angelcesar
Poeta que considera el portal su segunda casa
CARA DE PIEDRA
Alfombras de lugar muy concurrido;
migajas de mandatos sin preceptos.
Son premisas que sueltan un rugido
al soñar con sus ángeles ineptos.
La moneda si cae, ya es sabido,
muestra el sello falaz de sus conceptos,
la cara lame el piso corroído
por la roña que pisan sus adeptos.
Es curioso saber que están presentes
con un ojo cerrado y sin estima
por el tiempo que dan sus complacientes.
Es el precio al subir a una tarima.
Al mostrar la corona con sus dientes
delatan la enjutez de su autoestima.
Alfombras de lugar muy concurrido;
migajas de mandatos sin preceptos.
Son premisas que sueltan un rugido
al soñar con sus ángeles ineptos.
La moneda si cae, ya es sabido,
muestra el sello falaz de sus conceptos,
la cara lame el piso corroído
por la roña que pisan sus adeptos.
Es curioso saber que están presentes
con un ojo cerrado y sin estima
por el tiempo que dan sus complacientes.
Es el precio al subir a una tarima.
Al mostrar la corona con sus dientes
delatan la enjutez de su autoestima.