• MundoPoesía se ha renovado! Nuevo diseño y nuevas funciones. Ver cambios
  • Herramienta de Métrica Española mejorada

    Hemos renovado por completo nuestro analizador de métrica: ahora analiza poemas enteros con detección de sinalefas, sinéresis, esquema rímico, tipo de estrofa y mucho más. Está en fase de pruebas — tu opinión nos ayuda a perfeccionarlo. Si encuentras algún error o tienes sugerencias, escríbenos a info@mundopoesia.com. Probar la nueva versión →

Billetes de ida y vuelta. (imag 4 abril 2021)

Alonso Vicent

Poeta veterano en el portal
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Cuando un recuerdo nos quiere dejar abajo ningún tren sale con retraso.
Un abrazo, Vicente.
 
Me parecen unos versos perfectos a mi criterio, tristes si pero bellos, felicidades y agracias por este pequeño viaje que das con este trabajo, me ha encantado y me ha envuelto por completo en una sincera capa de realidad lejana y a la vez deslumbrante, gracias.

Saludos cordiales.
 
Así es nuestra vida un viaje sin regreso donde las estaciones son las decisiones que tomamos y el tiempo simplemente los kilómetros recorridos antes de nuestra última e incierta parada. Maravilloso y profundo poema con grandes realidades en sus imágenes. Felicitaciones Alonso por tu certera y brillante poesía, saludos Daniel
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.

Querido hermano Poeta Alonso Vicent:

Te saludo y abrazo con esta alegría para felicitarte por tu tan bella composición plena de imágenes resultantes y sentimiento armónico, estremecedor ver a nuestro personaje como uno mismo caminar en un paraje cubierto de cruces de tiempo y comprender nuestra efímera existencia. Muchas gracias por la significancia de tu gran hacer escrito.
Con todo mi abrazo desde mi bello México...

Anthua62
 
Cuando un recuerdo nos quiere dejar abajo ningún tren sale con retraso.
Un abrazo, Vicente.
Muy contento de verte, Goodlook... por esta estación en la que lo mejor será volver por donde vinimos a otra que al menos tenga trenes, almanaques y paneles coloridos de entradas y salidas.

Un abrazote y muy agradecido.
 
Me parecen unos versos perfectos a mi criterio, tristes si pero bellos, felicidades y agracias por este pequeño viaje que das con este trabajo, me ha encantado y me ha envuelto por completo en una sincera capa de realidad lejana y a la vez deslumbrante, gracias.

Saludos cordiales.
Muchas gracias, Carlos, por venir y dejar tus precisas vistas e impresiones.
Vi tristeza en la imagen, pero quise escribirle el reverso; cuando se llega a un triste escenario, lo mejor sería darse la vuelta y volver a la vida y a sus coloridos... si aun se puede y nos quedan fuerzas.

Un gran abrazo, Carlos, y encantado con el encuentro.
 
Así es nuestra vida un viaje sin regreso donde las estaciones son las decisiones que tomamos y el tiempo simplemente los kilómetros recorridos antes de nuestra última e incierta parada. Maravilloso y profundo poema con grandes realidades en sus imágenes. Felicitaciones Alonso por tu certera y brillante poesía, saludos Daniel
Muchas gracias, estimado Daniel, por llegar a esta estación de la cual aun podemos escapar si el poder de elegir recorridos sigue siendo nuestra mejor arma.
Recorrido somos, y podemos contar con los cuatro puntos cardinales mientras nos asistan las expectativas.

Un abrazote, Daniel, y a por nuevas estaciones.
 
Querido hermano Poeta Alonso Vicent:

Te saludo y abrazo con esta alegría para felicitarte por tu tan bella composición plena de imágenes resultantes y sentimiento armónico, estremecedor ver a nuestro personaje como uno mismo caminar en un paraje cubierto de cruces de tiempo y comprender nuestra efímera existencia. Muchas gracias por la significancia de tu gran hacer escrito.
Con todo mi abrazo desde mi bello México...

Anthua62
Hasta mi querido México me trasladó con este comentario. Son estas estaciones de la imagen tristes y universales, pero de nosotros depende cambiar de estación, descolocar relojes, cruzar charcos y volver al colorido de la vida.
Seremos poca cosa ante el universo, pero seguimos teniendo en nuestras manos, y nuestros pies, el poder de decidir.

Un abrazote, amigo Anthua, desde el Mediterráneo.
 
Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.
Así es este viaje en que nos vemos embarcados. Podremos ir a los lados o adelante o hacia atrás, pero no podremos parar. La vida no deja de ser un laberinto en el que lo único seguro es la salida.
Un gran poema. Un cordial abrazo.
 
Unos versos magnìficos para la imagen con un contenido muy intenso y enriquecedor porque como tú tan bellamente dices:

qué mejor que volver a los andenes para mirar de frente las traviesas

el viaje solo parte del camino

Un placer seguir el recorrido de estos billetes de ida y vuelta, me ha encantado.
Un abrazo,
Eva
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Un extraordinario poema estimado Alonso.
Me ha gustado mucho el fluir de tus versos.
Saludo, amigo, la musa que te asiste,
Un abrazo fraterno
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Las redes del tiempo atrapándonos en su sed de horas, y nuestros piés andando el camino como decía Machado, el camino que se hace al andar... Sea como fuere me ha encantado introducirme en la profundidad de tus versos mi querido Alonso, siempre me encanta. Miles de besos vuelan hacia tu corazón de poeta y de amigo al que quiero y admiro profundamente......muááááácksssssss tqm
 
Así es este viaje en que nos vemos embarcados. Podremos ir a los lados o adelante o hacia atrás, pero no podremos parar. La vida no deja de ser un laberinto en el que lo único seguro es la salida.
Un gran poema. Un cordial abrazo.
Así lo creí siempre; como bien dices, la vida es un laberinto con una sola salida posible. Qué mejor que volver a los callejones, a los pasadizos y a los jardines cuando lo que se avizora es esa puerta de salida que no promete nada y nos finiquita.
Si la vida es un viaje, sigamos viajando aunque tengamos que dar unos pasos atrás para coger impulso.
Muchas gracias, Luis, por este comentario con el que coincido plenamente.

Un abrazo.
 
Unos versos magnìficos para la imagen con un contenido muy intenso y enriquecedor porque como tú tan bellamente dices:

qué mejor que volver a los andenes para mirar de frente las traviesas

el viaje solo parte del camino

Un placer seguir el recorrido de estos billetes de ida y vuelta, me ha encantado.
Un abrazo,
Eva
No sé muy bien el porqué de que estás imágenes tan grises inspiren la trayectoria de mis versos; pero siempre con una vía de escape, de vuelta al colorido o simplemente a una ubicación más favorable. La facultad de elegir mientras se pueda.
Mil gracias, Alfonsina, y a volver al laberinto ajardinado de nuestras vidas.

Un abrazote.
 
Un extraordinario poema estimado Alonso.
Me ha gustado mucho el fluir de tus versos.
Saludo, amigo, la musa que te asiste,
Un abrazo fraterno
Muchas gracias, Manuel. Aunque no llevé nunca reloj de pulsera, me atraen esos circulares robos que se suelen ver en estaciones, iglesias e incluso en mi cocina. Uno sigue teniendo la facultad de mirarlos o dejar de hacerlo. Posiblemente salga otro tren a la media hora. Ante la pesadumbre, me resisto a mirar sus manecillas.

Un gran abrazo, Manuel, junto al agradecimiento.
 
Las redes del tiempo atrapándonos en su sed de horas, y nuestros piés andando el camino como decía Machado, el camino que se hace al andar... Sea como fuere me ha encantado introducirme en la profundidad de tus versos mi querido Alonso, siempre me encanta. Miles de besos vuelan hacia tu corazón de poeta y de amigo al que quiero y admiro profundamente......muááááácksssssss tqm
Hola Lomi; el tiempo nos dio una tregua y aquí que vinimos con un café tocado y el relax de saberse a buen cobijo.
Mañana ya será otro día y, aunque el despertador suene antes de que amanezca, al final de la jornada un tramo más que sumar a lo andado.
Muchas gracias, Isabel, por pasar por esta estación en la que lo mejor que podemos hacer es dar media vuelta para volver al camino y a la naturaleza tan llena de coloridos y sin prisa alguna.
Besos desde el Levante.
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Hermoso poema, Vicente. Un deleite leerte.
Un abrazo.
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Hermosa manera poetica de retratar las maneras esenciales y ocultas de la vida y el tiempo. Como esos poetas como Miguel Hernandez. Que sentian también no solo los campos sino la vasta realidad que nos rodea.

Un verdadero placer leerte apreciado poeta compañero amigo Alonso Vicent. Fuerte saludo con afecto Poeta.
 
Hermosa manera poetica de retratar las maneras esenciales y ocultas de la vida y el tiempo. Como esos poetas como Miguel Hernandez. Que sentian también no solo los campos sino la vasta realidad que nos rodea.

Un verdadero placer leerte apreciado poeta compañero amigo Alonso Vicent. Fuerte saludo con afecto Poeta.
Para un hombre de campo, este paisaje se ve un poco surrealista; pero la mente pincela muchas veces los entornos. Habrá que volver sobre los pasos para integrarse de nuevo en las mejores vistas posibles.
Un gran abrazo y mil gracias por llegar, amigo Roman.
 
La vida es asi amigo, un continuar andando a veces con mas bríos otras más lentos pero siempre andando. El camino lo elegimos nosotros con nuestro libre albedrío en búsqueda de la felicidad. En algún punto todos los caminos se hacen uno y pasan por el mismo túnel. Me ha encantado tu poema amigo Alonso. Te dejo un gran abrazo y sigamos viajando.
Peregrinos somos en este gran viaje en que lo único seguro es su final.
Mejor rectificar los pasos, cuando aun se tengan fuerzas. En nuestras manos, o nuestros pies, están todas las opciones.
Mil gracias, Laly, por tu profundo comentario

Un abrazote de domingo, y a viajar.
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.

Sentir que todavia quedan fuerzas en cada espacio de este viaje que tiene
un final seguro. aquellos andenes perdidos sirven de experiencia para
continuar en ese ingreso de esperanza. bellissimo. saludos amables de
luzyabsenta
 
Esa simbología de la cruz y el tiempo en la alegoría del reloj y sus agujas que hieren nuestra ansiedad me ha parecido magnífica. Espléndida también la metáfora del andén , el precipicio y algún lugar en busca del olvido. Todo el poema es una joya en concordancia con la imagen. Gracias por traerlo porque estuve alejada durante la pandemia y no lo había leído. Saludos, Alonso.
 
Última edición:
Esa simbología de la cruz y el tiempo en la alegoría del reloj y sus agujas que hieren nuestra ansiedad me ha parecido magnífica. Espléndida también la metáfora del andén , el precipicio y algún lugar en busca del olvido. Todo el poema es una joya en concordancia con la imagen. Gracias por traerlo porque estuve alejada durante la pandemia y no lo había leído. Saludos, Alonso.
Profunda espera fue aquella de la pandemia; pero remontamos el vuelo quitándole importancia a los relojes para vivir mejor en los presentes.
Un gran placer leer tu comentario; no sé porqué me apeteció subirlo "pa" arriba... quizás fuera esta nueva espera con muchas ganas de que nos den vacaciones.
Un gran abrazo, May, desde estos veraniegos tiempos.
 
upload_2021-4-2_10-11-14-png.56490


Me quitaron los trenes y las vías,
las vidrieras azules y el andén.
Me quedaron tan solo los relojes
de la imprecisa hora que se fue.

Fue el horizonte gris, supo a despojos,
a solares en venta y a derribos,
a una amnesia profunda y solitaria,
a los cuartos sin horas ni destinos.

Reconocí el vacío de la espera,
los pies desnudos de mi traje negro,
las cruces manecillas que nos traen
al límite formal de los destiempos.

Después pensé que el tiempo es recorrido
de ida y vuelta, descanso y marcha atrás;
rompí el reloj que me tenía en sombras,
regresé al laberinto del azar.

Asomado a la puerta de salida,
al precipicio de un lugar cualquiera,
qué mejor que volver a los andenes
para mirar de frente las traviesas.

Al fin y al cabo somos estaciones,
y los relojes cruces del olvido,
los trenes lo que no salió en la foto,
el viaje solo parte del camino.
Precioso poema acorde a la imagen. Un abrazo con la pluma del alma. Buen día
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba