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Tras la blanca noche
de brillo de nácar,
palpita la aurora
preñada de aromas.
Espumas de cielo
empapan la tierra,
creando senderos
henchidos de mieses.
Y la brisa avienta
el despertar de las horas,
depositando en mis labios
el aliento de tu boca.
Tras la blanca noche
se enciende tu aurora,
abriendo ventanas
en mi corazón de alondra.
Uf, dónde se me había escondido esta belleza que no la había visto. Todo el poema es bello, pero esa última expresión: Abriendo ventanas en mi corazón de alondra, es muy sugerente y hermosa. Me encanta leerte Lomita. Abrazotes.