Camy
Camelia Miranda
¡Ay! de mi cuita...
que zozobra con su último verbo
en la punta de un crepúsculo,
cuando ya nada te sostiene
y tu extinción tangible en fardo de quimeras,
se sella con mohines de nuevos vientos.
Y es tarde para tu abrazo;
si fuiste vástago y abrigo en mi caída,
caricia para mis lágrimas,
entonación de coplas en cataratas,
cielo al destierro de mi paz
y cobijo en mis noches de torvo,
hoy...
caes tú,
cual espada sin esgrima
en el acento que se lapida en la ciénaga,
con esta gloria merecida
que castiga tu alimento diario
y tu estancia que pretendes con soberbia,
cuando ningún recodo mío quiere albergarte.
Preferible a tenerte, es este salto dirigido
que renueva mis ansias
y tu lucha por pernoctar,
se pierde en este camino de lirios en retoño,
que te desmiembra con cada paso que das.
Libre quedo de ti,
así lo quiero en bocanadas
y con el sol de testigo
erijo a mi corazón victorioso.
Hoy...
¡declino tu bandera en mi tierra!
(23-05-2010)