Por regalarnos otra jornada indefinible entre los bólidos de colores….
De exuberancias de ecos y cristales
de helechos negros en otro dictado de símbolos…
con las mesas de juegos y las cordilleras amigas
sentir que nos invade una gran compañía
y toda suerte de engranajes cálidos
todas esas cosas que se nos trepan como salamanquesas rojas
y esos recovecos que nos invocan
del pintor y la letra
y dejar las musas acurrucaditas
esos ronroneos sin saber bien de donde
cuando los pensamientos están fosforescentes
y hacemos promesas al corazón
del plazo escaparate
reflexión normal o de agujeros
donde se confabularon astros y duendes…
cuando los vientos son como castañuelas
y las fachadas evocan horizontes
cuando los árboles nos regresan en desbandada…
(Dedicado con cariño, a mi amigo Javier Monguilot) Goyo, 17 nov. 18.
De exuberancias de ecos y cristales
de helechos negros en otro dictado de símbolos…
con las mesas de juegos y las cordilleras amigas
sentir que nos invade una gran compañía
y toda suerte de engranajes cálidos
todas esas cosas que se nos trepan como salamanquesas rojas
y esos recovecos que nos invocan
del pintor y la letra
y dejar las musas acurrucaditas
esos ronroneos sin saber bien de donde
cuando los pensamientos están fosforescentes
y hacemos promesas al corazón
del plazo escaparate
reflexión normal o de agujeros
donde se confabularon astros y duendes…
cuando los vientos son como castañuelas
y las fachadas evocan horizontes
cuando los árboles nos regresan en desbandada…
(Dedicado con cariño, a mi amigo Javier Monguilot) Goyo, 17 nov. 18.