Jorge Salvador
Poeta adicto al portal
La noche suele hacer su residencia
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.
Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.
Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.
Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
en una habitación de tu latido
donde arden las moléculas del ruido
y el tiempo, en permanente convergencia.
Sin meta ni lugar de procedencia,
yo habito en un jirón de tu vestido
donde hace las maletas el olvido
y el alma busca a ciegas la conciencia.
Saltando por tu piel, mis emociones
se van abriendo paso como grietas
que acaban engullendo a los aviones.
Después la oscuridad, como un seísmo,
derriba las estrellas, los planetas,
y hasta mi facultad de ser yo mismo…
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