Allí están, como todos los días,
a media mañana
ocupando su sitio
junto a la cristalera
del bar de la esquina.
Hoy son diez- ayer once-
van muy arregladas
con sus coloretes en las mejillas,
los labios rojos,
las perlas y collares
y esa ropa de otro tiempo.
Las oigo hablar, reír,
que si su esposo,
que si sus hijos,
que si sus nietos,
que si fulanita...
Cuando el tema es político bajan la voz,
aunque uno ya supone de qué pie cojean.
Son felices así, con sus cosas.
Que dios me guarde de su juicio.
a media mañana
ocupando su sitio
junto a la cristalera
del bar de la esquina.
Hoy son diez- ayer once-
van muy arregladas
con sus coloretes en las mejillas,
los labios rojos,
las perlas y collares
y esa ropa de otro tiempo.
Las oigo hablar, reír,
que si su esposo,
que si sus hijos,
que si sus nietos,
que si fulanita...
Cuando el tema es político bajan la voz,
aunque uno ya supone de qué pie cojean.
Son felices así, con sus cosas.
Que dios me guarde de su juicio.