Como la hierba son nuestros días

Marion Will

Poeta recién llegado
Henos aquí, viajeros del tiempo,
soñando que vivimos,
viviendo en un sueño.
¿Cómo permanecer en lo perecedero?
Algún día seremos sólo un recuerdo...
o quizá ni eso.

¿Se acordará de nosotros
el aire que acarició nuestra mejilla?,
¿la tierra que pisamos o el árbol que abrazamos?,
¿nos recordará la semilla que plantamos?

Nuestra conciencia es nuestra memoria,
en ella guardamos momentos de gloria;
como tesoros de las entrañas,
rememorando viejas hazañas.

De cuánto fuimos capaces
en un instante de fe,
dándonos permiso, simplemente para ser;
olvidando el miedo y los titubeos,
¿a qué postergar, habiendo un deseo?

Volver a empezar una vez y otra...
¿Y cuántas veces más?
Sin volver nunca al punto de partida,
pero con regusto a experiencia vivida.

El camino persiste en llamarnos,
y al llegar la mañana seguimos... soñando.

Marion Will
 
Última edición:
Henos aquí, viajeros del tiempo,
soñando que vivimos,
viviendo en un sueño.
¿Cómo permanecer en lo perecedero?
Algún día seremos sólo un recuerdo...
o quizá ni eso.

¿Se acordará de nosotros el aire que acarició nuestra mejilla?,
¿la tierra que pisamos o el árbol que abrazamos?,
¿nos recordará la semilla que plantamos?

Nuestra conciencia es nuestra memoria,
en ella guardamos momentos de gloria;
como tesoros de las entrañas,
rememorando viejas hazañas.

De cuánto fuimos capaces
en un instante de fe,
dándonos permiso, simplemente para ser;
olvidando el miedo y los titubeos,
¿a qué postergar, habiendo un deseo?

Volver a empezar una vez y otra...
¿Y cuántas veces más?
Sin volver nunca al punto de partida,
pero con regusto a experiencia vivida.

El camino persiste en llamarnos,
y al llegar la mañana seguimos... soñando.

Marion Will
La vida es un eterno aprendizaje.
Solo resta actuar con determinación.

Saludos
 
Henos aquí, viajeros del tiempo,
soñando que vivimos,
viviendo en un sueño.
¿Cómo permanecer en lo perecedero?
Algún día seremos sólo un recuerdo...
o quizá ni eso.

¿Se acordará de nosotros
el aire que acarició nuestra mejilla?,
¿la tierra que pisamos o el árbol que abrazamos?,
¿nos recordará la semilla que plantamos?

Nuestra conciencia es nuestra memoria,
en ella guardamos momentos de gloria;
como tesoros de las entrañas,
rememorando viejas hazañas.

De cuánto fuimos capaces
en un instante de fe,
dándonos permiso, simplemente para ser;
olvidando el miedo y los titubeos,
¿a qué postergar, habiendo un deseo?

Volver a empezar una vez y otra...
¿Y cuántas veces más?
Sin volver nunca al punto de partida,
pero con regusto a experiencia vivida.

El camino persiste en llamarnos,
y al llegar la mañana seguimos... soñando.

Marion Will


Yo creo que la muerte no existe, o que hay algo, vaya uno a saber el qué. Tema amplio y bonito para dialogar con tiempo, paciencia y cerveza, o agua de clepsidra atemporal.

Salud2, compañera, un placer.
 
Yo creo que la muerte no existe, o que hay algo, vaya uno a saber el qué. Tema amplio y bonito para dialogar con tiempo, paciencia y cerveza, o agua de clepsidra atemporal.

Salud2, compañera, un placer.
Así es, Évano, el tema lo vale (me apunto al agua de clepsidra...) Jajaja
La eternidad existe, pero se sale de nuestros parámetros. Un placer leer tu comentario. ¡Muchas gracias! Te mando un saludo
 

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