musador
esperando...
Desvelado en un jardín
de recuerdos va nutrido
un velero:
algún yuyo le da vida
a ese casco abandonado
al sereno.
Varios años quedó allí
albergando su nostalgia
y sus sueños,
evocando con su proa
locas olas y su baile
en el viento.
Era niño entonces yo:
era barco de piratas
en mis juegos,
profanando su pasado
en regatas y olimpíadas
sin respeto.
Supe después de sus años
en hermosa intimidad
con mis viejos,
de como lo navegaban
al contarse sus amores
y deseos.
El pasado de mis padres
que imagino conmovido
con esfuerzo
a mis ojos vuelve en lágrimas
cuando, Aloha, navegando,
te recuerdo.
Cosas que tiene el destino:
con un barco muy famoso
un museo
hoy conserva con tu casco
esas trazas de la vida
de mis versos.
Nota. La Aloha, un velero de cinco metros de eslora perteneciente a la clase «yola olímpica» (se llama así porque fue durante un tiempo una de las clases que participaron en las olimpíadas de navegación a vela), está hoy en el Museo Naval de Tigre, en la Argentina, a pocos metros del muy famoso velero Legh II.
de recuerdos va nutrido
un velero:
algún yuyo le da vida
a ese casco abandonado
al sereno.
Varios años quedó allí
albergando su nostalgia
y sus sueños,
evocando con su proa
locas olas y su baile
en el viento.
Era niño entonces yo:
era barco de piratas
en mis juegos,
profanando su pasado
en regatas y olimpíadas
sin respeto.
Supe después de sus años
en hermosa intimidad
con mis viejos,
de como lo navegaban
al contarse sus amores
y deseos.
El pasado de mis padres
que imagino conmovido
con esfuerzo
a mis ojos vuelve en lágrimas
cuando, Aloha, navegando,
te recuerdo.
Cosas que tiene el destino:
con un barco muy famoso
un museo
hoy conserva con tu casco
esas trazas de la vida
de mis versos.
Nota. La Aloha, un velero de cinco metros de eslora perteneciente a la clase «yola olímpica» (se llama así porque fue durante un tiempo una de las clases que participaron en las olimpíadas de navegación a vela), está hoy en el Museo Naval de Tigre, en la Argentina, a pocos metros del muy famoso velero Legh II.
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