El tiempo proceloso anida nubíferas sombras
y vaga por las olas de mis recuerdos idos;
es el amor una resiliencia que en la noche
me habita como lunario hasta el infinito.
De un trémulo silencio desoído y perenne
es la voz del ayer que reverbera mis sentidos
y desanda fugitivo, ciego y nemeroso
como insomnio de lluvia que atisba dentro mío.
Alígero como los sueños, como Pegaso,
¿Quién puede decir dónde culmina
el tiempo de los amores perdidos?
¿Quién sabe cuándo llega el momento
del adiós si por dentro aún sigue vivo?
¿Quién sabe si el desamor no es más
que el amor esperando ocurrir de nuevo?
y vaga por las olas de mis recuerdos idos;
es el amor una resiliencia que en la noche
me habita como lunario hasta el infinito.
De un trémulo silencio desoído y perenne
es la voz del ayer que reverbera mis sentidos
y desanda fugitivo, ciego y nemeroso
como insomnio de lluvia que atisba dentro mío.
Alígero como los sueños, como Pegaso,
¿Quién puede decir dónde culmina
el tiempo de los amores perdidos?
¿Quién sabe cuándo llega el momento
del adiós si por dentro aún sigue vivo?
¿Quién sabe si el desamor no es más
que el amor esperando ocurrir de nuevo?
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