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Caja de música secreta


Me preguntas, amado, si yo miro la luna,

cuando ella baja hasta mi alero.

Será porque un reflejo de luz en la ventana

me anuncia parpadeando

que el suave viento de las confidencias acaricia las tejas.

Y se asoma radiante en la bohardilla

el cáliz de oro y raso que ofrece una alamanda

para la chispa azul de las luciérnagas,

la lluvia ultravioleta que dispersa

el gran jacarandá de las colinas,

la senda vainillada de algún escarabajo vagabundo

sobre la arena tibia del estío,

y el soleado torrente de los rubios jaguares en la fronda.

Entonces, amor mío, escucharás que canta el viento en su camino por el cielo

y sopla mil escalas de sones escondidos

sobre la caja silenciosa que la luna

difunde en el concierto melodioso del espacio,

proyectando los íconos más gratos

en esferas de seda o cornetas de organza

que el biombo de su rostro va estrenando a su capricho

en la relampagueante noche de mi alero

para entonarnos a ti y a mí también junto a ella

con el latido unánime del mundo

en la cifra orquestal del universo.


Un poema precioso, May! Un placer leerlo porque le das un toque muy especial.
Saludos cordiales.
 

Me preguntas, amado, si yo miro la luna,

cuando ella baja hasta mi alero.

Será porque un reflejo de luz en la ventana

me anuncia parpadeando

que el suave viento de las confidencias acaricia las tejas.

Y se asoma radiante en la bohardilla

el cáliz de oro y raso que ofrece una alamanda

para la chispa azul de las luciérnagas,

la lluvia ultravioleta que dispersa

el gran jacarandá de las colinas,

la senda vainillada de algún escarabajo vagabundo

sobre la arena tibia del estío,

y el soleado torrente de los rubios jaguares en la fronda.

Entonces, amor mío, escucharás que canta el viento en su camino por el cielo

y sopla mil escalas de sones escondidos

sobre la caja silenciosa que la luna

difunde en el concierto melodioso del espacio,

proyectando los íconos más gratos

en esferas de seda o cornetas de organza

que el biombo de su rostro va estrenando a su capricho

en la relampagueante noche de mi alero

para entonarnos a ti y a mí también junto a ella

con el latido unánime del mundo

en la cifra orquestal del universo.


Mi querida May, me ha alegrado mucho encontrar este hermoso poema, que refleja una vez más
que tu usas pinceladaso para describir el paisaje. Uno sigue tus versos con deleite, como ante un lienzo lleno de belleza que nos trasporta a un mundo que haces tuyo con ese estilo sublime.
Un fuerte abrazo.
Isabel
 
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