Adalberto Martin USA
Poeta recién llegado
Al atrevimiento
Alzó Ícaro su afán, pluma encendida,
tejiendo al sol su orgullo temerario;
mas fue su vuelo, en ímpetu contrario,
la breve gloria rota en su caída.
Faetón, por luz ajena envanecida,
rasgó del cielo el orden milenario;
y al desbocar el carro incendïario,
ardió su sueño en llama desmedida.
¡Oh, vana sed que en polvo se desata!
Que el hombre, en su ambición de ser gigante
con alas de cristal el rayo trata.
No busque el pie la cumbre rutilante,
pues cuanto más la altura se dilata,
más hondo es el abismo del instante.
Adalberto Martín
Alzó Ícaro su afán, pluma encendida,
tejiendo al sol su orgullo temerario;
mas fue su vuelo, en ímpetu contrario,
la breve gloria rota en su caída.
Faetón, por luz ajena envanecida,
rasgó del cielo el orden milenario;
y al desbocar el carro incendïario,
ardió su sueño en llama desmedida.
¡Oh, vana sed que en polvo se desata!
Que el hombre, en su ambición de ser gigante
con alas de cristal el rayo trata.
No busque el pie la cumbre rutilante,
pues cuanto más la altura se dilata,
más hondo es el abismo del instante.
Adalberto Martín
Última edición: