Te busco

Lisandro Sánchez

En la provincia de Neuquén, Patagonia Andina
Te busco

Y sí, mujer, te busco, sigo buscándote.
Vos me dirás: “si ni siquiera sabés si existo”.
Y sí. Acaso, por ejemplo, ¿sabe, quien busca a Dios, de su existencia?

Yo te busco.
Hoy, en el río, como siempre, en todas partes; te busqué.
Primero te busqué entre la gente.
Y no. No eras ninguna de ellas.
Alguna que otra, en principio, pudo haber sido vos.
Al fin, todos somos uno.
Todas las personas podrían ser vos, yo o cualquier otro u otra.
Pero no, no lo eran.
Alguna, tal vez, podría ser.
Pero no su circunstancia.
No nuestra circunstancia.
La miré a los ojos, me miró a los ojos, y no.
Ella no eras vos.
Yo frente a ella, frente a sus ojos, no era yo.
O sea...
Ella no era mía, como lo sos vos.
Yo no era de ella, como tuyo soy.
No éramos vos y yo.
Tal vez sí, pero no en esta vida.
O al menos no hoy.
Y la vida es hoy.

Así que seguí buscándote.
Entonces me concentré en el agua, en la corriente, los remansos.
Y pensé:
El agua es manantial de vida,
la vida es vertiente de amor;
el amor, mi amor, este amor, este que es tuyo,
es fuente que brota de tus ojos,
es agua que mana de tus manos,
corriente que de tu pecho emerge y se despeña,
remanso que me abraza y que me enreda
en el vórtice de agua de tus brazos,
del que no puedo zafar porque no quiero,
del que no quiero salir porque te quiero,
porque no existe vida, sino apenas boyar
a la deriva como náufrago,
cuando estoy en cualquier sitio de este mundo
que no sea en el vasto, suave, cálido, profundo
y recóndito mundo de tus manos.

De modo que corrí, salté en la roca,
como lobo de río me zambullí en el agua,
nadé como un loco río arriba
contra corriente, contra viento y contra los calambres de mis garras,
directo hacia los rápidos en donde nace el curso atormentado de las aguas,
directo hacia tu pecho, hacia vos, hacia la vida.

Cuando ya no di más,
y antes que la corriente embravecida me arrastrara,
me abracé a una piedra y te miré, con mis ojos cerrados;
y te grité,
con la última gota de mi aliento, exánime:
sí, sí, sí, sigo buscándote.


Lisandro Sánchez
Varvarco, Neuquén, Argentina
pochosanchez1973@gmail.com
https://www.mundopoesia.com/foros/t...de-neuquen-patagonia-andina-argentina.772110/

PD: los/as invito a escuchar relatos de mi autoría leídos por mí aquí:
https://www.ivoox.com/podcast-te-cuento-historia-textos-leidos-su_sq_f13114891_1.html
 
Te busco

Y sí, mujer, te busco, sigo buscándote.
Vos me dirás: “si ni siquiera sabés si existo”.
Y sí. Acaso, por ejemplo, ¿sabe, quien busca a Dios, de su existencia?

Yo te busco.
Hoy, en el río, como siempre, en todas partes; te busqué.
Primero te busqué entre la gente.
Y no. No eras ninguna de ellas.
Alguna que otra, en principio, pudo haber sido vos.
Al fin, todos somos uno.
Todas las personas podrían ser vos, yo o cualquier otro u otra.
Pero no, no lo eran.
Alguna, tal vez, podría ser.
Pero no su circunstancia.
No nuestra circunstancia.
La miré a los ojos, me miró a los ojos, y no.
Ella no eras vos.
Yo frente a ella, frente a sus ojos, no era yo.
O sea...
Ella no era mía, como lo sos vos.
Yo no era de ella, como tuyo soy.
No éramos vos y yo.
Tal vez sí, pero no en esta vida.
O al menos no hoy.
Y la vida es hoy.

Así que seguí buscándote.
Entonces me concentré en el agua, en la corriente, los remansos.
Y pensé:
El agua es manantial de vida,
la vida es vertiente de amor;
el amor, mi amor, este amor, este que es tuyo,
es fuente que brota de tus ojos,
es agua que mana de tus manos,
corriente que de tu pecho emerge y se despeña,
remanso que me abraza y que me enreda
en el vórtice de agua de tus brazos,
del que no puedo zafar porque no quiero,
del que no quiero salir porque te quiero,
porque no existe vida, sino apenas boyar
a la deriva como náufrago,
cuando estoy en cualquier sitio de este mundo
que no sea en el vasto, suave, cálido, profundo
y recóndito mundo de tus manos.

De modo que corrí, salté en la roca,
como lobo de río me zambullí en el agua,
nadé como un loco río arriba
contra corriente, contra viento y contra los calambres de mis garras,
directo hacia los rápidos en donde nace el curso atormentado de las aguas,
directo hacia tu pecho, hacia vos, hacia la vida.

Cuando ya no di más,
y antes que la corriente embravecida me arrastrara,
me abracé a una piedra y te miré, con mis ojos cerrados;
y te grité,
con la última gota de mi aliento, exánime:
sí, sí, sí, sigo buscándote.


Lisandro Sánchez
Varvarco, Neuquén, Argentina
pochosanchez1973@gmail.com
https://www.mundopoesia.com/foros/t...de-neuquen-patagonia-andina-argentina.772110/

PD: los/as invito a escuchar relatos de mi autoría leídos por mí aquí:
https://www.ivoox.com/podcast-te-cuento-historia-textos-leidos-su_sq_f13114891_1.html
El deseo humano de encontrar amor verdadero.

Saludos
 
A veces, padecemos sin pensarlo, esa auténtica ambivalencia que suele conmocionarnos
como "el clásico dejar lo que se ama (por cuestiones personales) La verdadera realidad
solo la vive y padece, nuestro poeta protagonista. Me gusto su poema (sobre todo vuestra
excelente argumentación) y, lo felicito por ello. Sinceramente:
 
Última edición:
A veces, padecemos sin pensarlo, esa auténtica ambivalencia que suele conmocionarnos
como "el clásico dejar lo que se ama (por cuestiones personales) La verdadera realidad
solo la vive y padece, nuestro poeta protagonista. Me gusto su poema (sobre todo vuestra
excelente argumentación) y, lo felicito por ello. Sinceramente:

Muchas gracias, Iván. Un Fraterno saludo desde la Patagonia Argentina.
 
Maravilloso poema con emocionantes paisajes y vivida naturaleza haciendo una interacción con la existencia interior del personaje, sus anhelos, miedos, imaginación. Todo el tiempo tuve la sensación del agua y de la luz y del frio en el movimiento del rio. Excitante lectura.
 
Maravilloso poema con emocionantes paisajes y vivida naturaleza haciendo una interacción con la existencia interior del personaje, sus anhelos, miedos, imaginación. Todo el tiempo tuve la sensación del agua y de la luz y del frio en el movimiento del rio. Excitante lectura.
Mi profundo agradecimiento, Gus, por tan gratas palabras. Mi fraterno saludo desde el sur.
 
Te busco

Y sí, mujer, te busco, sigo buscándote.
Vos me dirás: “si ni siquiera sabés si existo”.
Y sí. Acaso, por ejemplo, ¿sabe, quien busca a Dios, de su existencia?

Yo te busco.
Hoy, en el río, como siempre, en todas partes; te busqué.
Primero te busqué entre la gente.
Y no. No eras ninguna de ellas.
Alguna que otra, en principio, pudo haber sido vos.
Al fin, todos somos uno.
Todas las personas podrían ser vos, yo o cualquier otro u otra.
Pero no, no lo eran.
Alguna, tal vez, podría ser.
Pero no su circunstancia.
No nuestra circunstancia.
La miré a los ojos, me miró a los ojos, y no.
Ella no eras vos.
Yo frente a ella, frente a sus ojos, no era yo.
O sea...
Ella no era mía, como lo sos vos.
Yo no era de ella, como tuyo soy.
No éramos vos y yo.
Tal vez sí, pero no en esta vida.
O al menos no hoy.
Y la vida es hoy.

Así que seguí buscándote.
Entonces me concentré en el agua, en la corriente, los remansos.
Y pensé:
El agua es manantial de vida,
la vida es vertiente de amor;
el amor, mi amor, este amor, este que es tuyo,
es fuente que brota de tus ojos,
es agua que mana de tus manos,
corriente que de tu pecho emerge y se despeña,
remanso que me abraza y que me enreda
en el vórtice de agua de tus brazos,
del que no puedo zafar porque no quiero,
del que no quiero salir porque te quiero,
porque no existe vida, sino apenas boyar
a la deriva como náufrago,
cuando estoy en cualquier sitio de este mundo
que no sea en el vasto, suave, cálido, profundo
y recóndito mundo de tus manos.

De modo que corrí, salté en la roca,
como lobo de río me zambullí en el agua,
nadé como un loco río arriba
contra corriente, contra viento y contra los calambres de mis garras,
directo hacia los rápidos en donde nace el curso atormentado de las aguas,
directo hacia tu pecho, hacia vos, hacia la vida.

Cuando ya no di más,
y antes que la corriente embravecida me arrastrara,
me abracé a una piedra y te miré, con mis ojos cerrados;
y te grité,
con la última gota de mi aliento, exánime:
sí, sí, sí, sigo buscándote.


Lisandro Sánchez
Varvarco, Neuquén, Argentina
pochosanchez1973@gmail.com
https://www.mundopoesia.com/foros/t...de-neuquen-patagonia-andina-argentina.772110/

PD: los/as invito a escuchar relatos de mi autoría leídos por mí aquí:
https://www.ivoox.com/podcast-te-cuento-historia-textos-leidos-su_sq_f13114891_1.html
"Cuando ya no di más,
y antes que la corriente embravecida me arrastrara,
me abracé a una piedra y te miré, con mis ojos cerrados;
y te grité,
con la última gota de mi aliento, exánime:
sí, sí, sí, sigo buscándote."

Hermoso de principio a fin, compañero,
con esos versos finales ya hiciste un poema.
No sé qué cosa tendrá el amor para mover cielo y tierra.
Recordé algo que me dijo alguien o leí en alguna parte:
"En la pareja uno es el que quiere y el otro se deja querer"
pero encontrar pareja es relativamente fácil,
lo complicado es encontrar aquello que deseamos.
No me hagas mucho caso ;) el poema es precioso y punto.
Un placer la visita, Lisandro, saludos cordiales.
 
Última edición:
"Cuando ya no di más,
y antes que la corriente embravecida me arrastrara,
me abracé a una piedra y te miré, con mis ojos cerrados;
y te grité,
con la última gota de mi aliento, exánime:
sí, sí, sí, sigo buscándote."

Hermoso de principio a fin, compañero,
con esos versos finales ya hiciste un poema.
No sé qué cosa tendrá el amor para mover cielo y tierra.
Recordé algo que me dijo alguien o leí en alguna parte:
"En la pareja uno es el que quiere y el otro se deja querer"
pero encontrar pareja es relativamente fácil,
lo complicado es encontrar aquello que deseamos.
No me hagas mucho caso ;) el poema es precioso y punto.
Un placer la visita, Lisandro, saludos cordiales.
Muchas gracias, Rosario, por tan amables palabras. Con respecto a la frase que alguna vez escuchaste o leíste, si es por mi experiencia personal, debería yo suscribirla. Pero guardo la esperanza de que exista mejor suerte posible que la mía hasta ahora. De ciegas esperanzas también se vive. Mi fraterno saludo desde el otro gajo del mundo.
 

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