Alfonso Espinosa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuando llenos mis ojos de vacío
tú los cierres, pensando que te quise,
en lo eterno estaré, tendré mi sitio,
donde nunca, por fin, estaré triste.
Allí te esperaré, tal vez sin lirios,
porque todo diré cuando te mire,
pues vendrás ya vestida de los ríos
de blancura que un día tú luciste.
Tú también me dirás con la mirada
un saludo esperando eternidades
que veré reflejándose en tu cara.
En las cumbres de gozo celestiales
no hace falta decir ni una palabra
bendecidos por Dios en sus Ciudades.
tú los cierres, pensando que te quise,
en lo eterno estaré, tendré mi sitio,
donde nunca, por fin, estaré triste.
Allí te esperaré, tal vez sin lirios,
porque todo diré cuando te mire,
pues vendrás ya vestida de los ríos
de blancura que un día tú luciste.
Tú también me dirás con la mirada
un saludo esperando eternidades
que veré reflejándose en tu cara.
En las cumbres de gozo celestiales
no hace falta decir ni una palabra
bendecidos por Dios en sus Ciudades.