Del río y de sus formas

Monje Mont

Poeta reconocido en el portal
Y tus senos codician
las formas eternales de los cuerpos,
transgredir los cánones del pétalo y del índice.

¡Oh misterios insondables!,
¿acaso salvan esencias las fronteras?

Los cántaros del día rezuman tu mensaje;
oscilan los bordes que traza tu mirada
y allende la gracia de tu limo
tiembla lo que somos…
Entonces,
en los orígenes del péndulo indagamos:
a veces martillo que acompasa la sentencia,
a veces pálpito del sueño en tierra fértil.

Tantas luces, tantas sombras nos requieren,
como mago que esconde la moneda
del sujeto que exhuma los vacíos,
que atados a la gravedad de los misterios
nos dicta el verbo réprobo siguiente,
o forja nuestras sendas
un rumor de patrias libres.

¡Y el fruto prohibido colma los mercados,
e inocula la serpiente del tiempo sus diatribas!

Entonces,
deliramos epitafios muy antiguos
redundando en los trances de seguir viviendo.
Discurrimos cortando los reversos,
y en fugas de luz reanimamos los contornos
de la inercia que nutre nuestros pasos.
Esa herejía adyacente al beso y a la mano.


Y en tus llenas
abordamos los atajos abisales de los sueños,
trascendiendo la arrogancia de los huertos hasta el trigo,
trascendiendo las carencias aledañas hasta el pan
y las semillas que presagian nuestros nombres.

¡Oh gran río!,
retornas el amor a tierras áridas,
hincándolas, a veces, ante el limo salvador.
Quebrándote, acaso, cual clepsidra
que sus racimos desmiga abandonada…
En la verticalidad del río abandonada
por el ciclo interminable de las formas.

Y sin embargo
tus nimbos,
seduciendo las semillas, atraviesan las fronteras.
Y la inmensidad,
emergiendo del asombro,
resplandece en el atisbo agudo de tus gotas.
 
Última edición:
Y tus senos codician
las formas eternales de los cuerpos,
transgredir los cánones del pétalo y del índice.

¡Oh misterios insondables!,
¿acaso salvan esencias las fronteras?

Los cántaros del día rezuman tu mensaje;
oscilan los bordes que traza tu mirada
y allende la gracia de tu limo
tiembla lo que somos…
Entonces,
en los orígenes del péndulo indagamos:
a veces martillo que acompasa la sentencia,
a veces pálpito del sueño en tierra fértil.

Tantas luces, tantas sombras nos requieren,
como mago que esconde la moneda
del sujeto que exhuma los vacíos,
que atados a la gravedad de los misterios
nos dicta el verbo réprobo siguiente,
o forja nuestras sendas
un rumor de patrias libres.

¡Y el fruto prohibido colma los mercados,
e inocula la serpiente del tiempo sus diatribas!

Entonces,
deliramos epitafios muy antiguos
redundando en los trances de seguir viviendo.
Discurrimos cortando los reversos,
y en fugas de luz reanimamos los contornos
de la inercia que nutre nuestros pasos.
Esa herejía adyacente al beso y a la mano.


Y en tus llenas
abordamos los atajos abisales de los sueños,
trascendiendo la arrogancia de los huertos hasta el trigo,
trascendiendo las carencias aledañas hasta el pan
y las semillas que presagian nuestros nombres.

¡Oh gran río!,
retornas el amor a tierras áridas,
hincándolas, a veces, ante el limo salvador.
Quebrándote, acaso, cual clepsidra
que sus racimos desmiga abandonada…
En la verticalidad del río abandonada
por el ciclo interminable de las formas.

Y sin embargo
tus nimbos,
seduciendo las semillas, atraviesan las fronteras.
Y la inmensidad,
emergiendo del asombro,
resplandece en el atisbo agudo de tus gotas.
Uno se pierde en la artificial complejidad del mundo, que en un principio fue pensado de un modo más sencillo. Pero el impulso Amoroso es perpetuo, empuja al universo y lo hace funcionar.
Versos llenos de filosofía de vida. Palabras interesantes en un marcó hermoso.
Saludos cordiales.
 
Y tus senos codician
las formas eternales de los cuerpos,
transgredir los cánones del pétalo y del índice.

¡Oh misterios insondables!,
¿acaso salvan esencias las fronteras?

Los cántaros del día rezuman tu mensaje;
oscilan los bordes que traza tu mirada
y allende la gracia de tu limo
tiembla lo que somos…
Entonces,
en los orígenes del péndulo indagamos:
a veces martillo que acompasa la sentencia,
a veces pálpito del sueño en tierra fértil.

Tantas luces, tantas sombras nos requieren,
como mago que esconde la moneda
del sujeto que exhuma los vacíos,
que atados a la gravedad de los misterios
nos dicta el verbo réprobo siguiente,
o forja nuestras sendas
un rumor de patrias libres.

¡Y el fruto prohibido colma los mercados,
e inocula la serpiente del tiempo sus diatribas!

Entonces,
deliramos epitafios muy antiguos
redundando en los trances de seguir viviendo.
Discurrimos cortando los reversos,
y en fugas de luz reanimamos los contornos
de la inercia que nutre nuestros pasos.
Esa herejía adyacente al beso y a la mano.


Y en tus llenas
abordamos los atajos abisales de los sueños,
trascendiendo la arrogancia de los huertos hasta el trigo,
trascendiendo las carencias aledañas hasta el pan
y las semillas que presagian nuestros nombres.

¡Oh gran río!,
retornas el amor a tierras áridas,
hincándolas, a veces, ante el limo salvador.
Quebrándote, acaso, cual clepsidra
que sus racimos desmiga abandonada…
En la verticalidad del río abandonada
por el ciclo interminable de las formas.

Y sin embargo
tus nimbos,
seduciendo las semillas, atraviesan las fronteras.
Y la inmensidad,
emergiendo del asombro,
resplandece en el atisbo agudo de tus gotas.
Buenas tardes
Un paso de nuevo con tus letras me encuentro
Un placer leerte
Gracias
Un saludo
 
Excelente oda para esos ríos que devuelven vidas a la tierra allá por donde pasan sus aguas vivificantes ........................... .
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Simplemente maravilloso!!! Versos de carácter profundos y filosóficos no excentos de gran belleza. La vida es como estos ríos, horas desbocados, horas remansos de paz. Felicitaciones Monje Mont por su exquisita poesía, saludos Daniel
 
Uno se pierde en la artificial complejidad del mundo, que en un principio fue pensado de un modo más sencillo. Pero el impulso Amoroso es perpetuo, empuja al universo y lo hace funcionar.
Versos llenos de filosofía de vida. Palabras interesantes en un marcó hermoso.
Saludos cordiales.
Te agradezco, estimado poeta, tu lectura y este amable e inteligente comentario. Un lujo contar con tu apoyo. Un abrazo.
 
Simplemente maravilloso!!! Versos de carácter profundos y filosóficos no excentos de gran belleza. La vida es como estos ríos, horas desbocados, horas remansos de paz. Felicitaciones Monje Mont por su exquisita poesía, saludos Daniel
Estimado poeta Daniel, te agradezco mucho tu lectura, tus conceptos sobre este poema y la amabilidad de tu comentario. Que estés bien. Un abrazo.
 
Y tus senos codician
las formas eternales de los cuerpos,
transgredir los cánones del pétalo y del índice.

¡Oh misterios insondables!,
¿acaso salvan esencias las fronteras?

Los cántaros del día rezuman tu mensaje;
oscilan los bordes que traza tu mirada
y allende la gracia de tu limo
tiembla lo que somos…
Entonces,
en los orígenes del péndulo indagamos:
a veces martillo que acompasa la sentencia,
a veces pálpito del sueño en tierra fértil.

Tantas luces, tantas sombras nos requieren,
como mago que esconde la moneda
del sujeto que exhuma los vacíos,
que atados a la gravedad de los misterios
nos dicta el verbo réprobo siguiente,
o forja nuestras sendas
un rumor de patrias libres.

¡Y el fruto prohibido colma los mercados,
e inocula la serpiente del tiempo sus diatribas!

Entonces,
deliramos epitafios muy antiguos
redundando en los trances de seguir viviendo.
Discurrimos cortando los reversos,
y en fugas de luz reanimamos los contornos
de la inercia que nutre nuestros pasos.
Esa herejía adyacente al beso y a la mano.


Y en tus llenas
abordamos los atajos abisales de los sueños,
trascendiendo la arrogancia de los huertos hasta el trigo,
trascendiendo las carencias aledañas hasta el pan
y las semillas que presagian nuestros nombres.

¡Oh gran río!,
retornas el amor a tierras áridas,
hincándolas, a veces, ante el limo salvador.
Quebrándote, acaso, cual clepsidra
que sus racimos desmiga abandonada…
En la verticalidad del río abandonada
por el ciclo interminable de las formas.

Y sin embargo
tus nimbos,
seduciendo las semillas, atraviesan las fronteras.
Y la inmensidad,
emergiendo del asombro,
resplandece en el atisbo agudo de tus gotas.


La vida, la existencia como el curso de un río. El fragmento de esperanza de que el amor retorne a tierras secas es un pasaje conmovedor dentro de una obra que leí y releí y en cada instancia pude hallarse nuevas interpretaciones.
Tu pluma de calidad sabe profundizar en la humanidad del corazón.
Fue un gusto leerte y agradezco todas tus huellas en mis obras.
Un abrazo.
 
La vida, la existencia como el curso de un río. El fragmento de esperanza de que el amor retorne a tierras secas es un pasaje conmovedor dentro de una obra que leí y releí y en cada instancia pude hallarse nuevas interpretaciones.
Tu pluma de calidad sabe profundizar en la humanidad del corazón.
Fue un gusto leerte y agradezco todas tus huellas en mis obras.
Un abrazo.
Te agradezco mucho estimada poeta tu paso amable y tu comentario motivador que mucho aprecio. Que estés bien. Un abrazo.
 
Y tus senos codician
las formas eternales de los cuerpos,
transgredir los cánones del pétalo y del índice.

¡Oh misterios insondables!,
¿acaso salvan esencias las fronteras?

Los cántaros del día rezuman tu mensaje;
oscilan los bordes que traza tu mirada
y allende la gracia de tu limo
tiembla lo que somos…
Entonces,
en los orígenes del péndulo indagamos:
a veces martillo que acompasa la sentencia,
a veces pálpito del sueño en tierra fértil.

Tantas luces, tantas sombras nos requieren,
como mago que esconde la moneda
del sujeto que exhuma los vacíos,
que atados a la gravedad de los misterios
nos dicta el verbo réprobo siguiente,
o forja nuestras sendas
un rumor de patrias libres.

¡Y el fruto prohibido colma los mercados,
e inocula la serpiente del tiempo sus diatribas!

Entonces,
deliramos epitafios muy antiguos
redundando en los trances de seguir viviendo.
Discurrimos cortando los reversos,
y en fugas de luz reanimamos los contornos
de la inercia que nutre nuestros pasos.
Esa herejía adyacente al beso y a la mano.


Y en tus llenas
abordamos los atajos abisales de los sueños,
trascendiendo la arrogancia de los huertos hasta el trigo,
trascendiendo las carencias aledañas hasta el pan
y las semillas que presagian nuestros nombres.

¡Oh gran río!,
retornas el amor a tierras áridas,
hincándolas, a veces, ante el limo salvador.
Quebrándote, acaso, cual clepsidra
que sus racimos desmiga abandonada…
En la verticalidad del río abandonada
por el ciclo interminable de las formas.

Y sin embargo
tus nimbos,
seduciendo las semillas, atraviesan las fronteras.
Y la inmensidad,
emergiendo del asombro,
resplandece en el atisbo agudo de tus gotas.
Qué puedo añadir si está todo dicho.
Un abrazo, Monje.
 
Magnifico poema Monje, con gran maestría nos pintas la vida como la corriente de un río, a veces como rabiones otras un remanso. Es un placer leer tu exquisita obra amigo. Un gran abrazo con admiración.
Muchas gracias Master Ly por tu lectura y tu amable y motivador comentario. Estimada poeta, es un lujo contar con tu apoyo. Que estés bien. Un abrazo.
 
Prodigiosa creatividad para describir las bondades del Río y sus formas. Gratos y espléndidos versos los de su fina pluma.
Saludos amigo, que el universo mantenga siempre la maravilla de su poético arte.
Te agradezco mucho estimado poeta tu visita y tu comentario amable y motivador. Que el nuevo año te depare solamente cosas buenas. Un abrazo.
 

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