Eres afilador de oficio y arte
y un músico de breve melodía,
con la flauta del pan* de cada día
llamas al vecindario a visitarte.
Y mira si es gallego tu estandarte
que tu silbo es "muñeira" de alegría,
y en un volcán de chispa y fantasía
centellean las luces parte a parte.
Te siguen mientras tanto los chiquillos
y piden que tu afiles los cuchillos
con el suave fulgor de piedras molas.
Tras sus ruegos apareció distante
una estrella fugaz que en el instante
incendió al esmeril en amapolas.
Pepe Soriano Simón
Safe Creative
Enero 2025
* Flauta, o "chiflo" (una pequeña flauta hecha de madera de boj y luego de plástico) que hacía sonar el afilador en todas las notas de su escala tonal, de graves a agudas y viceversa, como una escalerilla musical. En el pasado, los afiladores solían ser también reparadores de paraguas y la mayoría, en España, eran casi todos gallegos, concretamente de la provincia de Ourense, dado que en esa provincia abundaban las piedras molas de donde hacían las ruedas para afilar.
Hoy es un oficio prácticamente extinguido como tal, salvo en algunas zonas de Galicia. Generalmente el afilador se movía en bicicleta que además era la maquinaria que desplazaba las piedras de afilar. La mayoría de veces llevaban una retahíla de niños detrás de la misma cantando bulliciosos
y un músico de breve melodía,
con la flauta del pan* de cada día
llamas al vecindario a visitarte.
Y mira si es gallego tu estandarte
que tu silbo es "muñeira" de alegría,
y en un volcán de chispa y fantasía
centellean las luces parte a parte.
Te siguen mientras tanto los chiquillos
y piden que tu afiles los cuchillos
con el suave fulgor de piedras molas.
Tras sus ruegos apareció distante
una estrella fugaz que en el instante
incendió al esmeril en amapolas.
Pepe Soriano Simón
Safe Creative
Enero 2025
* Flauta, o "chiflo" (una pequeña flauta hecha de madera de boj y luego de plástico) que hacía sonar el afilador en todas las notas de su escala tonal, de graves a agudas y viceversa, como una escalerilla musical. En el pasado, los afiladores solían ser también reparadores de paraguas y la mayoría, en España, eran casi todos gallegos, concretamente de la provincia de Ourense, dado que en esa provincia abundaban las piedras molas de donde hacían las ruedas para afilar.
Hoy es un oficio prácticamente extinguido como tal, salvo en algunas zonas de Galicia. Generalmente el afilador se movía en bicicleta que además era la maquinaria que desplazaba las piedras de afilar. La mayoría de veces llevaban una retahíla de niños detrás de la misma cantando bulliciosos