angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
Un poema precioso, May! Un placer leerlo porque le das un toque muy especial.
Me preguntas, amado, si yo miro la luna,
cuando ella baja hasta mi alero.
Será porque un reflejo de luz en la ventana
me anuncia parpadeando
que el suave viento de las confidencias acaricia las tejas.
Y se asoma radiante en la bohardilla
el cáliz de oro y raso que ofrece una alamanda
para la chispa azul de las luciérnagas,
la lluvia ultravioleta que dispersa
el gran jacarandá de las colinas,
la senda vainillada de algún escarabajo vagabundo
sobre la arena tibia del estío,
y el soleado torrente de los rubios jaguares en la fronda.
Entonces, amor mío, escucharás que canta el viento en su camino por el cielo
y sopla mil escalas de sones escondidos
sobre la caja silenciosa que la luna
difunde en el concierto melodioso del espacio,
proyectando los íconos más gratos
en esferas de seda o cornetas de organza
que el biombo de su rostro va estrenando a su capricho
en la relampagueante noche de mi alero
para entonarnos a ti y a mí también junto a ella
con el latido unánime del mundo
en la cifra orquestal del universo.
Saludos cordiales.