8 de abril

Chema Ysmer

Poeta que considera el portal su segunda casa

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Dedicado a Guadalupe Cisneros Villa


8 de abril,

llueven flores de pétalos amarillos

y varillas de paraguas goteando lluvia.

El sol se acerca a consumar la dicha;

la luz penetra espacios aún vacíos,

paredes huecas, camas sin oleaje.

Me veo por primera vez en los reflejos

de este ordenador que acierta con mi nombre.

Sabe tan dulce mi palabra en tu boca.

Nadie como tú remueve el café con leche

de este desayuno que ahora estoy tomando.

Hay un calor de esponja

y humedad en las almohadas

que reciben tu cabeza,

las tomo entre mis manos,

las acuno, las huelo.

Los campos de la vida están pasando

delante de mi puerta abierta.

Mis ventanas semejantes a las tuyas,

con las mismas cortinas

desnudándose en el aire,

despachan sin heridas los cristales.

El humo sale

por las chimeneas de las casas,

acaricia las nubes,

bebe de las gotas azules

que hablan con el cielo;

cielo sin fronteras,

despegándose de prohibiciones dañinas.

Sin dolor, la madrugada existe

como la sangre que se asemeja a un río,

y todo corre

en un tiempo de abrazos

parecido a ti en todos los segundos.


9 de abril

mi encierro acaba,

me vienes a encontrar con un ramo de rosas

y esa locura innata que mira por tus ojos

las vueltas que la vida nos ofrece juntos,

haciéndonos de nuevo

bajo la lluvia sin lágrimas.




 
Última edición:
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Dedicado a Guadalupe Cisneros Villa


8 de abril,

llueven flores de pétalos amarillos

y varillas de paraguas goteando lluvia.

El sol se acerca a consumar la dicha;

la luz penetra espacios aún vacíos,

paredes huecas, camas sin oleaje.

Me veo por primera vez en los reflejos

de este ordenador que acierta con mi nombre.

Sabe tan dulce mi palabra en tu boca.

Nadie como tú remueve el café con leche

de este desayuno que ahora estoy tomando.

Hay un calor de esponja

y humedad en las almohadas

que reciben tu cabeza,

las tomo entre mis manos,

las acuno, las huelo.

Los campos de la vida están pasando

delante de mi puerta abierta.

Mis ventanas semejantes a las tuyas,

con las mismas cortinas

desnudándose en el aire,

despachan sin heridas los cristales.

El humo sale

por las chimeneas de las casas,

acaricia las nubes,

bebe de las gotas azules

que hablan con el cielo;

cielo sin fronteras,

despegándose de prohibiciones dañinas.

Sin dolor, la madrugada existe

como la sangre que se asemeja a un río,

y todo corre

en un tiempo de abrazos

parecido a ti en todos los segundos.


9 de abril

mi encierro acaba,

me vienes a encontrar con un ramo de rosas

y esa locura innata que mira por tus ojos

las vueltas que la vida nos ofrece juntos,

haciéndonos de nuevo

bajo la lluvia sin lágrimas.




Un poema bellísimo, Chema. Un deleite leerte.
Saludos cordiales.
 
Realmente estos 23 meses han sido una experiencia extraordinaria esperamos que haya muchos más. Muchas gracias por este bello regalo en un día que significa mucho para los dos.

Besos de fresa y chocolate
Desde luego amor, que habrá muchos más. Sólo es preciso darse la mano en todo momento para que ninguno caiga. Besos y siempre más.
 

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