Con esas agujas finas
no siento dolor apenas:
A su corona de espinas
me recuerdan en las venas.
AMIGOS
Amigos, compañeros en la senda
del oculto dolor, todos valientes,
gregarios de una tropa hospitalaria,
de esperas silenciosas casi siempre.
Amigos somos ambos que anduvimos
caminos similares diferentes,
mirando al sol, que sale de mañana
temprano, valerosos, frente a frente.
Amigos, como hermanos de la Madre
que nos diera el Señor ante la muerte,
igual que permitía el sufrimiento
que padecemos sólo suavemente.
Las venas perforadas por agujas
son espinas de rosas que desprenden
perfumes de un jardín mudo, callado,
solo con el murmullo de una fuente.
Amigos, desde luego, muy amigos,
de un abrazo sin término tan fuerte
que apretándonos, duras, las heridas
más nos une lo mismo que nos duele.
Salva Glez. Moles
6, octubre 2025.