Cecilya
Cecy
Pedir perdón no implica degradarse
o considerar al otro una deidad entronizada a quien suplicar una indulgencia
no es resignar o perder la dignidad;
ofrecer una disculpa es silenciar el orgullo y la soberbia
comprender honestamente los efectos del daño provocado
y no trasladar jamás la culpa.
Pedir perdón es un acto de grandeza
la apertura interior de un portal de luz y bienestar.
Aceptar el perdón, perdonar
también es tarea noble
la más compleja
la más difícil…
y no es esa utopía de olvidar las heridas
porque las cicatrices todo el tiempo las recuerdan cuando duelen;
aceptar el perdón incluye aprendizaje, sabiduría
el propósito firme de no volver a caer.
No siempre es reconciliación, no siempre se puede
a veces simplemente es rogar al cielo
que quien causó el dolor reflexione y cambie
nunca desear su mal
salir del barro
del estancamiento que deja en los ojos un halo de tristeza
continuar andando sin el morral de piedras sobre la espalda
seguir adelante con el corazón más liviano.
Seguir caminando, evolucionando
soltar, pasar la página
eso es perdonar.
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