El tráfico de versos amorosos
es un oficio duro y mal mirado
por la aduana de agentes recelosos
que en cada rima posan un soldado.
Los camuflajes siempre son tediosos.
Quiero ver el capítulo cerrado
con un método a prueba de curiosos
y no sentirme el torpe interrogado.
Probé cerrando puertas y ventanas,
sonriendo me abrazó la claustrofobia.
Soledad y locura son hermanas.
Me aburre cuando inventas una novia
o falsas amistades por insanas
y siendo la respuesta la más obvia.
Última edición: