Al compañero Alde.
LA HABANA DORMIDA
Cuándo fue que te fuiste, Habana mía,
para ser, desde entonces, tierra extraña,
sí, también te llevaste tu alegría
dejando un gran océano en España.
Pues si el Sol se te va al final del día
la noche, aquí en tu casa, me acompaña
y una nostalgia insólita me envía
alguien, y no sé quién, que el ver me empaña.
Me arrancaste tu acento, casi el mismo
que el mío, cuando nunca fue un abismo
al escucharlo hablando en los espejos.
Ya me han dado las seis de la mañana,
en vela, mientras tú descansas lejos,
dormida, si es que puedes…, ¡ay mi Habana!
Salva González Moles.
7/1/2026
Última edición: