Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cubos de basura rebosantes
inspiran al poeta en su mordisco
y anclan de gaviotas el estiércol
que picotea el aire, remueve las cenizas
y altera las palabras, letra a letra
y descompone al hongo,
en sentidos de profeta en carretera,
donde no es delito atropellar a un burro,
a un indigente burro dando vueltas,
en molino que no tiene molienda,
ni el corazón siquiera de un amante,
ni el rompecabezas de un soldado herido,
ni el timón de un barco en su naufragio último.
Cubos de basura, enciclopedia viva,
ahogada y desterrada, sucia y homicida;
cementerio por horas sin seguir un curso,
de cómo no estar muerto sin robar oxígeno.
inspiran al poeta en su mordisco
y anclan de gaviotas el estiércol
que picotea el aire, remueve las cenizas
y altera las palabras, letra a letra
y descompone al hongo,
en sentidos de profeta en carretera,
donde no es delito atropellar a un burro,
a un indigente burro dando vueltas,
en molino que no tiene molienda,
ni el corazón siquiera de un amante,
ni el rompecabezas de un soldado herido,
ni el timón de un barco en su naufragio último.
Cubos de basura, enciclopedia viva,
ahogada y desterrada, sucia y homicida;
cementerio por horas sin seguir un curso,
de cómo no estar muerto sin robar oxígeno.
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