NOCHES Y MUSA
No le temo a la noche cuando cae serena,
cuando busca confianza con su andar solitario.
Me relaja, me inspira, pero si hay luna llena
me desnuda un instante perdiendo el calendario.
Cuando trae la musa se me olvida la cena
porque juega conmigo al ladrón presidiario,
al varón que descansa sin tristeza ni pena,
sin reloj que me apunte con su aguja u horario.
Son momentos que llenan un vacío fortuito
sin dejar que la mente sienta un frío grosero,
o que caiga al abismo donde acaba el circuito.
Yo consigo en las noches, si hay dolor pordiosero,
encubrir los fracasos y sentirme bendito
porque sé que es entonces cuando brilla un lucero.
Precioso soneto alejandrino, Ángel, muy muy bello.
Por lo que escribes en tus versos la musa se te aparece las noches de luna llena y juega contigo sin reloj que te apunte con su aguja un horario, me pasa algo parecido; siempre me intento acostar a las doce pero, a veces, me da por escribir poemas o prosa y se me pasa el tiempo volando, me dan las dos o más, no sé si serán las musas pero el hecho es como te lo he contado, es cierto que, en ocasiones, surge cierta inspiración que hace que personas escriban poemas extraordinarios, esta inspiración no surge a voluntad y desconozco el motivo de su venida, con todo esa inspiración, ese don para escribir poesías de otro planeta (por decir algo) no lo tienen todas las persona que escriben poemas, opino que es así; son algo que no tienen todos los poetas.
Cuando leí el poema por primera vez el segundo verso del primer terceto me sonó raro (sé que el acento rítmico es 3, 6, 8, 10, 13 -o eso creo- y que sienta un son dos sílabas) pero al releerlo me ha sonado bien.
Otra cosa que te comento; tras fortuito se podría poner una coma, eso quitaría agilidad al terceto, creo que es algo que va a gusto del lector.
Algo muy retorcido; se podría escribir así: “ ...que la mente, (sienta un frio grosero o que), caiga al abismo donde acaba el circuito”.
Por último te comento que la coma que hay tras grosero se podría quitar dando mayor a agilidad (continuidad), de todas formas me parece buena para la lectura y para declamar, no la quitaría.
No hagas mucho caso a estas observaciones, son ideas que se me ocurren.
Te dejo uno como el tuyo de Rubén Darío.
Es algo formidable que vio la vieja raza:
robusto tronco de árbol al hombro de un campeón
salvaje y aguerrido, cuya fornida maza
blandiera el brazo de Hércules, o el brazo de Sansón.
Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,
pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,
lancero de los bosques, Nemrod que todo caza,
desjarretar un toro, o estrangular un león.
Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,
le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,
y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.
«¡El Toqui, el Toqui!» clama la conmovida casta.
Anduvo, anduvo, anduvo. La Aurora dijo: «Basta»,
e irguiose la alta frente del gran Caupolicán.
El último terceto es para ponerlo en un marco de oro, el resto no se queda atrás, sólo me parecen algo raros esos dos puntos, yo hubiera puesto otro signo, soy un cualquiera en la poesía y no estoy para hacer críticas a uno como este, si hacía lo que le daba la gana me parece muy bien.
No se suelen ver alejandrinos por Mundo Poesía.
Abrazos.