Dark_Fairy
Poeta que considera el portal su segunda casa
Gilberto y Alma.
Como lo hacía todos los años, estaba Gilberto impaciente esperando la llegada de Alma, el año pasado ella le dijo que, quizás vendría antes, unas cuántas horas antes por que si se portaba bien, la dejarían venir quizás un día antes, Gilberto le dijo entonces, en ese año pasado, que no tocara las estrellas prohibidas ni tampoco el centro de la tierra, que nunca dibujara el aire ni revelará su color ni su aroma, para que así ella viniera antes y para él, la espera se hiciera menos larga y dolorosa.
Ella no prometió nada, siempre le hablaba de lo bello que era nadar entre las ondas del viento, siempre le habló de lo caliente y poderoso que era el fuego del corazón terrenal, siempre le dijo que las estrellas prohibidas eran hermosísimas, que daban un brillo radiante para todos, y que ella las acomodaba cada ciertas noches, que siempre lo veía desde dónde estaba.
Y parece que Alma evitó hacer sus pasatiempos por que la mañana del 1 de noviembre, Gilberto, como de costumbre se levantó y la miro ahí, dormida, con él, toda llena de tierra y de hojas extrañas, como de otras partes, con las ropas de los años anteriores, pero de otros colores, Gilberto no podía creerlo, iba a tener dos días !Dos días! para disfrutar su amor, aunque sería más doloroso por que todos los años era dolorosísimo despedirse sin darse cuenta.
-¿Alma? !Alma, ya llegaste!.
-Si, ¿Recuerdas lo que te dije el año pasado?.
-Pero, no creí que...No, no creí que te lo permitieran.
-Ya ves que si.
-¿Ya viste tu altar? Está todo como te gusta, tu pan, tu café, tus cigarros, el copal, las flores de Cempasúchil, todo, todo lo que te gusta está ahí.
-Si, ya veo, están mis fotos, las imágenes tan borrosas de todas las epócas, el mar que no conocía, lugares a los que nunca fuimos tú y yo, pero que yo ya visite y son más hermosos que en las fotos, imágenes cortadas, velas, todo bien Gilberto.
-Te noto seria, ¿Te pasa algo?.
-Me dijeron que José, tu hermano, está molesto conmigo, más que eso, él no cree que yo vengo y que estamos ''como sin nada'' y ¿Sabes qué? Quizás tenga razón, me dicen que, estás muy solo, no hace falta que nadie lo corrobore, eso se siente amor, necesitas eso que yo no te puedo, ni te podré dar nunca, sólo una vez cada año y hasta eso sabes que un día ya no vendré.
-No, Alma, hoy no, hoy tenemos que, que estar contentos, los dos, juntos, tú y yo, como antes, como siempre, ¿Si? No menciones a José, ni a nadie, no hablemos de necesidades por hoy, por favor, te lo ruego, yo te amo, te amo, te amo, y siempre será así.
-Piénsalo Gilberto-Dijo Alma mientras sacaba un suéter del clóset-De verdad piénsalo, por que ...Por tu bien-Terminó mientras buscasba en un cajón algún pants cómodo, Gilberto la miraba haciendo todas esas cotidianas, como si hubieran llegado de una fiesta y ella estuviera buscando algo más cómodo para estar en casa, encontró el último pants que tuvo, uno azul marino de terciolpelo, y se dirigió como siempre ( como antes) al cajón de los calcetines con una mueca de enfado, sacó unos grises y se los puso, tenía las uñas de las manos rosas y las de los pies azules, pero no parecía...Eso, sólo estaba un poco pálida y más delgada, pero donde estaba se alimentaba de otras cosas, más enriquecedoras para la escencia; Posteriormente se dirigió a la sala, y se sentó, encendió la tele, Gilberto sólo la veía con un amor inmenso los ojos los tenía llenos de lágrimas, se sentó como lo hacía en vida, en el sillón con las piernas cruzadas y también con los brazos, entonces tomo el control remoto y Gilberto estaba en la cocina.
-¿Todavía hay cable?-Pregunto Alma.
-Si amor, cámbiale a la tele, a donde quieras.
-Está bien, al rato me haces un café, ya sabes que no puedo hacer muchas cosas ¿No?.
-No importa, yo te hago lo que tú me pidas, ¿Quieres comer pizza o algo?.
-Ah, al rato te digo, tenemos todavía el día de mañana recuérdalo.
-Si, apenas lo puedo creer -Gritaba desde la cocina-Había hecho pan, pero está duro, ¿Quieres galletas?.
-No, sólo el café-, dijo mientras veía algo en la televisión que le llamo la atención, era acerca de el matrimonio y de ''Hasta que la muerte los separe'' y demás cuestiones que al menos en ellos ya se habían cumplido y listo, pero nadie imaginaba que cada 2 de noviembre y a veces antes ella iba a ver a su viudo, que se convertía en su esposo, al menos ante sus ojos, Alma volteó hasta la cocina y lo vio, preparando el café y algo para él, donde estaba nada era como en la tierra, ni siquiera conocían el café, y había mucha gente de todos los tiempos y de todas las epócas, ella sabía la verdad, pero no podía decir nada, no se quejaba de estar allá, la dejaron venir por que hizo varias promesas, y de esas tres promesas que hizo sólo podía fallar a una y el encanto se acababa, las otras dos eran algo fáciles, pero la última no, muchas veces estuvieron a punto de...Ya saben pero si Alma fallaba, nunca más vería a Gilberto.
-Oye Gilberto-Dijo Alma.
-Si, ¿Qué se te ofrece, quieres más café?.
-No, dijo mientras se iba acercando a él-Sólo te quiero dar un beso-Y selló sus labios fríos con los tibios labios de Gilberto él se sonrió y le hizo una caricia en la cara, la piel estaba muy bien cuidada, claro, allá donde estaba no había nada mundano.
-¿Aún me amas?-Le preguntó ella a él.
-¿Qué si te amo? Claro que te amo, eres el amor de mi vida, te amo, te adoro, te necesito mucho, te amo, te amo ¿Por qué la pregunta?.
-Disculpa, pero, tú sabes que yo vengo por que hice tres promesas, y no preguntes a quien, sólo hice tres promesas, y si faltó a la última promesa ya nunca vendré, ¿Entiendes?.
-No, bueno, si, pero ¿Que prometiste?.
-Bueno, prometí que no me iba a hacer visible ante los ojos de mis papás, o de mis amigos, prometí que no iría a ningún lado más que a ésta y...Lo último, bueno, lo puedes saber, pero no sé si lo quieras saber.
-Claro amor, yo lo quiero saber.
-Bueno, mmm, le prometí a Alguien que, tú y yo, no ibamos a...Pues, que no ibamos a hacer el amor-Dijo mientras le tocaba la orilla de la pijama a Gilberto-Si lo hacemos, ya nunca podré volver.
-Alma, yo creí que era por otra cosa, no sé, pero nunca me habías dicho eso, por eso los demás no te ven, por eso José cree que yo estoy loco u obsesionado, pero, no importa amor, de todos modos, yo, no necesito eso, ni lo quiero, sé que no es posible-Entonces miro su cabello tratando de que una lágrima no se le saliera.
-Bueno, pero yo te iba a preguntar si, habías estado con alguien desde que f...Desde que me fui.
-No, claro que no, eso es infidelidad, además, pues no me han dado ganas.
-¿Seguro?.
-Si, ¿Por qué?.
-Bueno mira, hay cosas que no puedo darte, y no sería infidelidad por que yo te lo estoy permitiendo, así no estás tan solo, y así yo podría seguir viniendo unos cuántos años más, recuerda que el permiso no depende de mi, pero Alguien tiene que ver que tú estás ''reponiéndote'' y así otorgarme unos años más, aunque hay otra opción pero no sé si te gustaría.
-¿Cuál?.
Alma hizo un silencio estrepitoso que se diluyó en el café de él, Gilberto estaba impaciente de remediar aquello, aunque como pensaba que conocía la respuesta decidió no hacer juicios y espero.
-Bueno mira, si tú y yo tenemos ¿Cómo se llama en términos mundanos? !Ayyy ¿Cómo se llama eso? ...Ahhh, si, si tú y yo tenemos sexo, tú podrías venir conmigo también, hay lugares a donde Alguien no puede entrar, pero sería algo pesado para ti, por que dejarías todo y yo no quiero eso sólo te pongo las cosas como son.
-Alma...Alma, me acabas de decir las palabras que, nunca, que nunca pensé que iba a escuchar, claro que quiero ir contigo, claro que si...Es lo único que quiero.
-No es tan fácil, yo me fui por que estaba enferma, tú estás sano es un viaje largo y arduo, no es como todos lo creen, sabes, hay que pasar mucho tiempo en lugares extraños, sórdidos, con salidas fáciles, otros países a donde si nos cansamos podríamos volver, pero de eso no se trata, se trata de irte y de no cansarte, y el camino de regreso es más pesado, por eso siempre llego sucia y cansada, por eso a veces quisiera que estuvieras allá, y a veces quisiera que me superaras y te volvieras a enamorar aquí..
-Alma, yo me quiero ir contigo, de verdad...
-Bueno, ya veremos-Pero Alma tenía otras planes.
Como cada día 2 de noviembre, la casa cobraba vida, armonía, amor, se sentía el calor de la pareja, pero todo tenía que terminar y esa vez definitivo, se respiraba tristeza por mucho tiempo, entonces Alma hizo algo que nunca le revelo a Gilberto, no sabemos a ciencia cierta que pasó, pero Alma le susurró unas palabras en el oído, lo besó apasionadamente, y entonces se desvaneció entre la pared y entre los muebles.
Gilberto despertó como si fuera otro día, no recordó que era día 2, no recordó el día de muertos, se levantó con mejor semblante, pero no abrazo ninguna almohada ni ningún vacío, la habitación parecía diferente, lo único que había era el altar de Alma, la foto había cambiado sin duda, ahora se le veía sonriente y en paz, él suspiró y le dijo a la foto: ''¿Sabes amor? Soñé tan bonito anoche, que estabas aquí, pero eso no puede ser, lo sé, te amo y siempre te amaré, pero estoy seguro que desde donde estás comprendes que necesito, deseo y tengo que rehacer mi vida...Pero tú siempre tendrás mi amor.''
Gilberto desyunó, sin recordar nada de años anteriores, sin recordar esos días de muertos con Alma, para él todo fue un sueño, sabía que tenía que dejarla descansar, y sabía que él tenía que buscar la felicidad y otra vez, rentar esa mitad de cama para alguien que no se fuera en muchos muchos años.
-¿Quién es Alma papito?.-Dijo una voz infantil.
-Alma, es una señora muy bonita que está en el cielo y cuida mucho a tu papá.-Dijo una voz femenina.
-Así es Daniel, ella está en algún lado, y desde ahí nos ve.
-¿Y no está enojada conmigo?.
-No, ¿Por qué estaría enojada ella contigo hija?.
-Pues por que ahora estás con mi mamita.
-No, al contrario mi amor, ella está muy feliz allá dónde siempre nos ve, por que yo soy feliz y encontré el amor en tu mamá.
Y desde afuera, se veía una cocina, una sala, con luces tenúes, un ambiente hogareño, y curiosamente esa noche más de una estrella brilló radiantemente sobre la casa de Gilberto y su familia.
Como lo hacía todos los años, estaba Gilberto impaciente esperando la llegada de Alma, el año pasado ella le dijo que, quizás vendría antes, unas cuántas horas antes por que si se portaba bien, la dejarían venir quizás un día antes, Gilberto le dijo entonces, en ese año pasado, que no tocara las estrellas prohibidas ni tampoco el centro de la tierra, que nunca dibujara el aire ni revelará su color ni su aroma, para que así ella viniera antes y para él, la espera se hiciera menos larga y dolorosa.
Ella no prometió nada, siempre le hablaba de lo bello que era nadar entre las ondas del viento, siempre le habló de lo caliente y poderoso que era el fuego del corazón terrenal, siempre le dijo que las estrellas prohibidas eran hermosísimas, que daban un brillo radiante para todos, y que ella las acomodaba cada ciertas noches, que siempre lo veía desde dónde estaba.
Y parece que Alma evitó hacer sus pasatiempos por que la mañana del 1 de noviembre, Gilberto, como de costumbre se levantó y la miro ahí, dormida, con él, toda llena de tierra y de hojas extrañas, como de otras partes, con las ropas de los años anteriores, pero de otros colores, Gilberto no podía creerlo, iba a tener dos días !Dos días! para disfrutar su amor, aunque sería más doloroso por que todos los años era dolorosísimo despedirse sin darse cuenta.
-¿Alma? !Alma, ya llegaste!.
-Si, ¿Recuerdas lo que te dije el año pasado?.
-Pero, no creí que...No, no creí que te lo permitieran.
-Ya ves que si.
-¿Ya viste tu altar? Está todo como te gusta, tu pan, tu café, tus cigarros, el copal, las flores de Cempasúchil, todo, todo lo que te gusta está ahí.
-Si, ya veo, están mis fotos, las imágenes tan borrosas de todas las epócas, el mar que no conocía, lugares a los que nunca fuimos tú y yo, pero que yo ya visite y son más hermosos que en las fotos, imágenes cortadas, velas, todo bien Gilberto.
-Te noto seria, ¿Te pasa algo?.
-Me dijeron que José, tu hermano, está molesto conmigo, más que eso, él no cree que yo vengo y que estamos ''como sin nada'' y ¿Sabes qué? Quizás tenga razón, me dicen que, estás muy solo, no hace falta que nadie lo corrobore, eso se siente amor, necesitas eso que yo no te puedo, ni te podré dar nunca, sólo una vez cada año y hasta eso sabes que un día ya no vendré.
-No, Alma, hoy no, hoy tenemos que, que estar contentos, los dos, juntos, tú y yo, como antes, como siempre, ¿Si? No menciones a José, ni a nadie, no hablemos de necesidades por hoy, por favor, te lo ruego, yo te amo, te amo, te amo, y siempre será así.
-Piénsalo Gilberto-Dijo Alma mientras sacaba un suéter del clóset-De verdad piénsalo, por que ...Por tu bien-Terminó mientras buscasba en un cajón algún pants cómodo, Gilberto la miraba haciendo todas esas cotidianas, como si hubieran llegado de una fiesta y ella estuviera buscando algo más cómodo para estar en casa, encontró el último pants que tuvo, uno azul marino de terciolpelo, y se dirigió como siempre ( como antes) al cajón de los calcetines con una mueca de enfado, sacó unos grises y se los puso, tenía las uñas de las manos rosas y las de los pies azules, pero no parecía...Eso, sólo estaba un poco pálida y más delgada, pero donde estaba se alimentaba de otras cosas, más enriquecedoras para la escencia; Posteriormente se dirigió a la sala, y se sentó, encendió la tele, Gilberto sólo la veía con un amor inmenso los ojos los tenía llenos de lágrimas, se sentó como lo hacía en vida, en el sillón con las piernas cruzadas y también con los brazos, entonces tomo el control remoto y Gilberto estaba en la cocina.
-¿Todavía hay cable?-Pregunto Alma.
-Si amor, cámbiale a la tele, a donde quieras.
-Está bien, al rato me haces un café, ya sabes que no puedo hacer muchas cosas ¿No?.
-No importa, yo te hago lo que tú me pidas, ¿Quieres comer pizza o algo?.
-Ah, al rato te digo, tenemos todavía el día de mañana recuérdalo.
-Si, apenas lo puedo creer -Gritaba desde la cocina-Había hecho pan, pero está duro, ¿Quieres galletas?.
-No, sólo el café-, dijo mientras veía algo en la televisión que le llamo la atención, era acerca de el matrimonio y de ''Hasta que la muerte los separe'' y demás cuestiones que al menos en ellos ya se habían cumplido y listo, pero nadie imaginaba que cada 2 de noviembre y a veces antes ella iba a ver a su viudo, que se convertía en su esposo, al menos ante sus ojos, Alma volteó hasta la cocina y lo vio, preparando el café y algo para él, donde estaba nada era como en la tierra, ni siquiera conocían el café, y había mucha gente de todos los tiempos y de todas las epócas, ella sabía la verdad, pero no podía decir nada, no se quejaba de estar allá, la dejaron venir por que hizo varias promesas, y de esas tres promesas que hizo sólo podía fallar a una y el encanto se acababa, las otras dos eran algo fáciles, pero la última no, muchas veces estuvieron a punto de...Ya saben pero si Alma fallaba, nunca más vería a Gilberto.
-Oye Gilberto-Dijo Alma.
-Si, ¿Qué se te ofrece, quieres más café?.
-No, dijo mientras se iba acercando a él-Sólo te quiero dar un beso-Y selló sus labios fríos con los tibios labios de Gilberto él se sonrió y le hizo una caricia en la cara, la piel estaba muy bien cuidada, claro, allá donde estaba no había nada mundano.
-¿Aún me amas?-Le preguntó ella a él.
-¿Qué si te amo? Claro que te amo, eres el amor de mi vida, te amo, te adoro, te necesito mucho, te amo, te amo ¿Por qué la pregunta?.
-Disculpa, pero, tú sabes que yo vengo por que hice tres promesas, y no preguntes a quien, sólo hice tres promesas, y si faltó a la última promesa ya nunca vendré, ¿Entiendes?.
-No, bueno, si, pero ¿Que prometiste?.
-Bueno, prometí que no me iba a hacer visible ante los ojos de mis papás, o de mis amigos, prometí que no iría a ningún lado más que a ésta y...Lo último, bueno, lo puedes saber, pero no sé si lo quieras saber.
-Claro amor, yo lo quiero saber.
-Bueno, mmm, le prometí a Alguien que, tú y yo, no ibamos a...Pues, que no ibamos a hacer el amor-Dijo mientras le tocaba la orilla de la pijama a Gilberto-Si lo hacemos, ya nunca podré volver.
-Alma, yo creí que era por otra cosa, no sé, pero nunca me habías dicho eso, por eso los demás no te ven, por eso José cree que yo estoy loco u obsesionado, pero, no importa amor, de todos modos, yo, no necesito eso, ni lo quiero, sé que no es posible-Entonces miro su cabello tratando de que una lágrima no se le saliera.
-Bueno, pero yo te iba a preguntar si, habías estado con alguien desde que f...Desde que me fui.
-No, claro que no, eso es infidelidad, además, pues no me han dado ganas.
-¿Seguro?.
-Si, ¿Por qué?.
-Bueno mira, hay cosas que no puedo darte, y no sería infidelidad por que yo te lo estoy permitiendo, así no estás tan solo, y así yo podría seguir viniendo unos cuántos años más, recuerda que el permiso no depende de mi, pero Alguien tiene que ver que tú estás ''reponiéndote'' y así otorgarme unos años más, aunque hay otra opción pero no sé si te gustaría.
-¿Cuál?.
Alma hizo un silencio estrepitoso que se diluyó en el café de él, Gilberto estaba impaciente de remediar aquello, aunque como pensaba que conocía la respuesta decidió no hacer juicios y espero.
-Bueno mira, si tú y yo tenemos ¿Cómo se llama en términos mundanos? !Ayyy ¿Cómo se llama eso? ...Ahhh, si, si tú y yo tenemos sexo, tú podrías venir conmigo también, hay lugares a donde Alguien no puede entrar, pero sería algo pesado para ti, por que dejarías todo y yo no quiero eso sólo te pongo las cosas como son.
-Alma...Alma, me acabas de decir las palabras que, nunca, que nunca pensé que iba a escuchar, claro que quiero ir contigo, claro que si...Es lo único que quiero.
-No es tan fácil, yo me fui por que estaba enferma, tú estás sano es un viaje largo y arduo, no es como todos lo creen, sabes, hay que pasar mucho tiempo en lugares extraños, sórdidos, con salidas fáciles, otros países a donde si nos cansamos podríamos volver, pero de eso no se trata, se trata de irte y de no cansarte, y el camino de regreso es más pesado, por eso siempre llego sucia y cansada, por eso a veces quisiera que estuvieras allá, y a veces quisiera que me superaras y te volvieras a enamorar aquí..
-Alma, yo me quiero ir contigo, de verdad...
-Bueno, ya veremos-Pero Alma tenía otras planes.
Como cada día 2 de noviembre, la casa cobraba vida, armonía, amor, se sentía el calor de la pareja, pero todo tenía que terminar y esa vez definitivo, se respiraba tristeza por mucho tiempo, entonces Alma hizo algo que nunca le revelo a Gilberto, no sabemos a ciencia cierta que pasó, pero Alma le susurró unas palabras en el oído, lo besó apasionadamente, y entonces se desvaneció entre la pared y entre los muebles.
Gilberto despertó como si fuera otro día, no recordó que era día 2, no recordó el día de muertos, se levantó con mejor semblante, pero no abrazo ninguna almohada ni ningún vacío, la habitación parecía diferente, lo único que había era el altar de Alma, la foto había cambiado sin duda, ahora se le veía sonriente y en paz, él suspiró y le dijo a la foto: ''¿Sabes amor? Soñé tan bonito anoche, que estabas aquí, pero eso no puede ser, lo sé, te amo y siempre te amaré, pero estoy seguro que desde donde estás comprendes que necesito, deseo y tengo que rehacer mi vida...Pero tú siempre tendrás mi amor.''
Gilberto desyunó, sin recordar nada de años anteriores, sin recordar esos días de muertos con Alma, para él todo fue un sueño, sabía que tenía que dejarla descansar, y sabía que él tenía que buscar la felicidad y otra vez, rentar esa mitad de cama para alguien que no se fuera en muchos muchos años.
-¿Quién es Alma papito?.-Dijo una voz infantil.
-Alma, es una señora muy bonita que está en el cielo y cuida mucho a tu papá.-Dijo una voz femenina.
-Así es Daniel, ella está en algún lado, y desde ahí nos ve.
-¿Y no está enojada conmigo?.
-No, ¿Por qué estaría enojada ella contigo hija?.
-Pues por que ahora estás con mi mamita.
-No, al contrario mi amor, ella está muy feliz allá dónde siempre nos ve, por que yo soy feliz y encontré el amor en tu mamá.
Y desde afuera, se veía una cocina, una sala, con luces tenúes, un ambiente hogareño, y curiosamente esa noche más de una estrella brilló radiantemente sobre la casa de Gilberto y su familia.
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:: ¿Conoces de la revolución francesa?...Y uno de esos muchachiotos dijo ...No, si ser dark es sólo vestirse de negro ¿Para qué quiero saber eso?...Y yo !!!Plop!!!...En fin...
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