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Amor 221: La flor encendida

José Valverde Yuste

Poeta que considera el portal su segunda casa
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.
 

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Ciertamente, si hay algo que nos obsequia su poesía, compañero
José... es la originalidad de sus argumentaciones. felicitaciones
a su principal empeño; el cual es
obsequiarnos siempre lo mejor de lo mejor. (y, en verdad lo feli
cito. Con todo el respeto que se
merece; su amigo y compañero
de letras.
Muchas gracias Iván por sus comentarios a mis poemas. Es un placer leerlos. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.


Hermosas metáforas engalanan tan bello poema
Grato como siempre pasar por tus letras, saludos cordiales
Alfredo
 
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.

Siempre es un placer hacer un alto en el camino y disfrutar de su obra amigo José.
Un fuerte abrazo desde los cielos de este halcon.

 
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.
Gracias Bristy. Un saludo
 
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.
Siempre es un placer leerte, José. Gracias por compartir.
Abrazo.
 
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Oculta, con ojos entreabiertos
la flor duerme,
empujando al rocío donde no llega la luz,
despierta.

Oyendo cosas de hondo abismo
con música de agua quieta
cuando el aliento,
aún no ha desayunado
y las risas de las auroras
permanecen silenciadas.

Yo he bebido de ese néctar
compartiéndolo contigo,
en el aroma de azahar de limonero
que brotaba de tus labios previo a las horas
que la arena se despierta con la sal de tu mirada.

Antes que el sol se comiese a dentelladas los luceros,
antes que el pájaro despierte a la isla de su sueño,
yo saboreaba en silencio tus secretos
con la complicidad de la luna
y los párpados callados
en el reducto de seno permitido.

Turbulencias de cometas nacen,
para pararnos donde el oráculo enciende
el vestido de la madrugada
y la aguja cose con esmero
los círculos de los bordes del cielo.
Muchas gracias estimada Omaris. Un abrazo con la pluma del alma
 
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