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Estoy pensándote,
tan lejos de mí,
de mis inquietos brazos.
Cerradas las puertas,
soy como el perro
oliendo por los resquicios,
por donde se filtra
la luz de la primavera.
Estoy pensándote
tan sólo estás al otro lado,
se oye bullicio en tu cocina.
Yo sigo con la oreja pegada,
entre tu puerta y...
La desbordante presencia de mi misma
me sacude la ropa, entonces me desnudo
de lunas y quedo vacía de aquellas noches,
ocultas nuestras manos bajo la mesa húmeda
de vino y aceitunas.
Ahora, bajo la farola que alumbra mis sueños
te recuerdo,
recuperando a tientas el camino de vuelta
a las...
No hay puntos, ni comas, ni mayúsculas, casi me quedo sin aliento. Bueno hay dos puntos y una coma. Letanía? Queja? Interesante de todas formas. Un abrazo.
tienes aquí un botón de muestra estupendo de una prosa poética, o como quieras llamarlo. El final me encanta. Un abrazo desde España, dan ganas de visitar tu patria
Puso su nombre en letras mayúsculas.
Mucho que contar, poco que decir.
Las hojas se transformaron en clips iluminados,
intermitentes semáforos de soledad.
Queriendo hablar contigo,
el volcán de su cabeza se disparó
y la furia, cansada, desató el cinturón
que le sujetaba a la realidad.
Puso su...
Supe que estabas cerca
cuando la lluvia trajo tu olor,
atrapado en gotas finas y agudas
como agujas.
Supe que hablabas de mí
cuando la paloma puso sus ojos
rojos sobre mis zapatos mordidos
por los gatos, a los que dabas de comer
ayer.
Supe que me perseguías
cuando las cigüeñas vestidas de...
No te hablaré de amor
pero fabricaré un racimo de estrellas
que inunden de luz tu pecho.
No te hablaré de amor
pero dejaré entrar por el patio
el mar con su vestido blanco
que calme ese viento espantado.
No diré nada, sin embargo
estoy sentada en el...
Toco tu piel, como si tocara las alas
a una mariposa que me deja la luz
de tu corazón y la sombra de una silueta
que se aleja.
Mis dedos tocan tu brazo, casi lacio,
caído a un lado, como una flor marchita.
Me miras, como a una extraña,
doblas tu cuerpo hacia atrás, como un gato.
¿Quién soy yo...
Estoy releyendo algunos comentarios que suscitó este poema, y este me gusta especialmente, porque entra directamente en responder a lo que propongo en este poema. Muchas gracias
Hola Ramón, gracias por tu comentario, he estado unos días fuera y no he podido contestarte antes. Las comillas es porque quiero que, por primera vez, el loco hable. En este poema no hablo yo sino él o ella, ya que no tiene género aún. Es un personaje que va tomando forma poco a poco. Los puntos...
No me mires así,
sólo soy lo que ves,
aunque creas que
escondo mis cicatrices
en el desván del descuido.
Sólo tengo un secreto
guardado en el rincón
más profundo de tus ojos.
este era un hombre, mayor, se sentaba en el jardín delante de mi casa, en la hierba, a veces simplemente paseaba arriba y abajo. Gesticulaba sin parar, hablaba solo, estaba sucio y fumaba colillas. Dejé de verlo hace tiempo y no paro de preguntarme qué habrá sido de él. Gracias un abrazo
Pero qué necesaria es esa mentira, madre de todas las historias que se han contado a lo largo de la historia. Lo que intenta explicar nuestras almas. Un abrazo.
Interesante poema, me gusta su línea narrativa y toca un tema controvertido y difícil. La adolescencia no es ingenua, pero tampoco es experimentada. Nos cuestionamos muchas cosas luego también, hay muchos adolescentes tardíos.
Estrépito.
Amanece.
El aire está lleno de flores.
Te veo desde mi ventana.
Sentado en el jardín.
Cazando pétalos.
Robando a la mañana los instantes.
Te veo con una nube rosa
Capturada.
Gracias Antonio, las historias épicas de los dioses son fascinantes y pueden llevarnos a muchos lugares. La historia de Leda es una de mis favoritas. Un abrazo
Tiene en el bolsillo del gabán,
Leda,
plumas de pájaro blanco
tiene en la casa, ¡tan pequeña!
Leda,
los hijos perdidos, con alas de cisne solitario
tiene, Leda:
juventud en sus hombros de mujer
que llevaron agonizante aquel hombre disfrazado.
Continúa la ciudad
olvidándose en la orilla.
Continúa la ciudad
alborotando a los niños
en esas tardes de enormes alas.
Huele a alquitrán, a cara sucia,
a sal negra.
En las habitaciones apretadas,
sobreviven los soldados del miedo.
Pero, allí en las barcas,
los guerreros del amanecer...