Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
- Un rostro que no es tu rostro transmuta
otro que no es el mío.
Solo soy el dueño de la máscara gestual
que al irse nos lleva juntos,
y en el dispar zarandeo del alba,
confín de la sal y de la piedra,
cada uno huye del otro.
- Hoy el cielo truena,
me inclino y alcanzo la devoción en los
vastos desvíos del fondo,
adonde los globos dantescos
azotarán la piel de la tierra.
-Incrustadas en las esquirlas del follaje:
dichosa bajo la lluvia incesante,
rastreo tu mirada lunar,
pero ahora no siempre es ayer.
-Busco en tu mirada:
pero no siempre es ayer.
No siempre la fatal diapasón de las
cavernas y las guijas
pavimentan la noche inexplorada...
- Y en los confines irrespirables,
alocadas danzas del viento,
conjugan manos
unidas y fervorosas:
dialogan, murmuran intensidades
de aquellos que fueron vida
y que un instante,
-en abiertos capullos de la herida-
dejaron el rugido y la estampida.
Con tu nombre doblegado por la niebla
procrearon en el círculo quebrado, en la
forma del celo una plataforma infinita
del gozo.
-Ahora tus manos conjugarán fervorosas.
En la soledad serás libre en el silencio exacto:
en esa adoración permitida treparé al cosmos
que si aún estás te devuelve a mí.
-Hoy tengo la figura inmóvil que no cambia.
Y del contagio ansiado con el mundo que
gira contigo y del otro mundo
que gira conmigo tengo la sonrisa imaginaria.
otro que no es el mío.
Solo soy el dueño de la máscara gestual
que al irse nos lleva juntos,
y en el dispar zarandeo del alba,
confín de la sal y de la piedra,
cada uno huye del otro.
- Hoy el cielo truena,
me inclino y alcanzo la devoción en los
vastos desvíos del fondo,
adonde los globos dantescos
azotarán la piel de la tierra.
-Incrustadas en las esquirlas del follaje:
dichosa bajo la lluvia incesante,
rastreo tu mirada lunar,
pero ahora no siempre es ayer.
-Busco en tu mirada:
pero no siempre es ayer.
No siempre la fatal diapasón de las
cavernas y las guijas
pavimentan la noche inexplorada...
- Y en los confines irrespirables,
alocadas danzas del viento,
conjugan manos
unidas y fervorosas:
dialogan, murmuran intensidades
de aquellos que fueron vida
y que un instante,
-en abiertos capullos de la herida-
dejaron el rugido y la estampida.
Con tu nombre doblegado por la niebla
procrearon en el círculo quebrado, en la
forma del celo una plataforma infinita
del gozo.
-Ahora tus manos conjugarán fervorosas.
En la soledad serás libre en el silencio exacto:
en esa adoración permitida treparé al cosmos
que si aún estás te devuelve a mí.
-Hoy tengo la figura inmóvil que no cambia.
Y del contagio ansiado con el mundo que
gira contigo y del otro mundo
que gira conmigo tengo la sonrisa imaginaria.