El ser una criatura de la noche
tiene enormes ventajas, ya te explico:
Mis lamentos de día crucifico
y quemo en esta hoguera algún reproche.
La lujuria trasviste mi derroche
de fetiches y tacos que dedico
cuando esconde el labial lo que mastico.
Tu adorable esperpento soy. Fantoche
divino, azucarado, en lentejuelas,
un alarde de idílico deseo,
pulido, acicalado, en suaves telas,
una tromba directa y sin rodeo.
Soy la suma de cuánto más anhelas
y en tus sueños perversos merodeo.
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