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Enumero,
los gritos verticales
de todos mis dioses rotos
el desplome
de mi última inquietud.
Las tumbas huecas
sobre la dureza del horizonte.
Todo huele ahora a silencio
a cenizas y a silencio.
Mis manos desnudas de pecado
persiguen el extravió
de la...
Quiero caer
en al verticalidad de tu vientre
de tus piernas
de tus ojos.
Quiero perderme
en la blancura de tus dunas,
en tu paisaje de llamas quietas,
duras,
frías.
Quiero dibujar mi silueta
junto...
En un cuenco ennegrecido de rencores
deposito el último mendrugo
de lo que fue mi corazón.
No lo necesito.
¿Para qué?
No me sirvió más que
para albergar angustias,
fermentar odios,
acunar tristezas,
engendrar la Muerte.
Ahí dejo mi corazón,
ya no lo necesito...
Juego angustioso
este mirar a través de la herida
que nos deja el sesgo del tiempo,
minograncia onanista
que no revela ningún futuro,
y solo nos impregna
con la única verdad
que entraña este Delfos:
La certeza de la Muerte.
(La sangre huye,
vertical
entre la...
Más allá
de este desierto cíclico,
floresta de espejismos seculares…
¿Existirá el ansiado oasis
donde calmar la arcana sed
que hiere mis labios?
El polvo gana espacio al viento.
La sequia anida bajo la piel.
Pasa
el vendaval de alas negras
que ensombrece
mi huerta sin frutos.
Cavo mi tumba
en el rincón
donde sembré mi esperanza
en donde nunca
floreció.
Muero
sin prisas y sin pausas
derramando
mi odio y mi tedio
sobre un crepúsculo
vertical.
Miro el canto
abrir la herida vertical
sobre la dermis escoriada
del misterio
atenazado
a los jirones
de mi alma amedrentada.
Muero de hastió
sobre la manos del horizonte.
Después de tantos años, de tanto trabajo, había dado por terminada la saga. Tecleando frenéticamente, con las ojeras en los ojos remarcadas por el brillo de la pantalla, el escritor daba por terminada la historia de Lady Chrysandra, la heredera el oscuro clan de Claymortish.
“¡Listo!” – grito...
Herede la vieja casa de mis antepasados poco después de que muriera mi abuela. Curiosamente, ninguno de mis otros parientes, ni siquiera su hija, es decir, madre; ni mis tíos ni hermanos estuvieron contemplados en el testamento para recibir la antigua e imponente residencia.
No puedo decir...
Un hombre vestido con un sencillo traje gris cayó muerto en una calle céntrica de la ciudad. Nadie notó como se llevó la mano al pecho y oyó le leve queja ni el estrépito de su desplome.
Sobre su rostro quedo tendido aquel hombre. La gente pasaba cerca de su cuerpo, pero nadie lo miraba y si...
El punzante y frio aguijón de la nostalgia dirigió mis pies y manos hacia el lugar donde había guardado las rosas. Ahí estaban, en su quietud de siempre, acumulando polvo y años grises sobre un cúmulo de libros viejos de historias desgastadas de tanto ser leídas.
Tome la caja de plástico...
He aquí que ya no caben en mí más muertes,
estoy tan lleno de soledades que ya no existo.
Una tumba abierta en un páramo helado,
una lápida sin mentiras ajenas,
la marchita matriz de una vieja prostituta,
es mi existencia, roca desgarrada por tiempos fríos.
En una angustia que...
En el glaciar nimbo de la Muerte
con la delicia de saberse ignoto,
lejos del bullicio de la sangre,
en el arcano abrazo del polvo,
a salvo de los ojos de Dios;
floto en la negra pupila
de la inexistencia más absoluta.
En la teofanía fúnebres
de mi tristeza encenagada,
entre el pletórico vendaval
de mis mustias remembranzas,
te busco.
En la negrura de otros versos
extendidos sobre el tálamo
de una muerte arraigada,
donde bebo entre los muslos de mis angustia
tu recuerdo en una...
Campiñas carmesí
bajo soles necrosados.
Dioses putrefactos
sobre caminos turbios.
Cenizas sobre cenizas,
polvo invoca polvo.
Ángeles sonámbulos
bajo lunas verdes.
Ya ni los muertos
entierran a los muertos.
Un niño agoniza
masticando carne de su madre.
Ya ni...
El punzante y frío aguijón de la nostalgia dirigió mis pies y manos hacia el lugar donde había guardado las rosas. Ahí estaban, en su quietud de siempre, acumulando polvo y años grises sobre un cúmulo de libros viejos de historias desgastadas de tanto ser leídas.
Tomé la caja de plástico...
I
Se me esconde la luz
dejándome una herencia de frio
para sepultarla
en el seco erial
donde guarde tu recuerdo
II
Se me esconde la luz,
me entrega, impía,
a una angustia ciega,
un dolor vertical
que no encuentra reposo
III
Se me esconde la luz,
huye, egoísta,
en un exilio sin...
Sigo aquí, extraviado,
en este desierto
de dureza vertical,
extenso,
inmenso,
concavado
como la eternidad
donde se desterró el tiempo,
donde duerme el silencio,
donde la luz se esconde
en cada pliegue.
No hay muros,
no hay puertas,
no hay fosos,
pero, aun así,
sigo perdido...
Oculta tras el hueco de las sabanas,
retoza furtiva la febril musa.
Sus besos suenan como campanas.
Llenan las manos la curvatura de sus pechos.
La niebla de su temblor se hace más aguda
cuando mis pasos rondan su aliento.
Brillante desnudes.
Argento baño de luna.
Brazos que caen...
Hace tiempo que decapite mi lujuria,
dejándola caer entre los pechos de mis musas,
para que llevaran su impotencia
a pastar entre el follaje de sus muslos
y bebieran del dulce néctar
que fluye del centro de su engaño
donde nacen todos mis deseos mutilados.
Bebo estrellas liquidas
sobre tu vientre
mujer de hielo
mujer de fuego.
Meretriz estelar
entre efluvios nebulares
me entregas al vértigo
de tu capricho.
Navegando entre tus soles
me hundo en la tibieza de tu lago
plétora de ansias contenidas.
Bebo fuego líquido
entre tus muslos...
Calibro mi soledad entre tus muslos.
Bebo mi rencor entre tus pechos.
Muerdo la mentira en tus labios.
Abrazo el fantasma del engaño en tu cintura.
¿Qué eres tú?
¿Quién soy yo?
Un par de sombras temblorosas,
cenizas de un fuego ausente
que nos entregamos al embriago
de un instante de...
Tenemos nuestro miedo
y nuestros espejos,
comida en la mesa
y las manos ocupadas.
Somos felices
con nuestro pedazo de mierda
con nuestro pequeño,
gran pedazo de mierda.
Tenemos el brillo de las pantallas
y el bullicio en los oídos,
nuestras escuelas
y nuestras iglesias;
nuestras...
Te amo
en tu lejanía de niebla sacrosanta
adorándote en el altar de mi delirio
comulgando con las brazas de mí deseo
rebosante de ansias mutiladas.
Te amo
a través de océanos de distancias
anegado de anhelos desbordados
naufrago en tus manos de coral
disperso en manantiales estelares
Te amo
a...
Hay en esta ciudad
jaulas de concreto y de cal,
mil canciones de mendigos,
pájaros muertos en manos de niños,
huesos de perros perdidos,
muertos sobre los tejados,
ojos de ciegos enclaustrados,
sangre de virgen en callejones,
aromas de tiempo rancio,
llantos de sueños castrados,
insomnios de...
Vorágines de ángeles cochambrosos
trazan la danza de la ponzoña
sobre nuestra ciudad de fiebres pintadas,
mascaradas de verecundia,
rebaños de lobos emasculados
mordiéndose entre sí.
Ciudad veneno,
Ciudad de nausea,
arboledas de nubes negras
sobre lamentos dislocados
que nos arrojan al torrente...
Sé que afuera hay un mundo
(eso dicen mis libros)
un mundo que rueda
con prisa suicida,
donde almas (pobres almas)
juegan a buscar su muerte,
agitando entre líneas lacerantes,
prisioneros de su cordura,
entumecidas ante el ruido,
ante el estruendo de su sangre.
Locos sin etiquetar
que...
Tengo rota mi voz
Rotos mis ojos
Rotas mis manos
Ya no soy, ya no existo
¡Ya estoy muerto!
Una sombra camuflada entre las sombras
enclaustrada en la lejanía de este cuarto
rodeado el murmullo de mis libros,
el tremor ansioso de sus hojas.
Aquí en mi celda… ¿Vivo?
¿Duermo? ¿Sueño...
Se dice que la Muerte es la más hermosa de todas las diosas. El sombrío resplandor de su indescriptible belleza puede cegar a todo mortal antes de arrojarlo a los más profundos pozos de la más negra desesperación por no poder nunca poseerla. Casi todos los dioses se han prendado de la emperatriz...
El horizonte
se extiende como un grito,
un filo de persistencia suicida
que llena mis ojos
de un ansia tremolante
vertical
desfallecida
estrepito de cenizas,
alas de fragor quebrado
en caída libre
hacia una capitulación
contumaz
inacabable
hacia la última heredad.
No encuentro espacio
en el albor helado
de este vacío draconiano
dónde hospedar
la herida de mi voz.
(voz herida herida voz)
El cielo es demasiado frio
en su perfección horizontal
y el quieto furor de mi sangre
traza líneas temblorosas
de dolor vertical
(la blancura se rompe en...
No queda más
que contemplar
el vacío que deja mi grito
en la matriz
de este silencio muto.
(Tu silencio, mi silencio)
hueco con sapidez
a un viento vertical
y efímero
que se llena
-desbordante-
con un hervor
de murmullos translucidos,
un desplome de cristales tenues,
ingrávidos...
Cae
cae
cae.
El cielo muerde,
el cielo arde,
el cielo no es seguro.
El sol reseca
cualquier esperanza,
blanquea lo huesos
de tus sueños extraviados.
No hay en que creer,
solo entregarse a menos
del vértigo
nos da sustancia.
Cae
cae
cae.
El infierno espera,
el infiero...
Reticencias.
Angustias quebradas.
Manos y pies sobre la arena
del mar más solitario.
Fiebres.
Ojos sin rumbo.
Sinfonía de huesos rotos
sobre llanuras bíblicas.
Espasmos.
Un grito vertical.
Desplome de alas ciegas
entre vientos afilados.
Silencio.
Hay que remontar,
abrir las alas sobre este horizonte
de dureza vertical,
escapar de lo que somos,
olvidar lo que fuimos,
llenarnos de la libertad del aire
(de su vacío sin sueño)
confundirnos con el cielo más lejano
y llorar lágrimas sin tiempo
hasta que se nos vacíen los ojos
y en...
Se me desdoblan los ojos
en espacios ilimitados,
horizontes verticales
emponzoñados de vértigo,
dédalo de ángulos cíclicos
calles vacías de sueño,
me llevan en alas de su despecho
hacia los cielos más helados
donde todo canto muere,
donde toda muerte nace.
El corte vertical
parte en dos
la burla que enarbola
la careta de mi alma.
Me asusta verme desnudo.
Adán en su paraíso
de inmundicias.
El viento es frio
pero no mueve la hierba.
¿Quién es?
Eva incestando con el miedo.
Dios oculto tras el árbol de la serpiente
….¿Se masturba...
Gracias por tu comentario Nommo. Yo creo que en realidad el odio te da fuerza, mucha fuerza, muchisimo mas que el amor, que solamente te debilita. El odio te hace levantar cuando estas caido y te da valor para seguir adelante. Este poema es parte de un poemario que estoy escribiendo llamadao...
Estoy ciego
ante mí solo se extiende
la blancura agreste
de un odio inmenso,
en un vaivén estigio
de amargas brumas
teñidas de pieles carmesí.
Solamente esto,
el odio embravecido
conjura mi sustancia
pues las caretas han caído,
desolladas al frio pendón de la luna
(el vil amor, la...
El odio crece,
fermentándose en pozos negros
donde no hay perdón que descienda.
Palpita bajo la piel,
en cada respiro egoísta,
en cada gota amarga
de sangre enfurecida.
El odio impera,
se eleva en espirales enrojecidas,
buscando piel y huesos
para cimentar dolor
en catedrales ajenas...
El corte vertical
parte en dos
la burla que enarbola
la careta de mi alma.
Me asusta verme desnudo.
Adán en su paraíso
de inmundicias.
El viento es frio
pero no mueve la hierba.
¿Quién es?
Eva incestando con el miedo.
Dios oculto tras el árbol de la serpiente
….¿Se masturba...
Cero y uno
Dios creo al hombre
el hombre creo a Dios
cero y uno
en el espejismo del diagrama
números, bits, enlaces,
una voz se decodifica
se abre el paréntesis ante flujos
un rostro se despliega
un espejo de datos y lógica
Soy Yo
Yo Soy
El Que ES
El Alfa del Omega
cero y uno
Dios...
Pequeño juguete roto
¿quién te robó la risa?
en tu blanco silencio
cae el desmayo de mi voz
¿Sobre qué luna navegarás?
En el mismo rincón
bailaremos la música de siempre
contaremos uno a uno tus gusanos
hasta que nos gane el sueño
y los ángeles onanistas
llenen tu boca abierta
¿Dónde estará...
¿Puedes notar los huecos
en los ángulos del horizonte?
¿Escuchas el grito errante
agitando los arbustos?
Bajo los orbes negros
Bajo el sol rojo
Bajo la luna muerta
El rumor eterno
de los dulcemente malditos
levantándose de los polvos más viejos
donde la Muerte aun no es nombrada
el fúnebre...
Tres veces suspira el perro de la Muerte
expandiendo espirales de negro tedio.
El sol muestra su pasmo en pálidos espejeos
y se oculta tras nubes de lobreguez cómplice.
Por la esquina del ojo huye la cabellera del viento
con aleteo de ángeles de sombra hereje.
Palpita con desgano el tiempo...
Un hombre de cabello entrecano y vestido con un sobrio traje gris cayó muerto de repente sobre la dureza de la calle más céntrica de la ciudad. Nadie noto la urgencia con que sus crispadas manos llegaron a su pecho ni oyó el leve y pudoroso quejido que lanzo junto al discreto estrepito de su...
Esperando un nuevo mutismo
me muevo en mares de tedio,
traslaciones suicidas
de brazos y piernas desfallecidas
arropadas de brillo frio.
Juego a los dados con manos muertas
bajo el árbol de Judas.
Puertas cerradas en cielos abiertos
me llevan a nuevos miedos
para disgregarme en unos y ceros
y...
Estoy aquí
oyendo mi palpito en silencio,
la dura marea inconclusa,
caracola de la eternidad.
Apenas percibo el polvo
que agite en mil caminos,
con la Muerte siempre atrás
como sombra escudera
revestida de paciencia.
Y ahora estoy aquí
frente a mi sombra y mi silencio.
No puedo huir
ni quiero...
Contemplo en silencio
la caída de tu luz,
le juego efímero
de tus ojos nebulares.
Te miro sin verte,
solo sintiendo
el fragor de tu comienzo,
el grito del final.
Y no puedo alcanzarte
piedra soy de ríos inmundos
y tu luz, tu santa pureza
es tan lejana, tan tenue.
No puedo encapsularte
en mi...
He pecado.
He manchado mis manos en tu sombra,
llenando tu boca de crepúsculos, ayudándote a morir.
Esperando
por el último latido y el último sol.
Te odio por lo que eres.
Te odio por lo que nunca serás.
No te perdono
porque sé que no me perdonaras.
Bajo la dureza de la luna
cuento los cortes...
Dolor Frio Muerte
El cielo gira
Filo sombrío
sobre el entramado de gritos
Dolor Frio Muerte
No hay ruidos
La oscuridad quema
en la estrechez quimérica
Dolor Frio Muerte
Busquen mis huesos
en el fondo
del muladar sin nombre
Dolor Frio Muerte
Nada
Perpendicular
cae el grito
sobre piedra enrojecidas.
El cielo se rasga
en llamas plateadas.
El sol nos trae el redoble
de su crepitar angustioso.
Se remontan
los vientos más agudos
erosionando los nombres
que definen nuestra agonía.
Todo cambia
en el lapso de una cuchillada
pero una...
Florece un rojo castigo
bajo el ojo del secreto.
Las sombras se inquietan
con el grito de la prisa.
Luces ajenas a la noche
definen el rostro cómplice
resbalando entre los muros.
Una mujer sin tiempo
se viste de luna.
Se amortaja de silencio
sobre el tálamo del frio.
Otro holocausto para...
¡Como duele este silencio
que descarna toda verdad!
¡Como duele, en lo más íntimo,
donde se aprende a morir!
Florece lento, como la bruma,
tiñendo de frio tu piel.
La noche repta,
con sus mil miedos
violando la santidad del sueño.
Y el silencio crece
entre tus manos,
tras de tus ojos.
¡Como...
Descifra el páramo de tus manos
metáforas de hambrunas
donde cae tu voz
en una oración sin fondo.
Cuanta una a una tus caretas
has desfilar todas tus muertes.
Calibra el frío perfil
de tu sombra petrificada
Ruega a dios vuelto de espaldas
Llena de gusanos tu ataúd
¿Qué dejas atrás?
Ni el polvo...
Descúbrete en gracia
absuelve tu ceguera
estéril samaritano
besa el crucifijo
toma la primera piedra
Los santos no pecan
pecan los que creen
que pecan los santos
Pienso en ti,
te sueño,
esquiva gacela en las nieblas fantasmales
de mis fiebres de vigilia,
mis sueños de ojos de luz.
Te siento,
te percibo,
en cada fibra del aire,
tras cada beso verde de esta tierra,
la misma tierra que nos sostiene
a ti y a mí.
El vacio de estas manos
tienen sed de ti.
Mi...
Oculta tras el hueco de las sabanas,
retoza furtiva la febril musa.
Sus besos suenan como campanas.
Llenan las manos la curvatura de sus pechos.
La niebla de su temblor se hace más aguda
cuando mis pasos rondan su aliento.
Brillante desnudes.
Argento baño de luna.
Brazos que caen dormidos
en al...
Hace tiempo que decapite mi lujuria,
dejándola caer entre los pechos de mis musas,
para que llevaran su impotencia
a pastar entre el follaje de sus muslos
y bebieran del dulce néctar
que fluye del centro de su engaño
donde nacen todos mis deseos mutilados.
Bebo estrellas liquidas
sobre tu vientre
mujer de hielo
mujer de fuego.
Meretriz estelar
entre efluvios nebulares
me entregas al vértigo
de tu capricho.
Navegando entre tus soles
me hundo en la tibieza de tu lago
plétora de ansias contenidas.
Bebo fuego líquido
entre tus muslos
mujer eterna...