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Amante

José Benito

Poeta fiel al portal
Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene,

cree, incauta: callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,
una vez abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​
 
Última edición:
Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,
una vez abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​
Hermoso y sugestivo poema, ignoro si esa estructura tan melodiosa tiene algún nombre. Ha sido un placer leerlo.
 
Hermoso y sugestivo poema, ignoro si esa estructura tan melodiosa tiene algún nombre. Ha sido un placer leerlo.
Gracias, Luciana. La estrofa es de pie quebrado, con decasílabos y hexasílabos. Hace unos 20 años la usaba con frecuencia; no me acuerdo si la concluí yo mismo o si la calqué de algún poeta importante. Un saludo.
 
Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,
una vez abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​
Sensual poema nos dejas.
No sé si puedo dar una opinión sobre la estructura usada ya que no soy ningún entendido.
Creo que a los decasílabos no le vienen bien los hexasílabos, lo digo por el acento principal del decasílabo que es en la sexta sílaba, quizás le vendrían mejor los heptasílabos; solo es una opinión.
Si estoy en un error, te pido disculpas.
Saludos.
 
Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,
una vez abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​


Muy bueno este poema, José Benito, con la calidad en tus letras a la que nos tienes acostumbrados.
Gracias por compartirnos tu arte.
Isabel
 
Última edición:
Sensual poema nos dejas.
No sé si puedo dar una opinión sobre la estructura usada ya que no soy ningún entendido.
Creo que a los decasílabos no le vienen bien los hexasílabos, lo digo por el acento principal del decasílabo que es en la sexta sílaba, quizás le vendrían mejor los heptasílabos; solo es una opinión.
Si estoy en un error, te pido disculpas.
Saludos.
Gracias, Iguazú, por tu amable propuesta. No tienes que pedir disculpas.

Te hablaré de un truco que se sale de la preceptiva de los manuales de métrica: divide el número de sílabas métricas del verso que quieras que sea el largo entre números de sílabas de versos que quieres que sea el corto. Siendo el verso largo X y el verso corto Y, tienes que buscar los versos cuyos resultados coincidan o sean más cercanos, a los de las siguientes divisiones: X/Y = 2; X/Y = 1,62. Y por este orden, es como mejor deberían sonar.

Digo "deberían", porque en esto también tiene mucho que ver el efecto que el autor busque. Lo que yo aquí busco es un efecto de desasosiego, y de que no te confíes, porque lo que tú crees estabilidad (por ejemplo la vida) puede quebrarse en cuanto menos lo esperas. De ahí que el ritmo monótono y más o menos repetitivo de los decasílabos se vea quebrado por los hexasílabos versos-pie.

Volviendo a los números, si hay dos versos cuyo resultado dé en esa operación la misma cercanía a 2, uno por arriba y otro por abajo, escoges el de arriba, y si ocurre lo mismo con los de 1,62, escoges el de abajo. Esto es para evitar, de estos dos números, la atracción del otro, la cual desvía por así decirlo, la cercanía a su número. Por ejemplo: en un verso endecasílabo, obtenemos un resultado a igual distancia de 2 cuando dividimos 11/5 y también 11/6. Luego, de estos dos escogemos el más lejano a 1,62, que sería el verso pentasílabo. Pues la combinación de versos endecasílabos con pentasílabos debería ser óptima. La otra mejor combinación debería ser endecasílabos con heptasílabos, porque 11/7 = 1,57, el cual es el resultado más cercano a 1,62 de todos los posibles (no hay otro por encima de 1,62 que esté a igual distancia de éste).

El problema que tiene el verso de 6 sílabas a la hora de combinarlo con el decasílabo, es que se acerca demasiado al pentasílabo, que es el divisor de 10 que da exactamente 2, cuando la recomendación es que escojas el verso que te dé el resultado lo más cercano posible a una de estas cantidades y a la vez más lejano de la otra. Y claro, como el resultado de la operación 10/6 no se acerca tanto al 1,62 como el exacto resultado 10/5 = 2, al estar tan cerca uno de otro, esa diferencia se nota.

Pero el heptasílabo ya se aleja mucho de la proporción 1,62 con respecto al hexasílabo. De ahí que prefiera escoger éste, que da el resultado más cercano a 1,62. El siguiente número "mágico" en importancia sería 1,3, y aquí sí que el heptasílabo se acerca más que el hexasílabo, obviamente: 10/7 = 1,43. Pero, dado que 10/6 = 1,66, tan cercano al 1,62, el hexasílabo es más perfecto en su puesto que el heptasílabo en el suyo, por lo cual me atrevo a decir que, al menos para los fines que me propongo, es mejor que el heptasílabo, que no se acerca tanto a su meta de 1,3. De hecho, el verso octosílabo debería quedar mejor con el decasílabo que el heptasílabo, ya que la división 10/8 da una cantidad más cercana a 1,3 que 10/7. Lo que pasa es que el octosílabo ya está demasiado cerca del decasílabo, y la anisometría produciría seguramente un efecto de descompensación, en lugar del efecto de ruptura que se persigue.

Pero se puede probar a hacer estrofas combinando versos heptasílabos y decasílabos, y estudiando el resultado. Creo que no lo probé nunca. Si nos conviene más para lo que buscamos, lo haremos. Cuando tenga tiempo haré ese experimento y lo subiré, pero no aquí, sino en el foro de experimentos.

Saludos, igualmente.
 
Última edición:
Gracias, Iguazú, por tu amable propuesta. No tienes que pedir disculpas.

Te hablaré de un truco que se sale de la preceptiva de los manuales de métrica: divide el número de sílabas métricas del verso que quieras que sea el largo entre números de sílabas de versos que quieres que sea el corto. Siendo el verso largo X y el verso corto Y, tienes que buscar los versos cuyos resultados coincidan o sean más cercanos, a los de las siguientes divisiones: X/Y = 2; X/Y = 1,62. Y por este orden, es como mejor deberían sonar.

Digo "deberían", porque en esto también tiene mucho que ver el efecto que el autor busque. Lo que yo aquí busco es un efecto de desasosiego, y de que no te confíes, porque lo que tú crees estabilidad (por ejemplo la vida) puede quebrarse en cuanto menos lo esperas. De ahí que el ritmo monótono y más o menos repetitivo de los decasílabos se vea quebrado por los hexasílabos versos-pie.

Volviendo a los números, si hay dos versos cuyo resultado dé en esa operación la misma cercanía a 2, uno por arriba y otro por abajo, escoges el de arriba, y si ocurre lo mismo con los de 1,62, escoges el de abajo. Esto es para evitar, de estos dos números, la atracción del otro, la cual desvía por así decirlo, la cercanía a su número. Por ejemplo: en un verso endecasílabo, obtenemos un resultado a igual distancia de 2 cuando dividimos 11/5 y también 11/6. Luego, de estos dos escogemos el más lejano a 1,62, que sería el verso pentasílabo. Pues la combinación de versos endecasílabos con pentasílabos debería ser óptima. La otra mejor combinación debería ser endecasílabos con heptasílabos, porque 11/7 = 1,57, el cual es el resultado más cercano a 1,62 de todos los posibles (no hay otro por encima de 1,62 que esté a igual distancia de éste).

El problema que tiene el verso de 6 sílabas a la hora de combinarlo con el decasílabo, es que se acerca demasiado al pentasílabo, que es el divisor de 10 que da exactamente 2, cuando la recomendación es que escojas el verso que te dé el resultado lo más cercano posible a una de estas cantidades y a la vez más lejano de la otra. Y claro, como el resultado de la operación 10/6 no se acerca tanto al 1,62 como el exacto resultado 10/5 = 2, al estar tan cerca uno de otro, esa diferencia se nota.

Pero el heptasílabo ya se aleja mucho de la proporción 1,62 con respecto al hexasílabo. De ahí que prefiera escoger éste, que da el resultado más cercano a 1,62. El siguiente número "mágico" en importancia sería 1,3, y aquí sí que el heptasílabo se acerca más que el hexasílabo, obviamente: 10/7 = 1,43. Pero, dado que 10/6 = 1,66, tan cercano al 1,62, el hexasílabo es más perfecto en su puesto que el heptasílabo en el suyo, por lo cual me atrevo a decir que, al menos para los fines que me propongo, es mejor que el heptasílabo, que no se acerca tanto a su meta de 1,3. De hecho, el verso octosílabo debería quedar mejor con el decasílabo que el heptasílabo, ya que la división 10/8 da una cantidad más cercana a 1,3 que 10/7. Lo que pasa es que el octosílabo ya está demasiado cerca del decasílabo, y la anisometría produciría seguramente un efecto de descompensación, en lugar del efecto de ruptura que se persigue.

Pero se puede probar a hacer estrofas combinando versos heptasílabos y decasílabos, y estudiando el resultado. Creo que no lo probé nunca. Si nos conviene más para lo que buscamos, lo haremos. Cuando tenga tiempo haré ese experimento y lo subiré, pero no aquí, sino en el foro de experimentos.

Saludos, igualmente.
Menuda chorrada, no pegan ni con cola.
 
Gracias, Iguazú, por tu amable propuesta. No tienes que pedir disculpas.

Te hablaré de un truco que se sale de la preceptiva de los manuales de métrica: divide el número de sílabas métricas del verso que quieras que sea el largo entre números de sílabas de versos que quieres que sea el corto. Siendo el verso largo X y el verso corto Y, tienes que buscar los versos cuyos resultados coincidan o sean más cercanos, a los de las siguientes divisiones: X/Y = 2; X/Y = 1,62. Y por este orden, es como mejor deberían sonar.

Digo "deberían", porque en esto también tiene mucho que ver el efecto que el autor busque. Lo que yo aquí busco es un efecto de desasosiego, y de que no te confíes, porque lo que tú crees estabilidad (por ejemplo la vida) puede quebrarse en cuanto menos lo esperas. De ahí que el ritmo monótono y más o menos repetitivo de los decasílabos se vea quebrado por los hexasílabos versos-pie.

Volviendo a los números, si hay dos versos cuyo resultado dé en esa operación la misma cercanía a 2, uno por arriba y otro por abajo, escoges el de arriba, y si ocurre lo mismo con los de 1,62, escoges el de abajo. Esto es para evitar, de estos dos números, la atracción del otro, la cual desvía por así decirlo, la cercanía a su número. Por ejemplo: en un verso endecasílabo, obtenemos un resultado a igual distancia de 2 cuando dividimos 11/5 y también 11/6. Luego, de estos dos escogemos el más lejano a 1,62, que sería el verso pentasílabo. Pues la combinación de versos endecasílabos con pentasílabos debería ser óptima. La otra mejor combinación debería ser endecasílabos con heptasílabos, porque 11/7 = 1,57, el cual es el resultado más cercano a 1,62 de todos los posibles (no hay otro por encima de 1,62 que esté a igual distancia de éste).

El problema que tiene el verso de 6 sílabas a la hora de combinarlo con el decasílabo, es que se acerca demasiado al pentasílabo, que es el divisor de 10 que da exactamente 2, cuando la recomendación es que escojas el verso que te dé el resultado lo más cercano posible a una de estas cantidades y a la vez más lejano de la otra. Y claro, como el resultado de la operación 10/6 no se acerca tanto al 1,62 como el exacto resultado 10/5 = 2, al estar tan cerca uno de otro, esa diferencia se nota.

Pero el heptasílabo ya se aleja mucho de la proporción 1,62 con respecto al hexasílabo. De ahí que prefiera escoger éste, que da el resultado más cercano a 1,62. El siguiente número "mágico" en importancia sería 1,3, y aquí sí que el heptasílabo se acerca más que el hexasílabo, obviamente: 10/7 = 1,43. Pero, dado que 10/6 = 1,66, tan cercano al 1,62, el hexasílabo es más perfecto en su puesto que el heptasílabo en el suyo, por lo cual me atrevo a decir que, al menos para los fines que me propongo, es mejor que el heptasílabo, que no se acerca tanto a su meta de 1,3. De hecho, el verso octosílabo debería quedar mejor con el decasílabo que el heptasílabo, ya que la división 10/8 da una cantidad más cercana a 1,3 que 10/7. Lo que pasa es que el octosílabo ya está demasiado cerca del decasílabo, y la anisometría produciría seguramente un efecto de descompensación, en lugar del efecto de ruptura que se persigue.

Pero se puede probar a hacer estrofas combinando versos heptasílabos y decasílabos, y estudiando el resultado. Creo que no lo probé nunca. Si nos conviene más para lo que buscamos, lo haremos. Cuando tenga tiempo haré ese experimento y lo subiré, pero no aquí, sino en el foro de experimentos.

Saludos, igualmente.
Perdón, se me olvidaba, un saludo, maestro.
 
Perdón, se me olvidaba, un saludo, maestro.
Pues creo que no, que versos heptasílabos va a ser que aquí no pegan ni con cola. Aquí tienes el poema entero, arreglado con heptasílabos. Puedes leerlos y compararlos:

Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas,
la que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
mil agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
el cual, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
sus letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de muy paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que ella vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
tal que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi muy blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y así oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego dejará, y azufre,
una vez ella abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues ya viene en tu busca!

Un saludo, maestro.
 
Última edición:
Pues creo que no, que versos heptasílabos va a ser que aquí no pegan ni con cola. Aquí tienes el poema entero, arreglado con heptasílabos. Puedes leerlos y compararlos:

Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas,
la que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
mil agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
el cual, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
sus letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de muy paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que ella vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
tal que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi muy blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y así oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego dejará, y azufre,
una vez ella abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues ya viene en tu busca!

Un saludo, maestro.
Pues, has mejorado el poema mucho.

Un saludo, maestro siniestro.
 
Pues, has mejorado el poema mucho.

Un saludo, maestro siniestro.
Veo que aún no te lo acabas de creer.

Puedes buscar ejemplos clásicos, si quieres. El verso decasílabo es poco frecuente en castellano en relación con el resto, y aparece casi siempre en poemas con estrofas isosilábicas, cumpliendo la regla que te he dado. Pero cuando aparece en anisosilábicas (sin que sea en verso libre, obviamente), aparece casi siempre combinado precisamente con versos pentasilábicos o hexasilábicos, pero nunca lo he visto con heptasilábicos. El ejemplo más conocido es el de Gustavo Adolfo Bécquer:

Del salón en el ángulo oscuro, ------------------------------10 sílabas
de su dueña tal vez olvidada, -------------------------------10 sílabas
silenciosa y cubierta de polvo, ----------------------------- 10 sílabas
veíase el arpa. ------------------------------------------------ 6 sílabas

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, -------------------- 10 sílabas
como el pájaro duerme en las ramas, ---------------------- 10 sílabas
esperando la mano de nieve -------------------------------- 10 sílabas
que sabe arrancarlas! ----------------------------------------- 6 sílabas

En cambio, cuando combina con endecasílabos, prefiere los heptasílabos, manteniendo así la relación más cercana posible a 1,62 (por ejemplo, en el conocido "Volverán las oscuras golondrinas".

Su contemporánea Rosalía de Castro utiliza constantemente en sus poemas la combinación de decasílabos con hexasílabos, y nunca con heptasílabos (que también reserva para combinar con los endecasílabos). De hecho, cuando combina los decasílabos con otra medida, nunca lo hace con otros que sean hexasílabos. Un ejemplo (de esta autora puedo ponerte infinitos):

Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto
En tierra cayeron
Encinas y robles!;
Y a los rayos del alba risueña,
¡qué calva aparece
La cima del monte!

Los que ayer fueron bosques y selvas
De agreste espesura,
Donde envueltas en dulce misterio
Al rayar el día
Flotaban las brumas,
Y brotaba la fuente serena
Entre flores y musgos oculta,
Hoy son áridas lomas que ostentan
Deformes y negras
Sus hondas cisuras.

Ya no entonan en ellas los pájaros
Sus Canciones de amor, ni se juntan
Cuando mayo alborea en la fronda
Que quedó de sus robles desnuda.
Sólo el viento al pasar trae el eco
Del cuervo que grazna,
Del lobo que aúlla.​

Aparte de esto, ya te he dicho que los versos decasílabos son relativamente raros, lo son mucho más formando combinación con otros en estrofas anisométricas regulares, me obligas a aguzar la búsqueda.

Félix Cuquerella, poeta del Modernismo español, tiene al menos dos poemas que yo le conozca, escritos en combinaciones de versos de 6 sílabas con versos de 10 sílabas. No he encontrado obra de este poeta en Internet, así que te transcribo aquí uno de ellos:

¡NO LLORES!

No llores, no llores;
sécate esas lágrimas,
que tu llanto me causa fastidio
y el rostro te mancha.

No llores, no: ríe,
ríe a carcajadas,
que si lloras se asoma a tu rostro
tu maldita falta.

No llores, no llores,
ni me hables del alma,
ni recuerdes de tiempos pasados
las dichas pasadas.

Que si el tiempo corre,
las venturas pasan;
y el recuerdo que de ella nos queda
nuestra vida amarga.

No llores, no llores
ni me hables del alma,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa, y abraza...

Y abraza con fuerza,
y besa con ganas,
¡que el calor de tus besos me ciegue
y olvide tu falta!

No llores, no llores,
que me inspiras lástima,
y no quiero volver a quererte
con toda mi alma.

No quiero... ¡no quiero!...
¿Que por qué? ¡Por nada!...
¡Un capricho! ¡Y estás muy hermosa!...
Tu cuerpo me arrastra

mucho más que entonces,
cuando eras tan santa...
Pero... hoy es imposible... ¡imposible!...
¿Que por qué? Por nada...

No me lo preguntes
y seca esas lágrimas,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa y abraza...

Y mirando fija,
ríe a carcajadas
y apuremos la dicha del cuerpo
sin hablar del alma.

Que los años corren
y tal vez mañana
se te ponga tu cuerpo, hoy hermoso,
lo mismo que el alma.​

El otro poema que digo de este mismo autor, se titula Yo he visto, y para que veas cómo son todas las estrofas copio debajo la primera, porque el esquema métrico es idéntico en todas:

Yo he visto los ríos
de hielo cubiertos,
deslizarse callados y tristes;
sin rumores, sin cantos, sin ecos...
Y después, cuando el rey de los astros
liquidó aquel hielo,
continuar venturosos su marcha
murmurantes, felices, risueños.​

Seguramente que después de haber leído todos estos versos, le habrás tomado ya el ritmo a esta combinación y no te parecerá tan buena la de 10 con 7 versos.

No conozco la obra poética completa de este escritor, porque desafortunadamente todos sus poemas que he visto los he encontrado en antologías, pero sí tengo por aquí unos cuantos de su autoría, y no sé de ninguno en que combine estrofas regulares de decasílabos con heptasílabos. De hecho, no conozco a ningún poeta que lo haga así, aunque no niego la posibilidad, porque te repito que todo esto depende de lo que el autor pretenda. Pero los números (y puedo seguir explicando por ahí también) están a favor del 10/5 y del 10/6, y esto no falla porque hay razones estéticas, no sólo aplicables a poesía sino a toda otra cosa existente en la naturaleza.

Un saludo cordial.
 
Última edición:
Veo que aún no te lo acabas de creer.

Puedes buscar ejemplos clásicos, si quieres. El verso decasílabo es poco frecuente en castellano en relación con el resto, y aparece casi siempre en poemas con estrofas isosilábicas, cumpliendo la regla que te he dado. Pero cuando aparece en anisosilábicas (sin que sea en verso libre, obviamente), aparece casi siempre combinado precisamente con versos pentasilábicos o hexasilábicos, pero nunca lo he visto con heptasilábicos. El ejemplo más conocido es el de Gustavo Adolfo Bécquer:

Del salón en el ángulo oscuro, ------------------------------10 sílabas
de su dueña tal vez olvidada, -------------------------------10 sílabas
silenciosa y cubierta de polvo, ----------------------------- 10 sílabas
veíase el arpa. ------------------------------------------------ 6 sílabas

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, -------------------- 10 sílabas
como el pájaro duerme en las ramas, ---------------------- 10 sílabas
esperando la mano de nieve -------------------------------- 10 sílabas
que sabe arrancarlas! ----------------------------------------- 6 sílabas

En cambio, cuando combina con endecasílabos, prefiere los heptasílabos, manteniendo así la relación más cercana posible a 1,62 (por ejemplo, en el conocido "Volverán las oscuras golondrinas".

Su contemporánea Rosalía de Castro utiliza constantemente en sus poemas la combinación de decasílabos con hexasílabos, y nunca con heptasílabos (que también reserva para combinar con los endecasílabos). De hecho, cuando combina los decasílabos con otra medida, nunca lo hace con otros que sean hexasílabos. Un ejemplo (de esta autora puedo ponerte infinitos):

Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto
En tierra cayeron
Encinas y robles!;
Y a los rayos del alba risueña,
¡qué calva aparece
La cima del monte!

Los que ayer fueron bosques y selvas
De agreste espesura,
Donde envueltas en dulce misterio
Al rayar el día
Flotaban las brumas,
Y brotaba la fuente serena
Entre flores y musgos oculta,
Hoy son áridas lomas que ostentan
Deformes y negras
Sus hondas cisuras.

Ya no entonan en ellas los pájaros
Sus Canciones de amor, ni se juntan
Cuando mayo alborea en la fronda
Que quedó de sus robles desnuda.
Sólo el viento al pasar trae el eco
Del cuervo que grazna,
Del lobo que aúlla.​

Aparte de esto, ya te he dicho que los versos decasílabos son relativamente raros, lo son mucho más formando combinación con otros en estrofas anisométricas regulares, me obligas a aguzar la búsqueda.

Félix Cuquerella, poeta del Modernismo español, tiene al menos dos poemas que yo le conozca, escritos en combinaciones de versos de 6 sílabas con versos de 10 sílabas. No he encontrado obra de este poeta en Internet, así que te transcribo aquí uno de ellos:

¡NO LLORES!

No llores, no llores;
sécate esas lágrimas,
que tu llanto me causa fastidio
y el rostro te mancha.

No llores, no: ríe,
ríe a carcajadas,
que si lloras se asoma a tu rostro
tu maldita falta.

No llores, no llores,
ni me hables del alma,
ni recuerdes de tiempos pasados
las dichas pasadas.

Que si el tiempo corre,
las venturas pasan;
y el recuerdo que de ella nos queda
nuestra vida amarga.

No llores, no llores
ni me hables del alma,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa, y abraza...

Y abraza con fuerza,
y besa con ganas,
¡que el calor de tus besos me ciegue
y olvide tu falta!

No llores, no llores,
que me inspiras lástima,
y no quiero volver a quererte
con toda mi alma.

No quiero... ¡no quiero!...
¿Que por qué? ¡Por nada!...
¡Un capricho! ¡Y estás muy hermosa!...
Tu cuerpo me arrastra

mucho más que entonces,
cuando eras tan santa...
Pero... hoy es imposible... ¡imposible!...
¿Que por qué? Por nada...

No me lo preguntes
y seca esas lágrimas,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa y abraza...

Y mirando fija,
ríe a carcajadas
y apuremos la dicha del cuerpo
sin hablar del alma.

Que los años corren
y tal vez mañana
se te ponga tu cuerpo, hoy hermoso,
lo mismo que el alma.​

El otro poema que digo de este mismo autor, se titula Yo he visto, y para que veas cómo son todas las estrofas copio debajo la primera, porque el esquema métrico es idéntico en todas:

Yo he visto los ríos
de hielo cubiertos,
deslizarse callados y tristes;
sin rumores, sin cantos, sin ecos...
Y después, cuando el rey de los astros
liquidó aquel hielo,
continuar venturosos su marcha
murmurantes, felices, risueños.​

Seguramente que después de haber leído todos estos versos, le habrás tomado ya el ritmo a esta combinación y no te parecerá tan buena la de 10 con 7 versos.

No conozco la obra poética completa de este escritor, porque desafortunadamente todos sus poemas que he visto los he encontrado en antologías, pero sí tengo por aquí unos cuantos de su autoría, y no sé de ninguno en que combine estrofas regulares de decasílabos con heptasílabos. De hecho, no conozco a ningún poeta que lo haga así, aunque no niego la posibilidad, porque te repito que todo esto depende de lo que el autor pretenda. Pero los números (y puedo seguir explicando por ahí también) están a favor del 10/5 y del 10/6, y esto no falla porque hay razones estéticas, no sólo aplicables a poesía sino a toda otra cosa existente en la naturaleza.

Un saludo cordial.
Tienes toda la razón.

Déjalo ya, buen hombre, no le des más importancia de la que tiene.

No respondas, te pueden cerrar el tema por excesos de comentarios de un mismo usuario.

Un saludo.
 
Gracias, Iguazú, por tu amable propuesta. No tienes que pedir disculpas.

Te hablaré de un truco que se sale de la preceptiva de los manuales de métrica: divide el número de sílabas métricas del verso que quieras que sea el largo entre números de sílabas de versos que quieres que sea el corto. Siendo el verso largo X y el verso corto Y, tienes que buscar los versos cuyos resultados coincidan o sean más cercanos, a los de las siguientes divisiones: X/Y = 2; X/Y = 1,62. Y por este orden, es como mejor deberían sonar.

Digo "deberían", porque en esto también tiene mucho que ver el efecto que el autor busque. Lo que yo aquí busco es un efecto de desasosiego, y de que no te confíes, porque lo que tú crees estabilidad (por ejemplo la vida) puede quebrarse en cuanto menos lo esperas. De ahí que el ritmo monótono y más o menos repetitivo de los decasílabos se vea quebrado por los hexasílabos versos-pie.

Volviendo a los números, si hay dos versos cuyo resultado dé en esa operación la misma cercanía a 2, uno por arriba y otro por abajo, escoges el de arriba, y si ocurre lo mismo con los de 1,62, escoges el de abajo. Esto es para evitar, de estos dos números, la atracción del otro, la cual desvía por así decirlo, la cercanía a su número. Por ejemplo: en un verso endecasílabo, obtenemos un resultado a igual distancia de 2 cuando dividimos 11/5 y también 11/6. Luego, de estos dos escogemos el más lejano a 1,62, que sería el verso pentasílabo. Pues la combinación de versos endecasílabos con pentasílabos debería ser óptima. La otra mejor combinación debería ser endecasílabos con heptasílabos, porque 11/7 = 1,57, el cual es el resultado más cercano a 1,62 de todos los posibles (no hay otro por encima de 1,62 que esté a igual distancia de éste).

El problema que tiene el verso de 6 sílabas a la hora de combinarlo con el decasílabo, es que se acerca demasiado al pentasílabo, que es el divisor de 10 que da exactamente 2, cuando la recomendación es que escojas el verso que te dé el resultado lo más cercano posible a una de estas cantidades y a la vez más lejano de la otra. Y claro, como el resultado de la operación 10/6 no se acerca tanto al 1,62 como el exacto resultado 10/5 = 2, al estar tan cerca uno de otro, esa diferencia se nota.

Pero el heptasílabo ya se aleja mucho de la proporción 1,62 con respecto al hexasílabo. De ahí que prefiera escoger éste, que da el resultado más cercano a 1,62. El siguiente número "mágico" en importancia sería 1,3, y aquí sí que el heptasílabo se acerca más que el hexasílabo, obviamente: 10/7 = 1,43. Pero, dado que 10/6 = 1,66, tan cercano al 1,62, el hexasílabo es más perfecto en su puesto que el heptasílabo en el suyo, por lo cual me atrevo a decir que, al menos para los fines que me propongo, es mejor que el heptasílabo, que no se acerca tanto a su meta de 1,3. De hecho, el verso octosílabo debería quedar mejor con el decasílabo que el heptasílabo, ya que la división 10/8 da una cantidad más cercana a 1,3 que 10/7. Lo que pasa es que el octosílabo ya está demasiado cerca del decasílabo, y la anisometría produciría seguramente un efecto de descompensación, en lugar del efecto de ruptura que se persigue.

Pero se puede probar a hacer estrofas combinando versos heptasílabos y decasílabos, y estudiando el resultado. Creo que no lo probé nunca. Si nos conviene más para lo que buscamos, lo haremos. Cuando tenga tiempo haré ese experimento y lo subiré, pero no aquí, sino en el foro de experimentos.

Saludos, igualmente.
La verdad es, estimado, que no recuerdo haber leído antes semejantes divagues acerca de las combinaciones de versos de distinta medida.

La mayor parte de tus decasílabos (agunos tienen errores) son 3.6.9. es decir dactílicos construidos con una claúsula rítmica de tres sílabas; lo sensato para combinarlos con hexasílabos sería construir estos con la misma claúsula, lo que daría 2.5. Varios de tus hexasílabos se atienen a esto, otros desentonan. Esta combinación, respetando las claúsulas, fue usada por diversos autores(Rosalía de Castro, Gustavo Becquer,...): te sugiero que revises la acentuación de tus versos.

saludos
J.
 
Última edición:
Veo que aún no te lo acabas de creer.

Puedes buscar ejemplos clásicos, si quieres. El verso decasílabo es poco frecuente en castellano en relación con el resto, y aparece casi siempre en poemas con estrofas isosilábicas, cumpliendo la regla que te he dado. Pero cuando aparece en anisosilábicas (sin que sea en verso libre, obviamente), aparece casi siempre combinado precisamente con versos pentasilábicos o hexasilábicos, pero nunca lo he visto con heptasilábicos. El ejemplo más conocido es el de Gustavo Adolfo Bécquer:

Del salón en el ángulo oscuro, ------------------------------10 sílabas
de su dueña tal vez olvidada, -------------------------------10 sílabas
silenciosa y cubierta de polvo, ----------------------------- 10 sílabas
veíase el arpa. ------------------------------------------------ 6 sílabas

¡Cuánta nota dormía en sus cuerdas, -------------------- 10 sílabas
como el pájaro duerme en las ramas, ---------------------- 10 sílabas
esperando la mano de nieve -------------------------------- 10 sílabas
que sabe arrancarlas! ----------------------------------------- 6 sílabas

En cambio, cuando combina con endecasílabos, prefiere los heptasílabos, manteniendo así la relación más cercana posible a 1,62 (por ejemplo, en el conocido "Volverán las oscuras golondrinas".

Su contemporánea Rosalía de Castro utiliza constantemente en sus poemas la combinación de decasílabos con hexasílabos, y nunca con heptasílabos (que también reserva para combinar con los endecasílabos). De hecho, cuando combina los decasílabos con otra medida, nunca lo hace con otros que sean hexasílabos. Un ejemplo (de esta autora puedo ponerte infinitos):

Bajo el hacha implacable, ¡cuán presto
En tierra cayeron
Encinas y robles!;
Y a los rayos del alba risueña,
¡qué calva aparece
La cima del monte!

Los que ayer fueron bosques y selvas
De agreste espesura,
Donde envueltas en dulce misterio
Al rayar el día
Flotaban las brumas,
Y brotaba la fuente serena
Entre flores y musgos oculta,
Hoy son áridas lomas que ostentan
Deformes y negras
Sus hondas cisuras.

Ya no entonan en ellas los pájaros
Sus Canciones de amor, ni se juntan
Cuando mayo alborea en la fronda
Que quedó de sus robles desnuda.
Sólo el viento al pasar trae el eco
Del cuervo que grazna,
Del lobo que aúlla.​

Aparte de esto, ya te he dicho que los versos decasílabos son relativamente raros, lo son mucho más formando combinación con otros en estrofas anisométricas regulares, me obligas a aguzar la búsqueda.

Félix Cuquerella, poeta del Modernismo español, tiene al menos dos poemas que yo le conozca, escritos en combinaciones de versos de 6 sílabas con versos de 10 sílabas. No he encontrado obra de este poeta en Internet, así que te transcribo aquí uno de ellos:

¡NO LLORES!

No llores, no llores;
sécate esas lágrimas,
que tu llanto me causa fastidio
y el rostro te mancha.

No llores, no: ríe,
ríe a carcajadas,
que si lloras se asoma a tu rostro
tu maldita falta.

No llores, no llores,
ni me hables del alma,
ni recuerdes de tiempos pasados
las dichas pasadas.

Que si el tiempo corre,
las venturas pasan;
y el recuerdo que de ella nos queda
nuestra vida amarga.

No llores, no llores
ni me hables del alma,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa, y abraza...

Y abraza con fuerza,
y besa con ganas,
¡que el calor de tus besos me ciegue
y olvide tu falta!

No llores, no llores,
que me inspiras lástima,
y no quiero volver a quererte
con toda mi alma.

No quiero... ¡no quiero!...
¿Que por qué? ¡Por nada!...
¡Un capricho! ¡Y estás muy hermosa!...
Tu cuerpo me arrastra

mucho más que entonces,
cuando eras tan santa...
Pero... hoy es imposible... ¡imposible!...
¿Que por qué? Por nada...

No me lo preguntes
y seca esas lágrimas,
y aproxima tu rostro a mi rostro
y besa y abraza...

Y mirando fija,
ríe a carcajadas
y apuremos la dicha del cuerpo
sin hablar del alma.

Que los años corren
y tal vez mañana
se te ponga tu cuerpo, hoy hermoso,
lo mismo que el alma.​

El otro poema que digo de este mismo autor, se titula Yo he visto, y para que veas cómo son todas las estrofas copio debajo la primera, porque el esquema métrico es idéntico en todas:

Yo he visto los ríos
de hielo cubiertos,
deslizarse callados y tristes;
sin rumores, sin cantos, sin ecos...
Y después, cuando el rey de los astros
liquidó aquel hielo,
continuar venturosos su marcha
murmurantes, felices, risueños.​

Seguramente que después de haber leído todos estos versos, le habrás tomado ya el ritmo a esta combinación y no te parecerá tan buena la de 10 con 7 versos.

No conozco la obra poética completa de este escritor, porque desafortunadamente todos sus poemas que he visto los he encontrado en antologías, pero sí tengo por aquí unos cuantos de su autoría, y no sé de ninguno en que combine estrofas regulares de decasílabos con heptasílabos. De hecho, no conozco a ningún poeta que lo haga así, aunque no niego la posibilidad, porque te repito que todo esto depende de lo que el autor pretenda. Pero los números (y puedo seguir explicando por ahí también) están a favor del 10/5 y del 10/6, y esto no falla porque hay razones estéticas, no sólo aplicables a poesía sino a toda otra cosa existente en la naturaleza.

Un saludo cordial.
Maravilla de información. Gracias por compartir.
 
Maravilla de información. Gracias por compartir.
De nada, Luciana. Gracias a ti. Algunos por aquí todavía dudan, a lo mejor no se leyeron toda la conversación y no llegaron hasta los ejemplos. Seguiré dando información, pero después espero que no me digan que me he excedido en lo que aquí tengo que hacer. Si me hacen preguntas, yo contesto. Un saludo cordial.
 
Última edición:
La verdad es, estimado, que no recuerdo haber leído antes semejantes divagues acerca de las combinaciones de versos de distinta medida.

La mayor parte de tus decasílabos (agunos tienen errores) son 3.6.9. es decir dactílicos construidos con una claúsula rítmica de tres sílabas; lo sensato para combinarlos con hexasílabos sería construir estos con la misma claúsula, lo que daría 2.5. Varios de tus hexasílabos se atienen a esto, otros desentonan. Esta combinación, respetando las claúsulas, fue usada por diversos autores: te sugiero que revises la acentuación de tus versos.

saludos
J.
Querido amigo Musador. Vamos a empezar por lo concreto. Tendrías que precisarme exactamente qúe decasílabos están mal según tú. Yo no veo ningún decasílabo erróneo. En cuanto a número de sílabas están todos como tienen que estar. En cuanto a prosodia, me resulta engorroso ahora verlo (porque estoy usando el móvil), pero creo recordar que me he servido en todo el poema de una sístole y una diástole.

En cuanto a la longitud de los versos, las teorías sobre combinación de versos son las mismas que empiezan en la Antigüedad clásica, y se basan en las proporciones observadas en la naturaleza. La primera es el justo peso: un verso combina con otro si tienen la misma longitud métrica; el segundo la simetría: un verso combina con otro si uno tiene el doble de longitud métrica que el otro; y el tercero es la divina proporción: un verso combina con otro si la relación del mayor con respecto al menor es aproximadamente de 1,62. Los árabes en España explotaron otra proporción natural al parecer descubierta por ellos, que es la proporción cordobesa (1,33).

Exactamente estas proporciones funcionan también con la prosodia; creo que el doctor Santa Olalla Tovar tiene algo al respecto subido en Internet, precisamente hablando de esto en prosodia poética. Un cordial saludo.
 
Última edición:
Solo te señalo en la cita los versos a mi juicio fuera de ritmo

Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge. *(3.5)

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.*(3.5)

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”*(3.5)

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,*(1.3.7.9)
una vez abierta.*(3.5)


Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​

Soy matemático, así que he tenido oportunidad de oír toda suerte de divagues acerca del número de oro. El ritmo de los versos de arte mayor en nuestra lengua depende no solo de su medida sino de su acentuación; de allí que, por ejemplo, los endecasílabos dactílicos no combinen bien con los yámbicos, a pesar de tener la misma medida. Por supuesto puede plantearse una versificación alternativa, fuera de la tradición de cinco siglos de poesía: no discutiré esa posibilidad.

saludos
J.
 
Última edición:
Solo te señalo en la cita los versos a mi juicio fuera de ritmo



Soy matemático, así que he tenido oportunidad de oír toda suerte de divagues acerca del número de oro. El ritmo de los versos de arte mayor en nuestra lengua depende no solo de su medida sino de su acentuación; de allí que, por ejemplo, los endecasílabos dactílicos no combinen bien con los yámbicos, a pesar de tener la misma medida. Por supuesto puede plantearse una versificación alternativa, fuera de la tradición de cinco siglos de poesía: no discutiré esa posibilidad.

saludos
J.
Solo te señalo en la cita los versos a mi juicio fuera de ritmo



Soy matemático, así que he tenido oportunidad de oír toda suerte de divagues acerca del número de oro. El ritmo de los versos de arte mayor en nuestra lengua depende no solo de su medida sino de su acentuación; de allí que, por ejemplo, los endecasílabos dactílicos no combinen bien con los yámbicos, a pesar de tener la misma medida. Por supuesto puede plantearse una versificación alternativa, fuera de la tradición de cinco siglos de poesía: no discutiré esa posibilidad.

saludos
J.
Querido amigo matemático: bueeeeeeno, pues de momento mis decasílabos son decasílabos, así que no tienen errores como tales decasílabos, que es lo que se desprendía de tu paréntesis.

Es decir, que te refieres al ritmo. Ahora que ya vas concretando más, me gustaría por favor, que me dijeras ejemplos de decasílabos que he puesto ahí, a los cuales tú consideres dactílicos. Necesito trabajar sobre seguro, no sobre algo abstracto.

Lo siguiente: como ya sabes, querido amigo, el número de oro no es cuestión que ataña a la matemática, sino a la estética. Me parece un poco raro que como matemático estés preocupado por el número de oro. Aquí estamos hablando de la estética clásica. La estética, como sabrás, le es al arte lo mismo que las matemáticas a las ciencias físicas: por sí mismas no significan nada, sólo adquieren significado cuando se utilizan aplicándoselas a fenómenos físicos para obtener resultados cuando éstos se desconocían de antemano. Y resulta que la estética clásica se basa principalmente en estos tres factores: isomorfia, simetría y proporción áurea.

Y la estética le es al arte exactamente lo mismo que las matemáticas a las ciencias físicas: es para aplicarla en cualquier arte, cuando no conoces de antemano los resultados que vas a obtener. Por esto, la estética no se estudia en un manual de métrica, sino en filosofía. Así que, igual que cuando desconoces un resultado en física acudes a las matemáticas para resolverlo, cuando en poesía clásica (o cualquier otra arte clásica) se desea probar una forma cuyo resultado no está clasificado o no se conoce bien, se aplican las normas de la estética clásica. Y voilá! funcionan.

No estoy diciendo nada nuevo.

Un saludo cordial, querido amigo Musador.
 
Querido amigo matemático: bueeeeeeno, pues de momento mis decasílabos son decasílabos, así que no tienen errores como tales decasílabos, que es lo que se desprendía de tu paréntesis.

Es decir, que te refieres al ritmo. Ahora que ya vas concretando más, me gustaría por favor, que me dijeras ejemplos de decasílabos que he puesto ahí, a los cuales tú consideres dactílicos. Necesito trabajar sobre seguro, no sobre algo abstracto.

Lo siguiente: como ya sabes, querido amigo, el número de oro no es cuestión que ataña a la matemática, sino a la estética. Me parece un poco raro que como matemático estés preocupado por el número de oro. Aquí estamos hablando de la estética clásica. La estética, como sabrás, le es al arte lo mismo que las matemáticas a las ciencias físicas: por sí mismas no significan nada, sólo adquieren significado cuando se utilizan aplicándoselas a fenómenos físicos para obtener resultados cuando éstos se desconocían de antemano. Y resulta que la estética clásica se basa principalmente en estos tres factores: isomorfia, simetría y proporción áurea.

Y la estética le es al arte exactamente lo mismo que las matemáticas a las ciencias físicas: es para aplicarla en cualquier arte, cuando no conoces de antemano los resultados que vas a obtener. Por esto, la estética no se estudia en un manual de métrica, sino en filosofía. Así que, igual que cuando desconoces un resultado en física acudes a las matemáticas para resolverlo, cuando en poesía clásica (o cualquier otra arte clásica) se desea probar una forma cuyo resultado no está clasificado o no se conoce bien, se aplican las normas de la estética clásica. Y voilá! funcionan.

No estoy diciendo nada nuevo.

Un saludo cordial, querido amigo Musador.
Todos tus decasílabos son dactílicos, salvo el que te señalé (creo, también puedo equivocarme).

salud
 
Última edición:
Todos tus decasílabos son dactílicos, salvo el que te señalé (creo, también puedo equivocarme).

salud
Querido amigo Musador: sin duda, no estás utilizando bien el sistema de citas. No me aparece aquí que me hayas señalado ningún decasílabo en concreto. También te advierto de que has modificado mensajes tuyos anteriores, a posteriori de haber leído el mensaje que yo puse con ejemplos clásicos en los que se aprecia con toda claridad el uso de decasílabos con hexasílabos. Afortunadamente, cada vez que se cita un mensaje, éste se queda con la versión original que ha sido citada, y si lees tus mensajes que yo te he citado verás que no coinciden con los que se pueden leer actualmente. Por ejemplo, las citas a Bécquer y Rosalía son mías, y tú las has añadido después de mi contestación a ti.

No te digo esto por otra cosa sino por saber exactamente a qué atenerme con lo que estás diciendo. Los únicos decasílabos míos que me aparecen citados en tus mensajes son los del principio del poema, que no son dactílicos sino anapésticos: Sus cabellos son hebras de seda / bajo panes de oro teñidas, / de una soga de horca extraídas.

Por favor, me gustaría que escribieras aquí exáctamente a qué endecasílabos dactílicos te estás refiriendo.

Muchas gracias de nuevo por tu atención, amigo Musador.
 
Querido amigo Musador: sin duda, no estás utilizando bien el sistema de citas. No me aparece aquí que me hayas señalado ningún decasílabo en concreto. También te advierto de que has modificado mensajes tuyos anteriores, a posteriori de haber leído el mensaje que yo puse con ejemplos clásicos en los que se aprecia con toda claridad el uso de decasílabos con hexasílabos. Afortunadamente, cada vez que se cita un mensaje, éste se queda con la versión original que ha sido citada, y si lees tus mensajes que yo te he citado verás que no coinciden con los que se pueden leer actualmente. Por ejemplo, las citas a Bécquer y Rosalía son mías, y tú las has añadido después de mi contestación a ti.

No te digo esto por otra cosa sino por saber exactamente a qué atenerme con lo que estás diciendo. Los únicos decasílabos míos que me aparecen citados en tus mensajes son los del principio del poema, que no son dactílicos sino anapésticos: Sus cabellos son hebras de seda / bajo panes de oro teñidas, / de una soga de horca extraídas.

Por favor, me gustaría que escribieras aquí exáctamente a qué endecasílabos dactílicos te estás refiriendo.

Muchas gracias de nuevo por tu atención, amigo Musador.
Sí, esstimado, tengo la costumbre de editar mis comentarios cuando lo veo necesario, creo que para eso son editables. En el caso de esas referencias, las agregué para que pudieras comprobar que los hexasílabos de Becquer y de Castro son 2.5, como yo te sugerí; si miras los horarios, podrás ver que la modificación fue anterior a tu respuesta. A los decasílahbos 3.6.9 yo los llamo dactílicos, siguiendo la nomenclatura del libro Manual de métrica española, de Jauralde Pou et al. Si prefieres llamarloa anapésticos, no me opongo.

En la cita pertinente te señalé el verso «libres fuego dejará, y azufre,*(1.3.7.9)», que copié de dicha cita. Si le das con el ratón a la cita, se desplegará su totalidad.

saludos
J.
 
Última edición:
Sí, esstimado, tengo la costumbre de editar mis comentarios cuando lo veo necesario, creo que para eso son editables. En el caso de esas referencias, las agregué para que pudieras comprobar que los hexasílabos de Becquer y de Castro son 2.5, como yo te sugerí; si miras los horarios, podrás ver que la modificación fue anterior a tu respuesta. A los decasílahbos 3.6.9 yo los llamo dactílicos, siguiendo la nomenclatura del libro Manual de métrica española, de Jauralde Pou et al. Si prefieres llamarloa anapésticos, no me opongo.

En la cita pertinente te señalé el verso «libres fuego dejará, y azufre,*(1.3.7.9)», que copié de dicha cita. Si le das con el ratón a la cita, se desplegará su totalidad.

saludos
J.
Querido amigo: precisamente lo que te estoy diciendo es que la modificación tuvo que ser obligatoriamente posterior a mi respuesta, porque tu respuesta sale citada en la mía sin esa modificación. Luego, esa modificación no estaba ahí cuando yo te contesté.

Lo que digan los horarios de las respuestas puede estar motivado por otras razones, como cuestiones del huso horario donde se halle tu ordenador con respecto al mío (puedes estar en Portugal, o en Gran Bretaña, por ejemplo), o incluso otros motivos técnicos que los informáticos y algunos matemáticos entendéis.

Aclarado este punto, paso a contestarte el siguiente. No tengo delante ese manual del que hablas, aunque puedo acercarme un día de estos hasta la biblioteca de Filología y ver si está allí. En todo caso, si eso que tú dices es cierto, se trata de un error del manual, porque para que un decasílabo sea dactílico no puede estar acentuado como tú dices, sino en las [1-4-6-9]. Un decasílabo anapéstico, en cambio, está acentuado en [3-6-9]. Así que no es que yo le llame de un modo u otro, sino que son decasílabos diferentes.

Otra cosa son los endecasílabos, los cuales, por sus características de tener un número de sílabas métricas a sólo una sílaba de ser divisible entre el número de sílabas de un dáctilo y de un anapesto, pueden servirse de prótesis en las que pueden hacer que se confunda el ritmo dactílico con el anapéstico (endecasílabo de gaita gallega).

Un saludo cordial.
 
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Querido amigo: precisamente lo que te estoy diciendo es que la modificación tuvo que ser obligatoriamente posterior a mi respuesta, porque tu respuesta sale citada en la mía sin esa modificación. Luego, esa modificación no estaba ahí cuando yo te contesté.

Lo que digan los horarios de las respuestas puede estar motivado por otras razones, como cuestiones del huso horario donde se halle tu ordenador con respecto al mío (puedes estar en Portugal, o en Gran Bretaña, por ejemplo), o incluso otros motivos técnicos que los informáticos y algunos matemáticos entendéis.

Aclarado este punto, paso a contestarte el siguiente. No tengo delante ese manual del que hablas, aunque puedo acercarme un día de estos hasta la biblioteca de Filología y ver si está allí. En todo caso, si eso que tú dices es cierto, se trata de un error del manual, porque para que un decasílabo sea dactílico no puede estar acentuado como tú dices, sino en las [1-4-6-9]. Un decasílabo anapéstico, en cambio, está acentuado en [3-6-9]. Así que no es que yo le llame de un modo u otro, sino que son decasílabos diferentes.

Otra cosa son los endecasílabos, los cuales, por sus características de tener un número de sílabas métricas a sólo una sílaba de ser divisible entre el número de sílabas de un dáctilo y de un anapesto, pueden servirse de prótesis en las que pueden hacer que se confunda el ritmo dactílico con el anapéstico (endecasílabo de gaita gallega).

Un saludo cordial.
He consultado, ante tu duda, el Diccionario de Métrica española de José Domínguez Caparrós. En él llama dactílicos compuesto a los acentuados 1.4.6.9, dactílico simple o de himno al acentuado 3.6.9. En cuanto al decasílabo anapéstico, dice que es el 3.6.9.

En cuanto a los horarios, la explicación que se me ocurre es más simple que la de los husos: tú le diste a citar y luego tardaste un rato en terminar tu respuesta; entre tanto, yo edité mi comentario; así se explica fácilmente esa diferencia de diez minutos. Por supuesto, carece de importancia.

hasta más ver
Jorge Busch Wernicke
 
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He consultado, ante tu duda, el Diccionario de Métrica española de José Domínguez Caparrós. En él llama dactílicos compuesto a los acentuados 1.4.6.9, dactílico simple o de himno al acentuado 3.6.9. En cuanto al decasílabo anapéstico, dice que es el 3.6.9.

En cuanto a los horarios, la explicación que se me ocurre es más simple que la de los husos: tú le diste a citar y luego tardaste un rato en terminar tu respuesta; entre tanto, yo edité mi comentario; así se explica fácilmente esa diferencia de diez minutos. Por supuesto, carece de importancia.

hasta más ver
Jorge Busch Wernicke
Estimado amigo Musador:

Pues eso es exactamente lo que te estoy diciendo. Que llevas todo el tiempo llamándole "dactílico" al anapéstico. Y que no es lo mismo. En todo caso, mis decasílabos son anapésticos, no dactílicos. Mírate a ti mismo, tomo captura de pantalla y te pongo aquí (y la cita debajo):

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Todos tus decasílabos son dactílicos, salvo el que te señalé (creo, también puedo equivocarme).

salud



Un cordial saludo, amigo Musador.
 

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Sus cabellos son hebras de seda
bajo panes de oro teñidas,
de una soga de horca extraídas
que en su hábito enreda.

Son sus ojos dos hierros al rojo,
es su lengua de Hidra un tentáculo
a la que hacen austero habitáculo
agujas de tojo.

Es de piedra su rostro de esfinge
al que envidian las bellas cariátides,
y su cráneo un joyero con áspides
que, cerrado, finge.

Son sus senos dos cálices llenos
con que arquea su pecho convexo,
y te ofrece a beber de su sexo
letales venenos.

Y las uñas, diez garras de fiera
aguardando clavarse en tu pecho,
retraídas en félido lecho
de paciente espera.

Te reclama con voz de sirena
que te envuelve en su abrazo sinuoso,
y tu sueño es el opio insidioso
que vierte en tu vena.

Y lo sabes, mas dejas que llegue,
pues te hechiza su aroma de infierno
y su encanto deseas eterno,
que entero te ciegue:

-“Son mis piernas Jaquín y Boaz.
¿Quién no sueña entre ellas estar,
y su entera mirada bañar
en mi blanca faz?”

Mas, si en ti la ilusoria conciencia
de que a salvo tu sexo te tiene
crece incauta, callar te conviene
y oír la advertencia.

De la caja de Pandora puerta
es su cruel corazón a quien sufre;
libres fuego
dejará,
y azufre,
una vez abierta.

Y tal vez mi pregunta sea brusca,
pero tengo razón para ella:
¿adivinas quién es esta bella?
¡Pues viene en tu busca!

José Benito Freijanes Martínez​


Mis queridos amigos: asisto -sorprendido- a una polémica que no acabo de entender… Ciertamente me ha estimulado mucho el cruce de argumentos, lo que me ha llevado a (dentro de mi incuestionable ignorancia) tratar de embrollar un poco más las cosas. Haré, seguro que mal, un análisis formal de las seis primeras estrofas del poema, considerando -a efectos de rima- cada estrofa independiente de las demás. Luego comentaré algo sobre matemáticas, física, números y estética… cuestiones que, profesionalmente me son familiares. No es, para nada, una crítica a nadie. Muy al contrario, trato de aportar algo (si es que puedo). Ahí va lo que yo veo:



1ª Estrofa:

10A (3-5-6-9) (¿Baquio?), 9B (1-3-5-8) (¿Troqueo?), 9B (1-3-5-8) (¿Troqueo?),

6a (2-5) (¿Anfíbraco?)



2ª Estrofa:

10A (1-3-5-6-9) (¿Troqueo?), 9B (3-5-8) (¿Baquio?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?),

6a (2-5) (¿Anfíbraco?)



3ª Estrofa:

10A (3-6-9) (¿Anapéstico?), 10B (3-6-8) (¿Anapéstico?), 11C (3-7-10) (¿Anapéstico?),

6a (3-5) (¿Troqueo?)



4ª Estrofa:

10A (1-3-5-6-9) (¿Troqueo?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?),

6a (2-5) (¿Anfíbraco?)



5ª Estrofa:

10A (3-5-6-9) (¿Baquio?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?),

6a (3-5) (¿Troqueo?)



6ª Estrofa:

10A (3-6-9) (¿Anapéstico?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?), 10B (3-6-9) (¿Anapéstico?),

6a (2-5) (¿Anfíbraco?)



A mí, de este poema, me llaman la atención las cuestiones rítmicas, no siempre compatibles (al menos desde un punto de vista técnico. Ello, en mi opinión, no desmerece en absoluto el trabajo realizado. Entre otras cosas porque un poema NO ES un teorema, es algo que nos tiene que hacer sentir algo. En este contexto, un poema debe parecerse a una melodía, y las matemáticas son el lenguaje -en el sentido más amplio de la palabra- con el que se escribe una partitura. Y no me extiendo más. Termino con una reflexión: si pensamos en números de oro, por favor, consideremos el 5, el triángulo pitagórico egipcio, el “cero”, la constante de Planck, la velocidad de la luz o los fractales… pero olvidémonos de nigromancias y decimales.



Un abrazo… Vicente.
 

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