A dos grandes mujeres

El regreso de Alfonsina

Poeta que considera el portal su segunda casa



En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Campos de paciencia, una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.

La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.

Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.

Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.


-Eva-



A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.
 
Última edición:


En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Campos de paciencia, la una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.

La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.

Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.

Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.


-Eva-



A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.
Muy elocuente y dulce homenaje.

Saludos
 
Es un bello poema, rebosante de amor y ternura para dos abuelas que han dado tanto y atesoras en tu corazón Eva.
Es un enorme placer leer tu obra.
Un gran abrazo y buen fin de semana.
Querida Laly, muchas veces una lamenta su torpeza y limitación al escribir y ésta es una de ellas. ¡Cómo me gustaría hacer llegar en letras lo que ellas han supuesto para mi! Pero espero que de algún modo, solo por el hecho de tenerlas en mi corazón, allí donde estén, les llegue mi enorme sentimiento.
Gracias por tu lectura y palabras.
Un fuerte abrazo y ¡feliz día!
Eva
 


En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Campos de paciencia, la una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.

La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.

Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.

Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.


-Eva-



A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.
Más que loable homenaje les dejas.

Un verdadero placer.
 


En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Campos de paciencia, la una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.

La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.

Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.

Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.


-Eva-



A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.


Mi querida Eva, antes que nada, mis disculpas, por no llegar a su debido tiempo a este hermoso poema, delicado, lírico, emotivo, que dedicas a tus abuelas. Fuiste una niña afortunada que gozó de sus dos abuelas, se sentiran muy orgullosas, donde quiera que estén, de ser las protagonistas de tus preciosos versos que ya desde el comienzo uno puede ver que la riqueza de su contenido.

En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Gracias Eva, por compartir con nosotros todo ese amor,y ese reconcimiento a tus abuelas, convertido en versos.
Un abrazo enorme, compañera, con toda admiración y cariño.
Isabel
 
Mi querida Eva, antes que nada, mis disculpas, por no llegar a su debido tiempo a este hermoso poema, delicado, lírico, emotivo, que dedicas a tus abuelas. Fuiste una niña afortunada que gozó de sus dos abuelas, se sentiran muy orgullosas, donde quiera que estén, de ser las protagonistas de tus preciosos versos que ya desde el comienzo uno puede ver que la riqueza de su contenido.

En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Gracias Eva, por compartir con nosotros todo ese amor,y ese reconcimiento a tus abuelas, convertido en versos.
Un abrazo enorme, compañera, con toda admiración y cariño.
Isabel
Querida Isabel, no hay nada que disculpar. Así vamos, leyendo lo que podemos, lo que queremos, o descansando y dedicándonos a nuestras cosas...faltaría más.

Me alegra enormemente que te haya agradado y muchas gracias por tu apoyo emocional a este humilde poema para mis queridas abuelas, dos mujeres que me marcaron. Tuve la suerte de disfrutarlas más allá de la niñez. Para mí, hacían el complemento perfecto. Las dos sabias, cada una a su manera, y las dos, también, un modelo de ilusión por la vida, de tenacidad, valentía, de positivismo aùn en los peores momentos y de empuje y estímulo para que hiciera todas esas cosas que a ellas, por un motivo u otro, les quedaron por hacer.
No puedo más que llevarlas muy dentro y agradecerles que existieran.
Y luego, estos versos míos que no alcanzan...

Gracias por tus palabras, Isabel, con un abrazo grande,

Eva
 
Muy buen homenaje. Las cosas que han aguantado las abuelas. Los tiempos cambian, aunque muy lentamente, y a veces parece que los "cambios" son disfraces para que todo siga igual.

Un gran saludo.



En los jardines del bien,
bajo el árbol de la vida,
cuajadas de amor eterno,
descansan dos flores tibias.

Campos de paciencia, una,
amapola de fatigas,
en sus manos, pan de oro
alimentando sonrisas.

La otra, ciudades de andanza,
de entendimientos, orquídea,
agua de plata, en sus labios,
saciando monotonías.

Tiempo atrás, tiempo presente,
de sus aromas, discípula,
aferrada a sus raíces,
naciendo de sus costillas.

Por caminos de memoria:
tramo a tramo, florecida.


-Eva-



A vosotras, mis queridas abuelas, mis abuelas del alma. Dos grandes mujeres. Gracias, siempre, por vuestro ejemplo y amor.
 

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