Maria Beatriz Vicentelo C
Poeta recién llegado
Desprendieron las rosas, sus pétalos dormidos
al antojo del viento, como barca sin velas
cual alevillas muertas con tintes coloridos
conservando entereza, sus dos alas gemelas
Tal vez hoy, la llovizna con correr de sus fluidos
apisone, tamice, mezcle, hunda por parcelas
adioses dolorosos, tristes acontecidos
con lápida de yesca, con sepulcro de hojuelas
Cómo quiero, que llegue final de este lamento
de esta pena, que mata sin compasión mi día
¡Ah! Quiero de la curva de abismo que hala aliento
surja arrojo de vida, sin un remordimiento
se suelte del calvario ¡Mi clavo de agonía!
Con solo un Padre Nuestro, con un Ave María
Beatriz Vicentelo
Derechos Reservados
al antojo del viento, como barca sin velas
cual alevillas muertas con tintes coloridos
conservando entereza, sus dos alas gemelas
Tal vez hoy, la llovizna con correr de sus fluidos
apisone, tamice, mezcle, hunda por parcelas
adioses dolorosos, tristes acontecidos
con lápida de yesca, con sepulcro de hojuelas
Cómo quiero, que llegue final de este lamento
de esta pena, que mata sin compasión mi día
¡Ah! Quiero de la curva de abismo que hala aliento
surja arrojo de vida, sin un remordimiento
se suelte del calvario ¡Mi clavo de agonía!
Con solo un Padre Nuestro, con un Ave María
Beatriz Vicentelo
Derechos Reservados
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