Maroc
Alberto
Mi caballo con sus crines
surca el viento en su galope
entre verdes aceitunas
por la llanura y el monte.
Deja quietas las espuelas
para que no se desboque
que quiere sentir el aire
con su figura de bronce.
No le toques a la boca
luna de mayo,
no le toques a la boca
de mi caballo.
Dale caricias pastando
mientras que caracolea
que van naciendo a su paso
en los bosques hierbabuena.
Allá por la lejanía
cuatreños, mansos y erales
jugaban con mi corcel
y soñaban alcanzarle.
No le toques a la boca
luna de mayo,
no le toques a la boca
de mi caballo.
surca el viento en su galope
entre verdes aceitunas
por la llanura y el monte.
Deja quietas las espuelas
para que no se desboque
que quiere sentir el aire
con su figura de bronce.
No le toques a la boca
luna de mayo,
no le toques a la boca
de mi caballo.
Dale caricias pastando
mientras que caracolea
que van naciendo a su paso
en los bosques hierbabuena.
Allá por la lejanía
cuatreños, mansos y erales
jugaban con mi corcel
y soñaban alcanzarle.
No le toques a la boca
luna de mayo,
no le toques a la boca
de mi caballo.
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