BECERROS DE ORO
Qué habrá sido de aquellos los poetas
que al verso consagraron una vida,
y que en él vieron la ansiedad cumplida
rozando con palabras altas metas.
Sin ascesis, pasaron por ascetas,
sellándole los labios a su herida,
cuando la muerte —carne corrompida—,
sus mentes detenía otrora inquietas.
Me niego a idolatrar númenes, estros
—mis poemas ahora son los nuestros—,
para hacerlos becerros, cuánto oro.
Jamás nada ni nadie en tu lugar,
aunque, a veces, me cueste el atisbar
la hermosura en tus versos, mi tesoro.
Salva Glez. Moles.
11/12/2025.
Qué habrá sido de aquellos los poetas
que al verso consagraron una vida,
y que en él vieron la ansiedad cumplida
rozando con palabras altas metas.
Sin ascesis, pasaron por ascetas,
sellándole los labios a su herida,
cuando la muerte —carne corrompida—,
sus mentes detenía otrora inquietas.
Me niego a idolatrar númenes, estros
—mis poemas ahora son los nuestros—,
para hacerlos becerros, cuánto oro.
Jamás nada ni nadie en tu lugar,
aunque, a veces, me cueste el atisbar
la hermosura en tus versos, mi tesoro.
Salva Glez. Moles.
11/12/2025.
Última edición: