Del cordón sanitario nos pasamos
al corredor humanitario, prestos,
sin visa ni anestesia ni reclamos,
con tropas de fronteras en sus puestos.
Pasar de una pandemia a guerra al hilo
es el chiste que siempre se repite.
Aguardan las ojivas en su silo
al dedo delirante que compite.
Las deudas no parecen mal negocio
(antes de que las bolsas se desplomen)
Apuesta a la debacle de tu socio
ahora que las culpas no carcomen.
Solo queda aprender a estar en ascuas.
¿Ya nadie resucita en estas pascuas?