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La espera

Alex Pantoja

Poeta recién llegado
I

Es tanta la necesidad
que tengo
de que me ames,
que el hecho
de comer
solo, sin la costumbre
que tengo de ver cómo cruzabas tus piernas
al sentarte al otro lado
de la mesa,
ya me mata.
Pero quiero que sepas que aún estoy dispuesto a esperarte el tiempo
que tenga que esperar,
y si llegas pero te tienes
que ir de nuevo,
entonces que nuestro amor
dure lo que tenga que durar,
así sea un momento,
una hora,
un instante,
un roce o un segundo.
Aprovecharía ese tiempo
para caminar contigo
tranquilamente, sin apuros,
con esa seguridad que yo siento al estar
tomado de tus manos.


II

Espero
y te pongas cómoda,
porque tú y yo
tenemos muchas cosas
pendientes,
como por ejemplo,
vivir esas sonrisas
que el destino
nos ha robado,
o esos
besos que no han
podido ser por la
distancia.
Y ni hablar de sacudirnos
de esas nostalgias
que nos han acompañado todo
este tiempo,
pero tranquila,
yo estoy dispuesto a esperar
el tiempo que sea necesario
para que eso suceda.
Espero
y tú también puedas hacer lo mismo.

III

Esta noche
la luna ha
organizado una comunidad
con miles de estrellas
para que me hagan compañía en esta espera que parece estar
llegando a su fin.
Porque ya mis manos pueden palpar con desosiego
tu rostro
y ya mis oídos
pueden escuchar con alegría
tu voz.
Me tienes soñando
con tu regreso
y hoy son miles
los testigos que tengo
que pueden darte fe
de que está noche en mi cuerpo
solo tengo ansias.
Ya estoy abriendo
las ventanas,
y la puerta de mi casa,
porque sé que estas cerca,
estas casi llegando
para lograr poner un orden
en mi vida,
porque sé que en un beso tuyo
mis labios pueden
estar seguros,
en una sonrisa tuya
puedo también hallar la mía.
Por eso tu llegada
es casi mágica,
porque alteras
completamente la química de mis emociones
en un abrir y cerrar de ojos,
y no para mal, sino para bien.
 
Última edición:
I

Es tanta la necesidad
que tengo
de que me ames,
que el hecho
de comer
solo, sin la costumbre
que tengo de ver cómo cruzabas tus piernas
al sentarte al otro lado
de la mesa,
ya me mata.
Pero quiero que sepas que aún estoy dispuesto a esperarte el tiempo
que tenga que esperar,
y si llegas pero te tienes
que ir de nuevo,
entonces que nuestro amor
dure lo que tenga que durar,
así sea un momento,
una hora,
un instante,
un roce o un segundo.
Aprovecharía ese tiempo
para caminar contigo
tranquilamente, sin apuros,
con esa seguridad que siento al estar
tomado de tus manos.


II

Espero
y te pongas cómoda,
porque tú y yo
tenemos muchas cosas
pendientes,
como por ejemplo,
vivir esas sonrisas
que el destino
nos ha robado,
o esos
besos que no han
podido ser por la
distancia.
Y ni hablar de sacudirnos
de esas nostalgias
que nos han acompañado todo
este tiempo,
pero tranquila,
yo estoy dispuesto a esperar
el tiempo que sea necesario
para que eso suceda.
Espero
y tú también puedas hacer lo mismo.

III

Esta noche
la luna ha
organizado una comunidad
con miles de estrellas
para que me hagan compañía en esta espera que parece estar
llegando a su fin.
Porque ya mis manos pueden palpar con desosiego
su rostro
y ya mis oídos
pueden escuchar con alegría
su voz.
Me tiene soñando
con su regreso
y hoy son miles
los testigos que tengo
que pueden darle fe
de que está noche en mi cuerpo
solo tengo ansias.
Ya estoy abriendo
las ventanas,
y la puerta de mi casa,
porque sé que está cerca,
está casi llegando
para lograr poner un orden
en mi vida,
porque sé que en un beso suyo
mis labios pueden
estar seguros,
en una sonrisa suya
puedo también hallar la mía.
Por eso su llegada
es casi mágica,
porque altera
completamente la química de mis emociones
en un abrir y cerrar de ojos,
y no para mal, sino para bien.
El amor siempre ha sido necesario.
Es el motor impulsor de nuestras vidas.

Saludos
 
I

Es tanta la necesidad
que tengo
de que me ames,
que el hecho
de comer
solo, sin la costumbre
que tengo de ver cómo cruzabas tus piernas
al sentarte al otro lado
de la mesa,
ya me mata.
Pero quiero que sepas que aún estoy dispuesto a esperarte el tiempo
que tenga que esperar,
y si llegas pero te tienes
que ir de nuevo,
entonces que nuestro amor
dure lo que tenga que durar,
así sea un momento,
una hora,
un instante,
un roce o un segundo.
Aprovecharía ese tiempo
para caminar contigo
tranquilamente, sin apuros,
con esa seguridad que yo siento al estar
tomado de tus manos.


II

Espero
y te pongas cómoda,
porque tú y yo
tenemos muchas cosas
pendientes,
como por ejemplo,
vivir esas sonrisas
que el destino
nos ha robado,
o esos
besos que no han
podido ser por la
distancia.
Y ni hablar de sacudirnos
de esas nostalgias
que nos han acompañado todo
este tiempo,
pero tranquila,
yo estoy dispuesto a esperar
el tiempo que sea necesario
para que eso suceda.
Espero
y tú también puedas hacer lo mismo.

III

Esta noche
la luna ha
organizado una comunidad
con miles de estrellas
para que me hagan compañía en esta espera que parece estar
llegando a su fin.
Porque ya mis manos pueden palpar con desosiego
tu rostro
y ya mis oídos
pueden escuchar con alegría
tu voz.
Me tienes soñando
con tu regreso
y hoy son miles
los testigos que tengo
que pueden darte fe
de que está noche en mi cuerpo
solo tengo ansias.
Ya estoy abriendo
las ventanas,
y la puerta de mi casa,
porque sé que estas cerca,
estas casi llegando
para lograr poner un orden
en mi vida,
porque sé que en un beso tuyo
mis labios pueden
estar seguros,
en una sonrisa tuya
puedo también hallar la mía.
Por eso tu llegada
es casi mágica,
porque alteras
completamente la química de mis emociones
en un abrir y cerrar de ojos,
y no para mal, sino para bien.
unos versos muy bonitos y especiales. Un agrado leer todo el poema.
Saludos cordiales.
 
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