Bernardo de Valbuena
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es tan duro un adiós de despedida,
tanto, que vago inane y confundido
pues no distingo el no, de lo que ha sido
aunque ya di la gloria por perdida.
Hoy hallo en lo tranquilo mi medida
buscando en mis adentros, sin un ruido,
sin grandes alharacas y rendido
ante un simple gorrión que me da vida.
Al verlo en derredor revolotea
desconfía, se aleja, se va y viene,
que no come, que come, que tontea
Y en ese menester que me entretiene
con sencillez su libertad airea
y consigue que mi alma se serene.