Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Ella es todo el fuego que puedo reunir cuando canto,
la inundación que invoco para ahogarme ardiendo.
Es puntual en llegar tarde, pero aparece siempre,
y me cuenta, y la cuento: una, toda, ella.
Predice un eclipse que la viste de lámpara
y toda la noche su cabello alumbra
para que no me pierda en su laberinto,
pero mi mano es torpe, pero mi lengua es ciega.
Su alma es la serendipia del fósforo y los pétalos
que realizan su piel cuando intentan el viento.
Todo lo que no es ella solo existe para resaltarla:
el universo es el margen gravitatorio de sus ojos
y la consecuencia de su estar soñando.
Nunca es la misma a cada instante,
pero lleva algo que conmigo se repite:
cada hoja de árbol o navaja de su cuerpo
y las palabras que dice con mi boca
me renuevan los sentidos para encontrarla distinta,
pero siempre igual a la que amo.
la inundación que invoco para ahogarme ardiendo.
Es puntual en llegar tarde, pero aparece siempre,
y me cuenta, y la cuento: una, toda, ella.
Predice un eclipse que la viste de lámpara
y toda la noche su cabello alumbra
para que no me pierda en su laberinto,
pero mi mano es torpe, pero mi lengua es ciega.
Su alma es la serendipia del fósforo y los pétalos
que realizan su piel cuando intentan el viento.
Todo lo que no es ella solo existe para resaltarla:
el universo es el margen gravitatorio de sus ojos
y la consecuencia de su estar soñando.
Nunca es la misma a cada instante,
pero lleva algo que conmigo se repite:
cada hoja de árbol o navaja de su cuerpo
y las palabras que dice con mi boca
me renuevan los sentidos para encontrarla distinta,
pero siempre igual a la que amo.
14 de agosto de 2014
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