Gustavo Adolfo Jaramillo
GUSTAVO ADOLFO JARAMILLO
Hoy en el último ocaso de tu vida,
cuando tu adiós, el último, es para siempre.
Yo me aferro a tus recuerdos, madre mía.
Prendido a ellos, con la fuerza que me quede,
triste, siento perder lo que más quería.
Un gran dolor, en mi corazón se siente.
Oh, angel mío, no te separes de mi.
La impotencia, atormenta mi pobre alma.
Que humilde lección, del destino ruín.
En este cosmos, donde la vida vaga,
Somos solo polvo, en el ir y venir.
Mis ojos aguados, ven lo inevitable.
Las golondrinas, te animan a alzar vuelo.
Me anuncian una soledad inefable.
Ay vida cómo quisiera, ser yo el muerto.
Madre, llegó la hora de soltar tu mano.
Ahora, me queda tu amor intangible.
Mi angel, juro, mi crianza no será en vano.
Pero hoy, déjame llorar, pues te me fuiste.
cuando tu adiós, el último, es para siempre.
Yo me aferro a tus recuerdos, madre mía.
Prendido a ellos, con la fuerza que me quede,
triste, siento perder lo que más quería.
Un gran dolor, en mi corazón se siente.
Oh, angel mío, no te separes de mi.
La impotencia, atormenta mi pobre alma.
Que humilde lección, del destino ruín.
En este cosmos, donde la vida vaga,
Somos solo polvo, en el ir y venir.
Mis ojos aguados, ven lo inevitable.
Las golondrinas, te animan a alzar vuelo.
Me anuncian una soledad inefable.
Ay vida cómo quisiera, ser yo el muerto.
Madre, llegó la hora de soltar tu mano.
Ahora, me queda tu amor intangible.
Mi angel, juro, mi crianza no será en vano.
Pero hoy, déjame llorar, pues te me fuiste.