Superlindo, querida Cecilya. Tus poemas tienen una sensibilidad natural, como el piélago. Este poema en particular, este amante, amado taciturno, aplomado y tierno, y tu capacidad para traspasar esa coraza, es imposible no pensar en mi marido que se fue en agosto del año pasado.
Carolina, te entiendo desde el corazón porque sé de pérdidas.
Mis padres, mi hermana y cuñado, mis padrinos y mi hijita menor, que fue el peor de los dolores.
Alguien que me odia me dijo un día que "no era la única que había perdido familiares".
Así de oscuras son las personas que no tienen empatía, son literalmente desalmadas.
No soy la única, claro pero me gustaría serlo para que nadie tuviera que sufrir.
Nunca se superan del todo las pérdidas pero el tiempo nos enseña a convivir con el dolor sin que nos gane la batalla y así seguimos viviendo y amando por los que se quedaron y nos importan.
Hay días más duros, días más amables, pero el reto es no caernos y seguir hasta que en otro plano de existencia podamos reencontrarnos en espíritu con los que partieron.
Este es un poema de ficción, yo le escribo mucho a mi compañero pero este puntualmente es un cuento muy querido y me alegra que lo hayas comentado con tanta calidez y humanidad.
La poesía nos ayuda mucho con las ausencias y mediante estas palabras te hago llegar un fuerte abrazo sincero y muchas bendiciones.