• 📢 Nuevo: Hazte Mecenas — sin publicidad, blog propio, y apoya la poesía en español. | Mi Libro de Poesía | Métrica Española (beta)
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Además, incluye dos nuevas herramientas: Rimas — busca rimas consonantes y asonantes filtradas por sílabas — y Sinónimos — encuentra palabras alternativas que encajen en tu verso. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Aquella singladura

lesmo

Poeta veterano en el portal
[...]
¡Ay, del marinero aquél!,
¡que bucanero se viera!,
y confunde una galera,
con barquitos de papel.


Callejero60
Aquella singladura
(A Manuel, Callejero60)


¡Qué hermosa la singladura
cuando al zapar con esmero,
ardiloso, el marinero
desamarra por la amura!
Cuando la nao segura
con timonel y vigía,
al salir de la bahía
se deja atrás la bocana,
y navegando se afana
toda su larga crujía.

¡Qué recuerdos he tenido
de dos naves marineras,
hermanas y aventureras!
¡Qué rumbo tan decidido!
Es imposible el olvido,
a la par yendo a porfía,
cada ola una poesía,
de aquel bogar mano a mano
parecía el mar enano
por grande la travesía.

Permítanme compañeros
alargar un tanto el cabo,
que si el relato no acabo
son cosas de marineros.
Ni últimos ni primeros,
que fueron siempre a la par
y sin dejar de otear
a la otra embarcación
por si en la navegación
viniera un golpe de mar.

Serán las cosas de viejos,
las que cuentan esta historia,
pues se me abrió la memoria
a causa de sus consejos.
Pues tengo los aparejos
en su lugar estivados,
al tiempo bien preparados
por si acaso él me dijera:
"¡Zarpa, amigo, y a mi vera
a mares más alejados!"
 
Mi querido Salvador, demasiados honores me parecen; aunque tu sabrás mejor que nadie si soy merecedor de ellos.

Aquella singladura me marcó un antes y un después, y no lo olvidaré nunca...de hecho, creo que podríamos llenar aquellas copas que se quedaron a medias...por el camarero...o pedir otra ronda.

Muchas gracias por esta dedicatoria, ya guardada en el cofre de mis tesoros.

Un fuerte abrazo.

Zarpemos pues, navegante,
remero, ancla y vigía,
que no arreciará porfía
por más que apriete el levante.

Marinero sin tormenta
poco marinero es,
pues “quien le teme al traspiés,
de los demás, solo cuenta”.

Es la misma nuestra historia,
sólo unas olas por medio,
tiemble el tan terrible tedio
si es su rival nuestra euforia.

Almirante, marinero,
capitan y timonel:
lo que recubre tu piel
es de quitarse el sombrero.
Zarpa, si quieres, primero,
no habré de quedar en tierra,
que el marino se destierra
en cuanto le hablan del mar;
volvamos a navegar
que el mar al hastío entierra.
~~

 
Última edición:
[...]
¡Ay, del marinero aquél!,
¡que bucanero se viera!,
y confunde una galera,
con barquitos de papel.


Callejero60
Aquella singladura
(A Manuel, Callejero60)


¡Qué hermosa la singladura
cuando al zapar con esmero,
ardiloso, el marinero
desamarra por la amura!
Cuando la nao segura
con timonel y vigía,
al salir de la bahía
se deja atrás la bocana,
y navegando se afana
toda su larga crujía.

¡Qué recuerdos he tenido
de dos naves marineras,
hermanas y aventureras!
¡Qué rumbo tan decidido!
Es imposible el olvido,
a la par yendo a porfía,
cada ola una poesía,
de aquel bogar mano a mano
parecía el mar enano
por grande la travesía.

Permítanme compañeros
alargar un tanto el cabo,
que si el relato no acabo
son cosas de marineros.
Ni últimos ni primeros,
que fueron siempre a la par
y sin dejar de otear
a la otra embarcación
por si en la navegación
viniera un golpe de mar.

Serán las cosas de viejos,
las que cuentan esta historia,
pues se me abrió la memoria
a causa de sus consejos.
Pues tengo los aparejos
en su lugar estivados,
al tiempo bien preparados
por si acaso él me dijera:
"¡Zarpa, amigo, y a mi vera
a mares más alejados!"

Me ha encantado Salvatore, ese bello dedicado a Callejero el Manuelo, creo que tu conoces bien los bueyes con quien aras .- Un abrazo.
 
[...]
¡Ay, del marinero aquél!,
¡que bucanero se viera!,
y confunde una galera,
con barquitos de papel.


Callejero60
Aquella singladura
(A Manuel, Callejero60)


¡Qué hermosa la singladura
cuando al zapar con esmero,
ardiloso, el marinero
desamarra por la amura!
Cuando la nao segura
con timonel y vigía,
al salir de la bahía
se deja atrás la bocana,
y navegando se afana
toda su larga crujía.

¡Qué recuerdos he tenido
de dos naves marineras,
hermanas y aventureras!
¡Qué rumbo tan decidido!
Es imposible el olvido,
a la par yendo a porfía,
cada ola una poesía,
de aquel bogar mano a mano
parecía el mar enano
por grande la travesía.

Permítanme compañeros
alargar un tanto el cabo,
que si el relato no acabo
son cosas de marineros.
Ni últimos ni primeros,
que fueron siempre a la par
y sin dejar de otear
a la otra embarcación
por si en la navegación
viniera un golpe de mar.

Serán las cosas de viejos,
las que cuentan esta historia,
pues se me abrió la memoria
a causa de sus consejos.
Pues tengo los aparejos
en su lugar estivados,
al tiempo bien preparados
por si acaso él me dijera:
"¡Zarpa, amigo, y a mi vera
a mares más alejados!"
Una maravilla, Salvador! Y no son cosas de viejos, esto es la pureza de un gran interior. Agradezco ver a dos grandes unidos por las olas.
Un fortísimo abrazo.
 
[...]
¡Ay, del marinero aquél!,
¡que bucanero se viera!,
y confunde una galera,
con barquitos de papel.


Callejero60
Aquella singladura
(A Manuel, Callejero60)


¡Qué hermosa la singladura
cuando al zapar con esmero,
ardiloso, el marinero
desamarra por la amura!
Cuando la nao segura
con timonel y vigía,
al salir de la bahía
se deja atrás la bocana,
y navegando se afana
toda su larga crujía.

¡Qué recuerdos he tenido
de dos naves marineras,
hermanas y aventureras!
¡Qué rumbo tan decidido!
Es imposible el olvido,
a la par yendo a porfía,
cada ola una poesía,
de aquel bogar mano a mano
parecía el mar enano
por grande la travesía.

Permítanme compañeros
alargar un tanto el cabo,
que si el relato no acabo
son cosas de marineros.
Ni últimos ni primeros,
que fueron siempre a la par
y sin dejar de otear
a la otra embarcación
por si en la navegación
viniera un golpe de mar.

Serán las cosas de viejos,
las que cuentan esta historia,
pues se me abrió la memoria
a causa de sus consejos.
Pues tengo los aparejos
en su lugar estivados,
al tiempo bien preparados
por si acaso él me dijera:
"¡Zarpa, amigo, y a mi vera
a mares más alejados!"

Yo prefiero no salir de mi apacible ría, que tu bien conoces. Las aventuras para los más extrovertidos.
Claro que así sempre pesco los mismos peces.
Un abrazo, amigo Salvador, y las espinelas están de vicio.
Has sabido sacar la esencia del poema de Manuel en tu prólogo, que tambien me ha gustado mucho.
Rique.
 
Mi querido Salvador, demasiados honores me parecen; aunque tu sabrás mejor que nadie si soy merecedor de ellos.

Aquella singladura me marcó un antes y un después, y no lo olvidaré nunca...de hecho, creo que podríamos llenar aquellas copas que se quedaron a medias...por el camarero...o pedir otra ronda.

Muchas gracias por esta dedicatoria, ya guardada en el cofre de mis tesoros.

Un fuerte abrazo.

Zarpemos pues, navegante,
remero, ancla y vigía,
que no arreciará porfía
por más que apriete el levante.

Marinero sin tormenta
poco marinero es,
pues “quien le teme al traspiés,
de los demás, solo cuenta”.

Es la misma nuestra historia,
sólo unas olas por medio,
tiemble el tan terrible tedio
si es su rival nuestra euforia.

Almirante, marinero,
capitan y timonel:
lo que recubre tu piel
es de quitarse el sombrero.
Zarpa, si quieres, primero,
no habré de quedar en tierra,
que el marino se destierra
en cuanto le hablan del mar;
volvamos a navegar
que el mar al hastío entierra.
~~

Buenos frutos dio la singladura aquella que yo tampoco olvidaré, sin duda alguna. Los honores yo no hago más que de notario dando fe de ellos. Siempre te agradeceré todas las veces que preocupado te ponías en contacto conmigo y te interesabas, amigo, ¡y cómo te interesabas! por mi estado y mi evolución. Eso lo llevo en los pespuntes de mi alma. Mil y mil gracias por todo, querido Manuel.
Un fuerte, muy fuerte, abrazo.
Salva.
 
Me ha encantado Salvatore, ese bello dedicado a Callejero el Manuelo, creo que tu conoces bien los bueyes con quien aras .- Un abrazo.
Bueno, querida Catia, más que el que lleva el arado soy uno de los dos bueyes, el otro, "o melhor parceiro" que dicen los brasileros. Es verdad que fue una singladura poética que me reportó muchísima satisfacción y aprendizaje.
Mil y mil gracias por darme tu generosa compaña.
Con un afectuoso y fraternal abrazo.
Salva.
 
Buenos frutos dio la singladura aquella que yo tampoco olvidaré, sin duda alguna. Los honores yo no hago más que de notario dando fe de ellos. Siempre te agradeceré todas las veces que preocupado te ponías en contacto conmigo y te interesabas, amigo, ¡y cómo te interesabas! por mi estado y mi evolución. Eso lo llevo en los pespuntes de mi alma. Mil y mil gracias por todo, querido Manuel.
Un fuerte, muy fuerte, abrazo.
Salva.
No hice nada que tú no hubieras hecho conmigo...estoy seguro.
 
Yo prefiero no salir de mi apacible ría, que tu bien conoces. Las aventuras para los más extrovertidos.
Claro que así sempre pesco los mismos peces.
Un abrazo, amigo Salvador, y las espinelas están de vicio.
Has sabido sacar la esencia del poema de Manuel en tu prólogo, que tambien me ha gustado mucho.
Rique.
Le decía al querido compañero Ángel Cocuzza, que la compaña en algunos temas se valora de manera muy especial, y eso es lo que ocurre con este comentario tuyo que viene a poner en valor mis letras. Esta ría nuestra es muy profunda y no sólo en el sentido literal, y es tan importante por muchas cosas, también, como curiosidad, porque ha salido en películas magníficas como "Das Boat" y fue muy nombrada por Julio Verne el cual, según he podido leer, estuvo por aquí dos veces, en los años 1878 y 1884. Dices que pescas siempre los mismos peces, esos pescaditos, fanecas, xoubiñas, chinchos incluidos, que tan ricos están fritos, amén de los deliciosos productos de las bateas que se cargan de mexillón o de ostriñas, y de lo que viene a veces enganchado de las poteras. Querido Rique, la Ría de Vigo, que también es de Redondela, y del Morrazo, y de San Adrián, y de Santa Cristina de Cobres, y de Cesantes, y de Arcade, digo que esta ría nuestra es muy profunda porque los moradores de sus riberas son "a xente da profundidade galega"; leer tus poemas es comprenderlo bien. Yo lo comprendí a través de amistades como la tuya que parecen ser el remanso que hay a sotavento de la Illa de San Simón. No hace falta que salgas de la gran ría, allí, o aquí, está casi todo.
Grandísimo abrazo, amigo mío.
Salva.
 
Última edición:
Salvador, Mundopoeta:
Solicito permiso para abordar... jeje.
Excelentes décimas deslíes en honor de Callejero60,
que tiene más de capitán que de grumete.
Felicitaciones y ¡a toda vela!
Abrazos.
 
Salvador, Mundopoeta:
Solicito permiso para abordar... jeje.
Excelentes décimas deslíes en honor de Callejero60,
que tiene más de capitán que de grumete.
Felicitaciones y ¡a toda vela!
Abrazos.
Estimado compañero Tulio, tiene la pasarela dispuesta y la tripulación formada. Adelante pues.
Mil gracias por este tan amable comentario. Celebro que estas letras hayan resultado ser de tu agrado.
Un abrazo con todos mis afectos.
Salvador.
 
O Captain! my Captain! como diría Walt Whitman... jeje.
Aquí dejo mi pequeña contribución...

El navegante que su faz levanta
contra los vientos que en la mar imperan
no se intimida si su fuerza agravan
sin darle tregua.

Porque en su espíritu mantiene intacta
la convicción de que su nave a tierra
ha de arribar aun cuando esté averiada
o esté sin velas.

Oh capitán que las mentadas aguas
de los océanos singlaste a fuerza
de marear reconociendo mapas,
mirando estrellas,

Que tu odisea la secunden nautas
¡viendo en el mar de tu bajel la estela!

Abrazos.
 
Última edición:
O Captain! my Captain! como diría Walt Whitman... jeje.
Aquí dejo mi pequeña contribución...

El navegante que su faz levanta
contra los vientos que en la mar imperan
no se intimida si su fuerza agravan
sin darle tregua.

Porque en su espíritu mantiene intacta
la convicción de que su nave a tierra
ha de arribar aun cuando esté averiada
o esté sin velas.

Oh capitán que las mentadas aguas
de los océanos singlaste a fuerza
de marear reconociendo mapas,
mirando estrellas,

Que tu odisea la secunden nautas
¡viendo en el mar de tu bajel la estela!

Abrazos.
Precioso poema, estimado Tulio, es este con el que pones en valor mis letras. Mil y mil gracias por él y por la amable compañía. Otro mensaje que vengo a contestar tardíamente . Mil perdones por ello.
Con un fuerte y fraternal abrazo.
Salvador.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba