El regreso de Alfonsina
Poeta que considera el portal su segunda casa
En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.
Campos de paciencia, una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.
La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.
Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.
Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.
-Eva-
A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.
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