El Precio de ser mujer

Dioryoja

Poeta recién llegado
Soy mujer.
Camino con miedo, aunque sea de día.
Tapada en ropa que me sofoca,
porque sé que mi cuerpo despierta ojos que me miran,
que deciden, que desean sin permiso.

Me llaman egoísta,
me enseñan a callar, a encajar, a obedecer.
Trabajo más que un hombre,
hago más, doy más,
y aun así, gano menos.
El dinero es desigual,
la vida es desigual,
y la culpa siempre cae sobre mí.

No puedo usar shorts, no puedo usar escote.
Si lo hago, me culpan,
me acosan, me violentan con la mirada y las manos.
Si voy sola, soy presa;
si voy con un hombre, no existo,
solo observo cómo otros deciden mi destino.

Si denuncio, se burlan de mí: “solo fue un halago”,
y además: “mira cómo estás vestida”,
hasta que ese halago se vuelve
en un cuerpo mutilado,
en una alcantarilla o campo.

Me golpean, me humillan,
me llaman sucia, provocadora, rebelde.
Si lloro, me dicen exagerada;
si grito, me dicen maldita.
Mi cuerpo es un campo de batalla,
mi miedo, un castigo diario.

Los halagos me violan sin tocarme.
Los hombres deciden sobre mi piel,
sobre mis pasos, sobre mis horas.
Si me matan, si me lastiman,
la culpa es mía:
por cómo camino, cómo visto, cómo respiro.

Soy quien limpia, quien cuida, quien calla.
Soy quien maquilla los golpes,
quien guarda los secretos,
quien oculta su rabia para sobrevivir.

Y aun así, sigo siendo mujer.
El mundo me enseña miedo,
me enseña sumisión,
me enseña a desaparecer
mientras ellos se llaman libres.


-Dior
 
Soy mujer.
Camino con miedo, aunque sea de día.
Tapada en ropa que me sofoca,
porque sé que mi cuerpo despierta ojos que me miran,
que deciden, que desean sin permiso.

Me llaman egoísta,
me enseñan a callar, a encajar, a obedecer.
Trabajo más que un hombre,
hago más, doy más,
y aun así, gano menos.
El dinero es desigual,
la vida es desigual,
y la culpa siempre cae sobre mí.

No puedo usar shorts, no puedo usar escote.
Si lo hago, me culpan,
me acosan, me violentan con la mirada y las manos.
Si voy sola, soy presa;
si voy con un hombre, no existo,
solo observo cómo otros deciden mi destino.

Si denuncio, se burlan de mí: “solo fue un halago”,
y además: “mira cómo estás vestida”,
hasta que ese halago se vuelve
en un cuerpo mutilado,
en una alcantarilla o campo.

Me golpean, me humillan,
me llaman sucia, provocadora, rebelde.
Si lloro, me dicen exagerada;
si grito, me dicen maldita.
Mi cuerpo es un campo de batalla,
mi miedo, un castigo diario.

Los halagos me violan sin tocarme.
Los hombres deciden sobre mi piel,
sobre mis pasos, sobre mis horas.
Si me matan, si me lastiman,
la culpa es mía:
por cómo camino, cómo visto, cómo respiro.

Soy quien limpia, quien cuida, quien calla.
Soy quien maquilla los golpes,
quien guarda los secretos,
quien oculta su rabia para sobrevivir.

Y aun así, sigo siendo mujer.
El mundo me enseña miedo,
me enseña sumisión,
me enseña a desaparecer
mientras ellos se llaman libres.


-Dior
Dior, por eso no hay que estar sola, las mujeres debemos acompáñanos, apoyarnos, educar nos el la solidaridad. Mujeres del mundo unámonos, cuidémonos. Somos muchas, la mitad de la humanidad. Mostremos nuestra fuerza. Un abrazo solidario.
 
Última edición:
Uppps...
Esto ya es una denuncia casi formal.

Me recordó la interrogante del dios con libertad absoluta, pero sin poder ni eternidad.

Cuando la defensa pide para pocos exponiendo que es para todos... pues algo no cuadra aunque suene justo.

Es una gran obra que espero (ruego) que no sea descontextualizada y universalizada (a menos que se incluyan a la mujeres bajo el islam).

Saludos cordiales.
 
Soy mujer.
Camino con miedo, aunque sea de día.
Tapada en ropa que me sofoca,
porque sé que mi cuerpo despierta ojos que me miran,
que deciden, que desean sin permiso.

Me llaman egoísta,
me enseñan a callar, a encajar, a obedecer.
Trabajo más que un hombre,
hago más, doy más,
y aun así, gano menos.
El dinero es desigual,
la vida es desigual,
y la culpa siempre cae sobre mí.

No puedo usar shorts, no puedo usar escote.
Si lo hago, me culpan,
me acosan, me violentan con la mirada y las manos.
Si voy sola, soy presa;
si voy con un hombre, no existo,
solo observo cómo otros deciden mi destino.

Si denuncio, se burlan de mí: “solo fue un halago”,
y además: “mira cómo estás vestida”,
hasta que ese halago se vuelve
en un cuerpo mutilado,
en una alcantarilla o campo.

Me golpean, me humillan,
me llaman sucia, provocadora, rebelde.
Si lloro, me dicen exagerada;
si grito, me dicen maldita.
Mi cuerpo es un campo de batalla,
mi miedo, un castigo diario.

Los halagos me violan sin tocarme.
Los hombres deciden sobre mi piel,
sobre mis pasos, sobre mis horas.
Si me matan, si me lastiman,
la culpa es mía:
por cómo camino, cómo visto, cómo respiro.

Soy quien limpia, quien cuida, quien calla.
Soy quien maquilla los golpes,
quien guarda los secretos,
quien oculta su rabia para sobrevivir.

Y aun así, sigo siendo mujer.
El mundo me enseña miedo,
me enseña sumisión,
me enseña a desaparecer
mientras ellos se llaman libres.


-Dior
Una poderosa denuncia de las injusticias que enfrentan las mujeres en una sociedad patriarcal que fomenta el miedo, la desigualdad y la represión.
Hay que decir ¡No!, en toda su máxima expresión, a la violencia y desigualdad contra la mujer, a ellas les debemos el merecido reconocimiento y respeto.

Saludos

Saludos
 
Cruda realidad de la falta de equidad e igualdad de género, hay avances en lo que llaman el primer mundo, pero falta mucho en nuestro mundo, en este siglo se espera superar la dura realidad de la mujer.
Potente denuncia, versos que resuenan con un eco profundo y doloroso.
Saludos Dior, vendrán tiempos mejores, que tenga bendecidos días poeta.
 
Última edición:

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba