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Advenimiento

marquelo

Negrito villero
Un haz cortado como una huella para poder rastrearte

Un jinete (cualquiera) deja de cabalgar cuando ha encontrado el pozo.

La desesperación calva de una cerilla por dar lumbre

a la hora que abras los ojos

El silencio llena de blanco todos los manteles del comedor

Ahi dejas de tener la desesperación fantasma de lo que no encaja en la muerte

Y el poema primero es saliva luego savia que perfuma el veredicto de algún dios:

el dios de los ajustes el dios del último botón el dios de las noticias

el dios de los tropezones de dos cuerpos el dios de los etcéteras...

El martilleo del labio moldeando una palabra recogida de los jardines

Y el amor cabe en esa espera de hornilla que tiene la boca

Hoy alguién te querrá como una nota de acordeón, arrugado

cuando la orilla llegue a ser manta bajo tus pies...
 
Un haz cortado como una huella para poder rastrearte

Un jinete (cualquiera) deja de cabalgar cuando ha encontrado el pozo.

La desesperación calva de una cerilla por dar lumbre

a la hora que abras los ojos

El silencio llena de blanco todos los manteles del comedor

Ahi dejas de tener la desesperación fantasma de lo que no encaja en la muerte

Y el poema primero es saliva luego savia que perfuma el veredicto de algún dios:

el dios de los ajustes el dios del último botón el dios de las noticias

el dios de los tropezones de dos cuerpos el dios de los etcéteras...

El martilleo del labio moldeando una palabra recogida de los jardines

Y el amor cabe en esa espera de hornilla que tiene la boca

Hoy alguién te querrá como una nota de acordeón, arrugado

cuando la orilla llegue a ser manta bajo tus pies...
Con que la quiera, basta.
Hace un tiempo no lo veía por estos rincones.

Saludos
 
Un haz cortado como una huella para poder rastrearte

Un jinete (cualquiera) deja de cabalgar cuando ha encontrado el pozo.

La desesperación calva de una cerilla por dar lumbre

a la hora que abras los ojos

El silencio llena de blanco todos los manteles del comedor

Ahi dejas de tener la desesperación fantasma de lo que no encaja en la muerte

Y el poema primero es saliva luego savia que perfuma el veredicto de algún dios:

el dios de los ajustes el dios del último botón el dios de las noticias

el dios de los tropezones de dos cuerpos el dios de los etcéteras...

El martilleo del labio moldeando una palabra recogida de los jardines

Y el amor cabe en esa espera de hornilla que tiene la boca

Hoy alguién te querrá como una nota de acordeón, arrugado

cuando la orilla llegue a ser manta bajo tus pies...
Un poema muy profundo. Grato leerlo.
Saludos.
 
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