Cecilya
Cecy
Por medio de mi voz desplegada en la sacralidad del silencio
espontáneo evocabas antiguos acordes
yo representaba la memoria viviente de tus días felices
la mesa del sol rebosante de manjares
el vino exquisito de las uvas más dulces
una danza de avecillas doradas en el vientre
plenitud…
Amado, tan amado taciturno
solo yo lograba descifrar la ternura en tu semblante de invierno
aquel rayo emergente desde la nube plomiza que moraba en tus ojos
tus expresiones más tibias
tu debilidad tan humana y a la vez divina
tu instinto natural
el más puro ser detrás del ego y la pétrea coraza
el amor indomable, omnipresente
tu resplandor de cielo
esa lámpara de eternidad que aún ilumina e inspira
que dentro de mi alma...
todavía conservo.
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