ATARDECERES ROMANOS
A Natsumi, mi flor de nube,
desde aquel único verano.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Fugaz amor de verano
sobre acordes de pïano
y atardeceres romanos
bebiendo de fuente en fuente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Tu figura leve y clara
en mi corazón entrara:
feliz acomodo hallara
en ese lecho latiente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Roma, un piano y un sueño;
y un beso, mortal beleño,
me hicieron de tu amor dueño
y enamorado doliente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Cálida noche romana,
no tuvo nunca mañana.
Tíber te llevó lejana.
Yo, soñándo en tu Oriente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
A Natsumi, mi flor de nube,
desde aquel único verano.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Fugaz amor de verano
sobre acordes de pïano
y atardeceres romanos
bebiendo de fuente en fuente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Tu figura leve y clara
en mi corazón entrara:
feliz acomodo hallara
en ese lecho latiente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Roma, un piano y un sueño;
y un beso, mortal beleño,
me hicieron de tu amor dueño
y enamorado doliente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.
Cálida noche romana,
no tuvo nunca mañana.
Tíber te llevó lejana.
Yo, soñándo en tu Oriente.
En una lágrima ardiente
quedaste, oh amor ausente.