charlie ía
tru váyolens
de cómo saber si sos el mesías.
cuando la obstinación continúa atravesando
el pensamiento una y otra vez
como un guijarro disparado
hacia el ojo ciego de la noche,
sin ceder un ápice tu posición
ante cualquier atisbo restante de raciocinio
debería ser bastante sencillo deducir
que tratar de detenerte
no tiene sentido alguno,
y que en realidad no se necesita
ninguna discusión adicional acerca de ello:
vos sos el elegido de los dioses,
nacido
de una flor del desierto de mahoma
o de los fotogramas fascinantes en las arenas de dune;
de una puesta del sol infinita
estrellándose contra la costa más lejana
del tercer mundo
donde cualquier vestigio de razonamiento
se despedaza sin compasión contra el filo de las rocas.
todo ésto ocurre apenas
atravesando el pensamiento
de una mente liberada de sanedrines y de críticas molestas
acercándose a tu oído-
aún cuando el rojo carmesí descansa pálido entre las manos
como queriendo apartar un cáliz
que sin duda nos veremos forzados a tomar…
sí. por supuesto que este comportamiento
ya forma parte de tu vida cotidiana
porque a estas alturas cada átomo de tu cuerpo
ha sido meticulosamente preparado para la gran misión
que solo los más prístinos elegidos están dispuestos a tomar
aún cuando eso significa refugiarse dentro de un abismo
guardado por un ángel
que, brillando como lluvia radioactiva,
sostiene a su diestra una espada de fuego.
también de tu mano irradia ahora
una luz cegadora
también los besos han dejado de saber a nada
igual que una tarde primaveral y lluviosa
se transforma de manera súbita en un verano de rencor,
quizás por la vocecilla incesante de una zarza ardiendo
que ladinamente va susurrando en el oído
para quitarse ella misma
un poco el aburrimiento.
cuando la obstinación continúa atravesando
el pensamiento una y otra vez
como un guijarro disparado
hacia el ojo ciego de la noche,
sin ceder un ápice tu posición
ante cualquier atisbo restante de raciocinio
debería ser bastante sencillo deducir
que tratar de detenerte
no tiene sentido alguno,
y que en realidad no se necesita
ninguna discusión adicional acerca de ello:
vos sos el elegido de los dioses,
nacido
de una flor del desierto de mahoma
o de los fotogramas fascinantes en las arenas de dune;
de una puesta del sol infinita
estrellándose contra la costa más lejana
del tercer mundo
donde cualquier vestigio de razonamiento
se despedaza sin compasión contra el filo de las rocas.
todo ésto ocurre apenas
atravesando el pensamiento
de una mente liberada de sanedrines y de críticas molestas
- quizás por una zarza ardiendo que te susurra suavemente
aún cuando el rojo carmesí descansa pálido entre las manos
como queriendo apartar un cáliz
que sin duda nos veremos forzados a tomar…
sí. por supuesto que este comportamiento
ya forma parte de tu vida cotidiana
porque a estas alturas cada átomo de tu cuerpo
ha sido meticulosamente preparado para la gran misión
que solo los más prístinos elegidos están dispuestos a tomar
aún cuando eso significa refugiarse dentro de un abismo
guardado por un ángel
que, brillando como lluvia radioactiva,
sostiene a su diestra una espada de fuego.
también de tu mano irradia ahora
una luz cegadora
- pero no la ves
- pero no los desechás.
igual que una tarde primaveral y lluviosa
se transforma de manera súbita en un verano de rencor,
quizás por la vocecilla incesante de una zarza ardiendo
que ladinamente va susurrando en el oído
para quitarse ella misma
un poco el aburrimiento.
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