MASTER LY 22
Laly
Desafío
Como todos los domingos al alba
la plaza se quedó dormida en soledad.
El arroz rueda por las escalinatas de la catedral,
como flores silvestres al borde del abismo.
El sol aletargado se desliza por los vitrales,
ese oasis que le ha sido negado por siempre.
Las níveas palomas alzan vuelo sin rumbo
desde un campanario silente.
Erguidos y desnudos los árboles solo esperan
esa polifonía revelada en viejos tiempos.
Solo la brisa invernal se mueve triunfante
desafiando a los presentes ausentes.
Como todos los domingos al alba
la plaza se quedó dormida en soledad.
El arroz rueda por las escalinatas de la catedral,
como flores silvestres al borde del abismo.
El sol aletargado se desliza por los vitrales,
ese oasis que le ha sido negado por siempre.
Las níveas palomas alzan vuelo sin rumbo
desde un campanario silente.
Erguidos y desnudos los árboles solo esperan
esa polifonía revelada en viejos tiempos.
Solo la brisa invernal se mueve triunfante
desafiando a los presentes ausentes.