FanÁngel
Poeta recién llegado
La sirena que canta con lamento estridente,
¡ay!, de una mar bravía, tristemente escondida
tras la cola escarlata en la roca subida:
el reflejo que yace en la estrella de Oriente.
El contorno apacible de la diva saliente
da su hechizo de canto, dulce ninfa dolida,
y por más harmoniosa que resulte, afligida,
insidiosa, dolosa la visión de repente...
Del ensueño los días allá lejos quedaron,
la monarca marina pagó cara la ola
de sus sueños dormidos, de aquel ser luminoso
quedó sólo la tumba, la memoria que ajaron
los deseos del amo al que amó ola tras ola
en su afán por tornarse en el mar más hermoso.
¡ay!, de una mar bravía, tristemente escondida
tras la cola escarlata en la roca subida:
el reflejo que yace en la estrella de Oriente.
El contorno apacible de la diva saliente
da su hechizo de canto, dulce ninfa dolida,
y por más harmoniosa que resulte, afligida,
insidiosa, dolosa la visión de repente...
Del ensueño los días allá lejos quedaron,
la monarca marina pagó cara la ola
de sus sueños dormidos, de aquel ser luminoso
quedó sólo la tumba, la memoria que ajaron
los deseos del amo al que amó ola tras ola
en su afán por tornarse en el mar más hermoso.
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