Es infinito el tiempo de añorarte
el segundo en que esperando tu llamada
mi corazón se acelera anticipando tu voz.
Eres ese viento cálido,
que como resplandor veraniego,
va iluminando mis versos
haciendo de mi existencia
un lugar donde siempre me emocionas.
Me abrazo al fuego que danza en mi sangre
cuando me muestras el cálido paisaje
donde me guareces,
donde guardas para mí nuestro sueño.
Ese espacio de luz en el que me abandono,
en el que me dejo empapar de ti,
del calor que perdura en mi pensamiento
y me acerca hasta tu orilla.
No hay una sola fisura en la palabra,
son esos momentos donde solo existe el amor
tú, yo y la nostalgia.
Ese punto justo del sonido de tu risa
en su leve trayectoria hasta mi oído.
Ana Mercedes Villalobos